investigación / Sanidad

La semana que viene se presentarán los primeros resultados sobre nuevos tiempos de espera tras el uso de ethion

MGAP espera la presentación de trabajos a partir de la semana que viene.

Frigorífico  Carrasco, faena de reses, foto Inés  Guimaraens , Archivo El País, nd 20080215

Frigorífico Carrasco, faena de reses, foto Inés Guimaraens , Archivo El País, nd 20080215

Pablo Antúnez.

La próxima semana estarían los primeros resultados de los trabajos técnicos que vienen desarrollando los laboratorios sobre plazos de espera tras el uso de ethion para evitar la presencia de residuos en carne y otros productos, según confirmó a El País el director general de los Servicios Ganaderos, Francisco Muzio.

En abril comenzó a regir el plazo de 180 días establecido por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para que las empresas quitasen  todos los productos a base del citado principio activo, además de prohibirse su uso temporal  y también su venta. Las empresas cumplieron con ese cometido y siguieron el protocolo internacional establecido por el MGAP, para poder reincorporar sus zooterápicos al mercado.

El jerarca del MGAP agregó que los resultados “serán muy importantes para planificar cómo se manejará el uso del ethion”, principio activo muy utilizado en la lucha contra la garrapata y la mosca de los cuernos. A su vez, recordó que “se sigue usando en Australia y está aceptado en la Unión Europea, donde tiene límite máximo de residuos”.

Cabe recordar que el problema de residuos se generó en Estados Unidos, donde rebotaron algunos contenedores con carne vacuna uruguaya que mostraron bajos niveles de trazas de ethion. Según algunos trabajos, la garrapata del bovino produce pérdidas por  US$ 32 millones anuales, entre los que se contemplan la mortandad por babesia y anaplasmosis,  enfermedades causantes de la tristeza del ganado.

Cumplida la jornada de extensión y sensibilización sobre garrapata, ahora hay 27 charlas técnicas programadas en todo el país, para productores y veterinarios, apuntando a la base de aplicar el tratamiento generacional del parásito, usando bien los específicos veterinarios existentes para evitar mayor resistencia y no correr el riesgo de que nuevos residuos de específicos en carne compliquen los mercados.

MGAP, INIA, IPA, INAC, Sociedad de Medicina Veterinaria, Cámara de Especialidades Veterinarias y las gremiales de productores que están nucleadas en la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal (Conhasa), están en el mismo barco: evitar que aumente la resistencia  por el mal uso de los productos.

Según un trabajo técnico presentado por el Dr. Ulises Cuore,  experto del Departamento de Parasitología de la Dilave “Miguel C. Rubino”, en Uruguay se encontró resistencia a los organofosforados en 1978, a los piretroides sintéticos y sus mezclas en 1994. En 2006 se hizo el primer diagnóstico de resistencia a la molécula fipronil, en 2009 al amitraz y un año más tarde a las lactonas macrocíclicas.

A eso hay que sumarle que en 2015 se sumó la resistencia  a ivermectinas y moxidectin.  De los seis grupos de químicos que se usan  en las campañas sanitarias contra el parásito, sólo no existe diagnóstico de resistencia al fluazurón, pero actualmente hay más de 30 diagnósticos de poblaciones de garrapatas resistentes a todos los principios activos (Dr. U. Cuore).

Las campañas sanitarias no funcional sin el compromiso fuerte de los productores. La vacuna contra babesia y anaplasmosis -causantes de la tristeza- aún es poco usada por los productores y otorga inmunidad al ganado de por vida. “Es otra gran herramienta que tenemos y no se está utilizando o se usa muy poco”, aseguró a El País el Dr. Roque Almeida, representante del sector privado en la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal (Conhasa).

Según su visión, no se usa porque “no existe una buena difusión y no hay un buen conocimiento a nivel de la profesión. Los veterinarios privados, si se informan bien, verán que la vacuna es una herramienta muy importante en las zonas de alto riesgo de mortandad por tristeza y son las zonas donde hay más garrapata”.

La misma visión tiene el director de los Servicios Ganaderos, Francisco Muzio, quien agregó que en la medida que el productor concurra a las charlas programadas y que tenga un mayor asesoramiento veterinario, usará más la vacuna. “El mayor uso de la vacuna y los análisis de las cepas, ayudaría mucho”, dijo Muzio.

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