Agricultura / Forestación

Para Montes del Plata, “la seguridad es prioridad uno”

La empresa alcanzó estándares mundiales en seguridad forestal. Si bien cuenta con equipo de técnicos y especialistas, pero la seguridad la hace cada uno pensando en la familia, aseguró María Noel Fadel, Gerente de Asuntos Regulatorios y Mejora Continua.

 

Pablo D. Mestre.

“Ayudamos a la organización a construir y fortalecer una cultura de la seguridad y cuidado de las personas. La seguridad es prioridad número uno para Montes del Plata y no es un eslogan: hay una convicción de que cuidar a las personas, cuidarnos nosotros y a nuestros compañeros, es clave”, explicó María Noel Fadel.

La Gerente de Asuntos Regulatorios y Mejora Continua de Montes del Plata, consideró que para eso, “tenemos un equipo de técnicos e ingenieros especialistas en los temas de seguridad, que ayudan a construir herramientas, nos asesoran y capacitan a todas las personas. Pero la seguridad no la hacen los expertos -aclaró- sino cada persona, cada día, cuando va a encarar su trabajo de forma segura, cuidándose él, cuidando a sus compañeros, pensando en su familia”.

El trabajo del Equipo de Seguridad y Salud de Montes del Plata consiste en gran medida en capacitar, entrenar y explicar por qué la seguridad es clave y por qué son necesarias las medidas para cuidarse. “Trabajamos mucho en desarrollar todos los protocolos y procedimientos para que -en las distintas áreas de la compañía- se hagan todas las evaluaciones de riesgo correspondientes a cada tarea. Y además, proponer todas las mejoras tecnológicas que ayuden a que nuestro trabajo sea más seguro. Es un proceso de mejora continua: capacitar, entrenar, formar y asegurarnos de que a todos nos llegue el mensaje de cómo trabajar seguros”.

Historia.

Fadel recuordó cuando entró a trabajar en la empresa, hace 15 años: “fuimos a visitar la cosecha y en aquel momento la tarea la hacían los motosierristas con sus ayudantes: una motosierra en cada árbol, llenando el tanquecito de combustible con un bidón (…). Hoy en día, la cosecha la hacen los harvesters o cosechadoras, gestionadas por operadores expertos, unas máquinas enormes con cabina climatizada y con todos los cuidados ergonómicos para el operador, que la maneja con un joystick”. Con estos equipos el operador gestiona y hace todo el procedimiento de cosecha: corte, desramado y trozado. “Fue un cambio de tecnología que permitió un salto de seguridad para el operador, lo que implicó -por supuesto- todo un desafío de entrenamiento y capacitación de las personas”, afirma.

Cultura.
Por su parte, durante la tarea de cosecha, el operador de la máquina también tiene que mantener cuidados para con los que están en su entorno. “Para entrar a un monte en plena cosecha hay protocolos para dar aviso, no cualquiera puede entrar; y hay distancias a respetar: si alguien se acerca a menos de una cierta distancia -30 ó 50 metros, dependiendo de la máquina- automáticamente el operador detiene el trabajo, no tiene que preguntarle a nadie, porque es una situación que puede generar un riesgo de seguridad”, explicó Fadel. Es un ejemplo de varios en los que se identifican los criterios y la cultura de seguridad de la empresa, y que se aplican en los montes, el transporte y la planta de celulosa.

“La seguridad no es un eslogan sino una cultura, que se incorporó luego de un largo proceso de maduración. Esto no es como quien se toma una pastilla y se transforma en alguien seguro de un día para otro, sino que es un proceso de concientización y de convencernos todos de que nadie puede hacer bien el trabajo si no lo hace en forma segura”, afirmó.

¿Genera todo esto mayores costos?
“La seguridad no es algo que se ‘agrega’ al negocio: es parte del trabajo. Si yo no hago las cosas en forma segura, no las estoy haciendo bien, y ese enfoque lleva mucho tiempo y mucho trabajo, pero si no nos convencemos todos, no funciona”, destacó la gerente de Mejora Continua de Montes del Plata.

“Estamos convencidos que la seguridad es buen negocio, no es un costo. Si hay seguridad, todos vamos a volver seguros y sanos a casa; pero además un incidente (que puede terminar en accidente) puede ser muy costoso en la salud de las personas o en la afectación de toda la operativa. Por eso, cada vez que hay un incidente, aunque no llegue a ser un accidente hacemos una investigación muy profunda de sus causas, porque no queremos que vuelva a pasar”.

En este plano el área forestal de Montes del Plata ha tenido una gran evolución. “Era donde teníamos nuestros mayores riesgos y hoy día es una de las actividades ‘estrella’ en el plano de la seguridad. Allí hemos alcanzado los índices de empresas de primer nivel mundial”, remarcó Fadel.

Desafío.

Ahora, el mayor desafío es el transporte y allí Montes del Plata está enfocando sus mayores energías, porque -además- la seguridad vial es un tema prioritario a nivel país. “La madera sale de los montes a la planta o a la Terminal Portuaria M’Bopicuá, desde donde se embarca a la planta; en Montes del Plata el transporte es bimodal (camión y barcazas) y eso reduce muchos kilómetros de circulación de camiones -explicó María Noel Fadel- pero la madera sale necesariamente por camión desde los montes y por eso trabajamos mucho en la profesionalización de los conductores y en la aplicación de tecnología”.

“Por ejemplo, investigamos permanente la aplicación de herramientas tecnológicas que ayuden al conductor a estar más seguro, por ejemplo, sensores para. no desviarse del carril, o de detención de emergencia o que dispare una alarma en caso de ‘micro sueños’; y al mismo tiempo trabajamos para que los conductores tomen conciencia de que el descanso es fundamental”, remarcó la funcionaria.

Vínculo.
En seguridad vial, la empresa también apuesta al vínculo con la comunidad: “Esto también involucra a las familias, para que ayuden al conductor en su entorno y sea un verdadero profesional del volante, para que se cuide a sí mismo y en la ruta pueda sentirse seguro. Y no solo trabajamos con los conductores y las empresas transportistas -que son nuestros socios en esto y se han puesto la camiseta- sino también con las escuelas, las intendencias, haciendo jornadas de capacitación. Los propios conductores van a las escuelas, hacen simulacros con los niños, los suben a los camiones detenidos, para que tomen la dimensión de lo que es un vehículo de ese tipo y lo que es la ruta; se trata de que tomen respeto a la ruta y a la tarea del transporte. Y los conductores quedan fascinados por su intercambio con los niños y eso retroalimenta la cultura de seguridad”, relató Fadel.

“Con todo este trabajo en transporte, hemos tenido una mejora muy importante de los indicadores. Pero el desafío no se terminó y por eso insisto: en seguridad vial todavía tenemos mucho para hacer en el país”, concluyó la Gerente de Asuntos Regulatorios y Mejora Continua de Montes del Plata.