Agricultura / Región

Pese a su lento avance, la cosecha en Brasil le resta sostén al valor de la soja

La firmeza estructural del mercado de la soja reside en el acelerado -y anticipado- ritmo de las exportaciones de los Estados Unidos

Soja. Foto archivo El País

LA NACIÓN (GDA) | Por segunda rueda consecutiva, el valor de la soja se negoció en baja este martes en la Bolsa de Chicago, donde los fondos de inversión volvieron a retirar ganancias frente al inicio de la cosecha de la oleaginosa en Brasil y al interés que los compradores chinos están poniendo sobre los embarques desde la principal potencia productora y exportadora mundial de la oleaginosa.

Al cierre de los negocios las pizarras del mercado estadounidense reflejaron quitas de US$ 3,85 y de 4,31 sobre los contratos marzo y mayo de la soja, cuyos ajustes resultaron de 497,79 y de 496,32 dólares por tonelada.

Ayer la consultora AgRural relevó el avance de la cosecha de soja brasileña sobre el 1,9% del área apta y calificó el ritmo de la recolección como “el más lento en diez años”, al compararlo con el 8,9% de igual fecha de 2020. La firma, que proyecta un volumen de producción 2020/2021 de 131,70 millones de toneladas, añadió que hasta el momento se levantaron 2,50 millones de toneladas, buena parte en el Estado de Mato Grosso, contra los 11,70 millones recolectados un año atrás.

También ayer, la filial brasileña de la estadounidense StoneX elevó de 132,60 a 132,80 millones de toneladas su previsión sobre el volumen de la cosecha de soja y la acercó a los 133 millones estimados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), pero la mantuvo a distancia de los 133,69 millones proyectados por la Compañía Nacional de Abastecimiento, dependiente del Ministerio de Agricultura de Brasil.

Aportaron a la caída de los precios y al retiro de ganancias de los fondos especuladores las mejores condiciones climáticas en zonas de Brasil y de la Argentina donde los cultivos siguen desarrollando el potencial de rinde, con lluvias oportunas, que mejoraron el estado de los suelos y de las plantas.

Cabe tener en cuenta que la firmeza estructural del mercado de la soja reside en el acelerado -y anticipado- ritmo de las exportaciones de los Estados Unidos, que cuando recién inicia el sexto mes del ciclo comercial 2020/2021 ya comprometió el 95,3% del saldo exportable previsto por el USDA en 60,69 millones de toneladas para toda la campaña. Y que, además, las existencias finales proyectadas en 3,80 millones de toneladas son las más bajas desde el ciclo 2013/2014. Claro que ese volumen todavía podría achicarse más si el martes próximo el organismo, en su informe mensual de estimaciones agrícolas, vuelve a elevar su cálculo sobre las ventas externas.

Atado a lo anterior, la demanda china continúa gozando de buena salud y si bien el hecho de que ahora comience a focalizar su interés sobre Sudamérica puede habilitar a los fondos de inversión a retirar ganancias en Chicago, con el consecuente efecto bajista sobre los precios, no revertirá una coyuntura que marca que la oferta de soja continuará siendo ajustada para las actuales necesidades de los compradores. Esta situación recién podría comenzar a modificarse con la oferta estadounidense 2021/2022, para lo cual primero la oleaginosa deberá disputar con el maíz la superficie por cubrir en Estados Unidos y, luego, atravesar su desarrollo sin contingencias climáticas, para llegar a septiembre con un volumen que debería ubicarse arriba de los 125/130 millones de toneladas.

Los cierres de la jornada también fueron negativos en Chicago para el maíz y para el trigo, con descensos de 216,23 a 213,77 y de 239,20 a 236,91 dólares por tonelada sobre la posición marzo, respectivamente.