Ovinos

Quedó instalado el segundo compartimento para ovinos

Invento uruguayo es observado por varios países para mejorar comercio.

Firma del convenio que crea el segundo compartimento ovino. Foto: El País.

Pablo Antúnez

El compartimento ovino de alta bioseguridad, figura creada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y puesta en práctica por Uruguay, comienza a expandirse y abre nuevas oportunidades a los pequeños y medianos productores.

Esta semana se firmó el convenio que creó el segundo compartimento ovino, a cielo abierto y con alta bioseguridad -el primero está ubicado en el predio del Secretariado Uruguayo de la Lana en Cerro Colorado-, ubicado en un predio del Instituto Nacional de Colonización en San Gabriel. En este predio, pequeños productores de la colonia podrán engordar corderos y cumpliendo a rajatabla con un estricto paquete de controles sanitarios y reglamentos impuestos por la autoridad Sanitaria -la Dirección General de Servicios Ganaderos-, una vez faenados en Frigorífico San Jacinto, las reses con hueso podrán entrar a Estados Unidos tras habilitarse el mercado y si los precios así lo justifican.

Esta herramienta sanitaria, creada y ajustada por Uruguay a la medida de sus necesidades de mercado, remarca la integración entre el sector público y el privado en post de un objetivo común: demostrar a los países que usan la fiebre aftosa como una barrera no arancelaria que la carne con hueso de los animales aportados por el compartimento ovino, no representan riesgo alguno para el status sanitario del país que la recibe.

La meta de Uruguay fue crear el compartimento ovino para, aportando nuevas pruebas científicas, abrir la Unión Europea, los países del Nafta (Estados Unidos, Canadá y México) e Israel para su carne ovina con hueso.

Protagonistas. Jorge Bonino Morlán, lleva más de 20 años como delegado de Uruguay ante la OIE y junto a las autoridades sanitarias, representa al país ante el organismo que marca la política sanitaria en el mundo y cuyas normas son refrendadas por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En la Asamblea General de Delegados de la OIE, celebrada en París, Uruguay volvió a ser protagonista, porque supo transformar con hechos concretos lo que estaba escrito en el código zoosanitario del organismo.

“Uruguay logró concretar la integración público-privada que otros países hoy persiguen. Siempre hemos hablado de integración y hemos dado el ejemplo en eso. Son asociaciones que se hacen para ser más eficientes, porque los recursos son escasos y porque así se involucran todas las partes interesadas”, afirmó Bonino a El País.

Son varios los países que, siguiendo la experiencia uruguaya -los compatimentos hasta ahora eran usados en cerdos y aves- apuntan a utilizar la figura del compartimento de alta bioseguridad para facilitar el comercio y dar mayores garantías sanitarias.

Incluso ya hay contactos con Uruguay para seguir esa experiencia.

Puentes Verdes. Más allá de estos dos primeros compartimentos ovinos a cielo abierto, se abren nuevas oportunidades y entre esas opciones para incrementar la producción de corderos y abastecer la demanda, surgen los puentes verdes.

Son precisamente los cultivos que se hacen entre dos siembras de granos para reconstruir los suelos. Uruguay cuenta con muchas zonas agrícolas que hace años no ven un vacuno, porque están dedicadas a la producción de granos.

“Una vez que se tenga la señal de que conseguimos un precio diferencial por la carne ovina, todo está escrito y armado para que el compartimento ovino, siempre con la auditoría del servicio oficial, pueda ser extrapolable a cualquier productor, cualquier empresa o los puentes verdes que sería la gran opción”, explicó Bonino.

El costo extra que lleva instalar el compartimento, “una vez que estén levantadas las barreras sanitarias, es insignificante frente a la mejora de precios que esperamos tener. Donde el precio del ovino mejore un poco ya sirve hacerlo”, afirmó el profesional.

La meta de Uruguay es poder contar este año con el mercado de Estados Unidos abierto para la carne ovina con hueso procedente del compartimento, pero el mercado ya está habilitado para cortes desosados. El problema es que el ovino, el partido fuerte se juega a nivel de cortes con hueso.

No será fácil la competencia con Australia y Nueva Zelanda en el mercado estadounidense, pero la meta de la cadena cárnica y las autoridades es poder certificar otros atributos de la carne que permitan lograr una diferenciación de precios.

Entre esos atributos se encuentra el bienestar animal, la nula contaminación del medio ambiente y la prohibición por ley de usar anabólicos y antibióticos como promotores del engorde en los animales.

Bovinos. Más allá de los dos primeros compartimentos ovinos de alta bioseguridad y a cielo abierto, que son únicos en el mundo, Uruguay ya tiene en marcha el primer compartimento, con iguales condiciones, pero para bovinos.

En ese sentido, el delegado por el sector privado ante la OIE dijo que “se están cumpliendo con todos los detalles exigidos por los servicios oficiales”, que al igual que el de ovinos, será quien lo audite y certifique. “El fin que tiene ese compartimento bovino, donde participa la Sociedad Criadores de Hereford, es producir genética con garantías de alta bioseguridad, para poder exportar semen -en primer lugar- embriones y animales en pie ante la demanda que hay de productores de Estados Unidos y de la Unión Europea”, aseguró.

A través de muestreos serológicos especiales, aislamiento de la población que habita el compartimento y medidas de bioseguridad, se puede garantizar científicamente el status sanitario de los animales a exportar o el material genético. En el caso del compartimento bovino no se justificaría usarlo para la exportación de cortes con hueso, pues en Estados Unidos, dentro de cuota va carne para industria y en la Unión Europea, en cuota Hilton van los mejores cortes sin hueso.

Rurales EL PAIS