Agricultura / Región

La pregunta que desvela a los agricultores argentinos: ¿conviene producir en Uruguay?

El aumento de la presión impositiva, la caída de la economía y de la injerencia del Estado abrieron las consultas de empresarios argentinos sobre la posibilidad de mudar sus negocios a Uruguay. Esta opción también entra en el radar de la actividad agrícola.

LA NACIÓN (GDA) | Pero, ¿cuáles son las ventajas y cuáles las desventajas que presenta Uruguay respecto de Argentina? Ese interrogante intenta responder un informe desarrollado por Eduardo Dinatolo, técnico de la consultora AZ-Group, radicado hace diez años en territorio uruguayo. Presión impositiva, seguridad jurídica, resultados económicos y características de la tierra son, entre otros, los puntos desarrollados por el especialista.

“Uruguay presenta estabilidad, previsibilidad económica y política, y precio de granos sin retenciones. Atributos que hacen que aquellos interesados en diversificar, agrandar o mudar su empresa”, señala Dinatolo.

La primera diferencia es el suelo. “Si se comparan las mejores zonas productivas de ambos países se notan diferencias importantes”, destaca. “Mientras que la zona núcleo argentina (norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe) se caracteriza por presentar suelos con capacidad de almacenar 200mm de agua útil, escasas pendientes y lluvias estacionales, en la zona núcleo uruguaya (Litoral Oeste) los suelos presentan menor profundidad y, por ende, menor capacidad de almacenar el agua de lluvia, con relativamente lenta velocidad de infiltración y mayor pendiente y riesgo de erosión hídrica. A su vez, tienen mayor contenido de arcilla, lo que resulta en menos agua útil y mayor dependencia a la frecuencia de las precipitaciones”, añade.

Esta particularidad de Uruguay está contemplada en su legislación para cuidar al suelo como recurso. “Toda persona física o empresa que siembre más de 50 hectáreas está obligada por ley a presentar un Plan de Uso y Manejo Responsable que tenga en cuenta los suelos del predio, las prácticas de manejo, la secuencia de cultivos y la erosión tolerable”, explica Dinatolo.

De esa forma, desarrollar una agricultura sustentable en Uruguay significa lograr altas producciones anuales, ser efectivos en el control de erosión, manejar altas cantidades de rastrojo en superficie, reducir el tiempo en barbecho y mantener el suelo cubierto, con siembra directa permanente y rotación de cultivos, dice el especialista..

“La zona núcleo argentina es más estable en términos productivos, pero sumamente variable por el contexto país. En cambio, la zona núcleo uruguaya es más volátil en términos de rendimiento, pero más predecible en el largo plazo, debido a las características del ambiente productivo y a las exigencias impuestas por la Ley, que obligan a pensar las empresas unos años hacia adelante”, afirma el trabajo.

Comparación entre Uruguay y Argentina

Resultado económico parejo. En la comparación de la rentabilidad porcentual, al analizar rindes históricos promedio y costos de producción, hay una diferencia de diez puntos en favor de Argentina. (43% vs. 33%). ” Al profundizar el análisis resalta, en primer lugar, una gran diferencia en los rindes presupuestados, lo que refleja la diferencia en el potencial productivo propio de cada zona. Consecuentemente, esto impacta en el precio de arrendamiento”, diferencia el trabajo.

“Mientras que un campo en el norte de Buenos Aires cotiza a 16qq/ha de soja, en los mejores ambientes uruguayos cae a 7qq/ha”, destaca.

Sin embargo, “el precio bruto por tonelada es notablemente superior en Uruguay, básicamente por la ausencia de retenciones”. De esa forma, en Argentina la referencia de precios tiene el descuento de los derechos de exportación, en Uruguay el valor sigue a Chicago, sobre eso ” aplica un descuento denominado “prima” cuyo valor promedio histórico es de 20U$S/t”.

En costos de producción, Argentina aventaja a Uruguay. Según el trabajo, en el país cuesta US $224 la hectárea, en Uruguay se calcula en US$324. “La diferencia está dada básicamente por el costo en las labores y por el precio de la semilla”, afirma y aclara: “El menor costo de producción argentino es compensado por el mayor precio de la oleaginosa en Uruguay”.

En tanto, al calcular el rendimiento de equilibrio, definido como el rendimiento a partir del cual se cubren los costos presupuestados con el precio presupuestado, “en Argentina se necesitan 29qq/ha y en Uruguay 21qq/ha para obtener un margen 0 “, dice el informe. “En Argentina se produce más pero se recibe menos precio, y ocurre lo inverso en Uruguay”, afirma.

Política fiscal. “Los aspectos impositivos muestran diferencias entre ambos países: de forma muy simplificada se puede decir que en Argentina las empresas tributan 30% de impuesto a las ganancias, 0,75% de Ingresos Brutos, que grava la facturación independientemente de los costos, mientras que el IVA en granos e insumos es del 10,5 y 21%, respectivamente. También hay que considerar los tributos patrimoniales, el impuesto inmobiliario y la tasa vial”, indica.

“De la misma manera, simplificando, Uruguay grava la renta neta fiscal con el 25% (IRAE, calculado renta bruta menos gastos deducibles). A su vez, descuenta el 0,1% en concepto de Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba) y 0,06% por INIA-Mevir (el primero es el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y el segundo, una institución pública de derecho privado, creada por ley con el objetivo de erradicar la vivienda insalubre del asalariado rural) de la venta de granos. Asimismo, hay un aporte patronal al Banco de Previsión Social (BPS) para quienes explotan la tierra. Todos los servicios tienen 22% de IVA, menos el gasoil (10 %) y los insumos, que están exentos”, explica.

A su vez, el informe señala que “para las sociedades anónimas y las sociedades en comandita por acciones, se permite recuperar el IVA pagado en las compras de insumos, bienes y contrataciones de servicios destinados a la actividad, mediante la obtención de certificados de crédito. Por último, los activos están gravados con el impuesto al patrimonio y por la contribución rural”.

Diferencias impositivas. Para el experto cada país tiene sus particularidades. “Argentina tiene suelos con gran potencial productivo con una larga tradición agrícola, pero una estructura de país sumamente compleja, inestable e impredecible. Uruguay presenta menor potencial y alta variabilidad productiva, altos costos internos, pero una gran seguridad jurídica y una estabilidad en el nivel país difícil de encontrar en Sudamérica. Depende de los objetivos y de la situación particular de cada empresa poder explorar o iniciar el negocio agrícola del lado uruguayo”, concluye.