Agricultura / arroz

Emiliano Ferreira: “Esperamos buenos rendimientos”

El productor arrocero de la zona Este consideró que “con los primeros datos que surgen de las cosechas, podemos esperar rendimientos excelentes, algunos incluso por encima del año pasado. La expectativa es grande”.

Emiliano Ferreira, productor arrocero zona Este.

Hernán T. Zorrilla

-¿Cómo evalúa desde el punto de vista productivo y de rendimientos la zafra pasada en la zona este?

-El año pasado hubo rendimientos muy buenos, con un promedio de 170 bolsas secas por hectárea acá en el este. Este rendimiento enmascaró algunas diferencias productivas importantes. Hubo chacras que dieron cerca de los 10.000 kgs, pero también hubo otras que estuvieron bastante por debajo. El mayor inconveniente fue que no se hizo una siembra en la mejor época. Aquel octubre fue muy llovedor en el este y eso determinó que los que pudieran sembrar temprano fueran solo los que tenían preparación anticipada de la tierra. Esto configura una característica de primer orden para buscar altos potenciales de rendimiento. Algunos problemas estructurales del sector, asuntos de tenencia de tierras y posibilidad de acceso a los campos son los puntos más importantes que hay que tratar de solucionar, ya sea con modelos de contrato diferentes o incorporando la soja a las rotaciones. Tenemos que llegar más y mejor a los propietarios para poder hacer un laboreo temprano, que es el gran parámetro para marcar los potenciales de rendimiento. El año pasado, los meses de febrero y marzo fueron excelentes en luminosidad. Aquellas chacras tardías pudieron rendir bien de todos modos. A pesar de que marzo tuvo una secuencia alta de días de bajas temperaturas, hay que considerar que la variedad más sembrada es INIA Merín que tiene resistencia genética al frío.

-¿Cómo viene observando los primeros datos de la cosecha de la zafra actual?

-Si bien los porcentajes de tierra preparada con anticipación fueron casi iguales que el año anterior, los meses de setiembre y octubre presentaron precipitaciones por debajo de lo normal y eso permitió que se logre implantar entre el 90% y 95% de la siembra para fines de octubre. Esto es un dato histórico para la zona. Nunca tuvimos un avance de siembra tan bueno. Tal vez lo que no acompañó tanto ese avance tan rápido de siembra fue la instalación de la lámina permanente de agua y riego. El año venía apuntando bárbaro, con condiciones climáticas excepcionales en enero tanto de luminosidad como de temperatura, pero lamentablemente en febrero tuvimos un apagón. Las horas de sol se redujeron en 20% o 25% con respecto a los promedios históricos y esto puede condicionar el potencial productivo. Sin embargo, con la instalación temprana hay expectativa de que ese apagón de luz solar pueda haber influido solo al final del período crítico. También es importante destacar que a ese momento registramos entre 400 mm a 600 mm de precipitaciones. Es decir: lo que llueve en medio año se concentró en un mes. Más allá de la nubosidad generada, esperamos que eso no afecte. Incluso pudo haber resultado favorable para llegar al final del período de riego con agua, ya que los ríos venían con horarios restringidos de riego y las represas estaban con los últimos metros cúbicos disponibles. Con los primeros datos que surgen podemos esperar rendimientos excelentes, algunos incluso por encima del año pasado. La expectativa es grande.