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Tecnología molecular para controlar semilla de soja

Inase y Urupov firmaron convenio que fortalecerá mercado

Soja.

Soja.

El Instituto Nacional de Semillas (Inase) y y la Asociación Civil Uruguaya para la Protección de los Obtentores Vegetales (URUPOV) firmaron un convenio de cooperación para la ejecución de un proyecto que permitirá identificar cultivares de soja a través de técnicas moleculares.

El avance en el mejoramiento genético incorporó herramientas como las técnicas moleculares para identificar variedades de manera exacta y esas técnicas constituyen un instrumento potente por su rapidez, precisión, confiabilidad e independencia de las condiciones ambientales de cultivo.

El gerente del Inase, Ing. Agr. Daniel Bayce, explicó a El País que “la ventaja es que frente a una muestra problema, en 24 horas se podrá determinar qué variedad es exactamente”, apoyándose en esas técnicas de ADN. La meta de Inase y Urupov es “poder determinar todas las variedades de soja que están en el mercado uruguayo y aquellas variedades que si bien no están hoy en los registros, pueden seguir siendo utilizadas por productores en uso propio”.

Según Bayce, la metodología se comenzará a aplicar a partir de la próxima cosecha de otoño, por lo que “con mucha antelación a la siembra, vamos a poder tener informes respecto a la pureza genética de todos los lotes de semilla de soja que consideremos, sean comerciales que vayan a ser semilla, importados o los de uso propio”.

El mecanismo que se usa hasta ahora, “demora más de un año y es llevar a ensayos de campo a esas mismas variedades y compararlas contra variedades testigos”, explicó Bayce.

Inase tiene ensayos con 150 o 200 entradas, que “son muy grandes, complicados de manejar y que no siempre dan resultados concluyentes”, reconoció el gerente del Inase. Las técnicas moleculares que se aplicarán a partir del citado convenio tienen un alto grado de exactitud, “es tremendamente rápida y sabemos de qué variedad se trata y qué pureza tiene esa semilla” analizada.

En definitiva, más allá de garantizar el grado de pureza de la semilla que se usa en cada zafra, también servirá para controlar posibles fraudes en el comercio o incluso la semilla ilegal que pueda estar en el mercado. “La primer pata es garantizar a todo el sistema la originalidad de la semilla, tanto a empresas comercializadoras como a productores, asegurándoles que la variedad que figura en la etiqueta es la que está dentro de la bolsa”, aseguró Bayce a El País.

A su vez, este nuevo control le garantizará a los obtentores que no haya fraudes, porque evita que alguien declare una variedad determinada de soja para evitar pagar una regalía.

La incorporación de estas técnicas de rutina al trabajo de INASE permitirá ofrecer servicios a terceros, como obtentores, acopiadores, exportadores y al Poder Judicial, optimizando recursos y reduciendo, a su vez, los costos.

La soja es el cultivo que ocupa en Uruguay mayor área, pues entre los cultivos de verano es la que sigue pagando las cuentas en el marco de una agricultura con alto grado de tecnificación y principalmente con costos altos que cada vez requieren una mayor eficiencia en el cultivo.

Uruguay tiene grandes oportunidades y el sector semillerista las supo aprovechar. Cabe recordar los negocios que hicieron algunas empresas, con el control estricto del Inase, con semilleristas de Estados Unidos, plantando en Uruguay variedades habitualmente utilizadas en la agricultura estadounidense, cuya semilla sería luego reexportada en sistema de contraestación. Esos negocios mostraron al mundo un sector confiable, con controles férreos que abrió un camino que era impensable para la agricultura uruguaya años atrás.

Rurales EL PAIS