Sequía

Incluyen a Flores en la emergencia

Sequía tomó a la ganadería con la carga histórica más alta y obligó a usar suplementos.

Imagen INIA conferencia sequia

Conferencia. Autoridades hablaron ayer sobre la actualidad agropecuaria que vive el país.

Pablo Antúnez

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca amplió ayer la Emergencia Agropecuaria a Flores y medio país tiene problemas con la sequía.

La cartera ya tiene en marcha la segunda fase de distribución de raciones y suplementos proteicos para alimentar al ganado durante los 100 días de invierno, en el marco de una emergencia agropecuaria que, hasta el momento, abarca a siete departamentos: Canelones, Maldonado, Treinta y Tres, Cerro Largo, San José, Rocha, Florida y Lavalleja.

Según aseguró el titular de la Dirección de Desarrollo Rural, José Olascuaga, en una conferencia de prensa celebrada en la sede del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la distribución “está superando el tercio de la demanda total”.

En San José, el último de los departamentos que el Poder Ejecutivo incluyó dentro de la declaración de Emergencia Agropecuaria, se está cumpliendo la primera fase.

Fueron casi 3.000 los productores que se acogieron al beneficio, de los cuales 2.429 están habilitados para recibir raciones; se contempla a productores familiares (menos de 500 hectáreas, Coneat 100) que no hayan mantenido deudas de la sequía anterior con el Fondo Agropecuario de Emergencia.

Olascuaga dijo que “muchos productores están tratando de ponerse al día o de ajustar su declaración de productor familiar. Se aportaron más de 12.000 toneladas de raciones para terneros y más de 21.000 toneladas de suplemento para alimentación de las vacas. También se habilitó la suplementación de ovinos”.

El jerarca agregó que “muchos productores que estaban atrasados estuvieron generando propuestas de pago. Hubo muchos que regularizaron su situación y van a ir recibiendo la ración”.

La cascarilla de soja es importada de Argentina y la ración de terneros es nacional. Junto con las raciones, el MGAP distribuyó 70.000 metros cuadrados de comederos de lona (hasta ahora esa es la demanda total recibida por el MGAP).

Más de 80 organizaciones de productores embolsan, almacenan y distribuyen las raciones.

Oportunidad.

En el marco de la conferencia, donde también participaron Walter Ayala (director de INIA Treinta y Tres), Alejandro Saravia (director de Capacitación y Extensión del Plan Agropecuario) y Raúl Gómez (coordinador de la Unidad de Capacitación y Transferencia de Tecnología de INIA), el director de INIA, Fabio Montossi, dijo que pese a la emergencia “hay espacio para la oportunidad de podernos posicionar bien”.

Dijo que “parece que esperar que llueva va a solucionar la situación”, pero advirtió que “lamentablemente no llueve pasto, ni llueve concentrado”.

Las lluvias solucionarán algunas situaciones como el agua para beber o para el sector arrocero, pero para la producción de alimentos, “ya tenemos jugado parte del partido. Por lo tanto, sí podemos planificar”, sostuvo el investigador.

Montossi reconoció que Uruguay tiene “una batería de herramientas tecnológicas y asesoramiento técnico para tomar más y mejores soluciones”. Agregó que “estamos frente a una carga animal histórica”, pero el área de pasturas mejoradas “no creció sustancialmente acompañando ese aumento del stock ganadero”.

Montossi recordó que el stock bovino proyectado es de 12 millones de cabezas y “eso nos lleva -según los cálculos resultados del trabajo conjunto con Plan Agropecuario e INIA- a pensar que vamos a estar cerca de 0,8 Unidades Ganaderas por hectáreas, que es una presión muy importante sobre los recursos naturales. Por otro lado, tenemos un área mejorada que no supera el 17%”. El problema es que Uruguay tiene un stock ganadero histórico, pero “no necesariamente tiene la cantidad de pasto que precisa para alimentarlo, pero hay una serie de herramientas que nos pueden ayudar a cumplir con el desfasaje” y por eso Montossi exhortó a los productores a pedirle ayuda a los técnicos y asesores particulares.

Reuniones.

Por su parte, el director de Extensión y Capacitación del INIA, Alejandro Saravia, recordó que hasta el pasado 30 de junio se desarrollaron unas 35 actividades con más de 1.300 participantes, en un mes y medio, “buscando fomentar las discusiones con una mirada a corto plazo, para ver cómo atravesamos el invierno manejando los recursos que tenemos hoy”. Lo otro es una mirada de sistema. “A pesar de la crisis forrajera que tenemos instalada, estamos en mejores condiciones que hace años”, dijo. Destacó que en las reuniones “hay situaciones contrastantes. Hay productores que tienen pasto y eso le permite tomar algunas decisiones y otros están con los campos pelados”.

Planificar para evitar perder otros US$ 340:

La sequía anterior, registrada en 2008 y 2009, generó pérdidas para el país superiores a los US$ 340 millones, no sólo por la mortandad de animales, terneros no nacidos o cultivos perdidos, sino también por los puestos de trabajo que se perdieron ante el problema.
“Lo que hagamos hoy tendrá implicancia para el sector ganadero y lechero en el 2016. Si no tomamos decisiones correctas de aquí en más, afectaremos la productividad y el ingreso de la ganadería vacuna, ovina y lechera del año que viene”, afirmó el director nacional del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fabio Montossi.

Desde su punto de vista, “planificar, a veces es tan simple como sentarse en la mesa con una asesor, con un grupo de productores o con aquellos que consideramos que tienen conocimiento y pueden aportar ideas”. Dijo que “no planificar es la peor opción que podemos tener, porque el destino productivo y económico de los productores lo marcarán otros factores externos que están fuera del foco de control”.

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