Ovinos

Gastón Scayola: “Lo más crítico es la falta de mercado para cueros ovinos”

Es presidente de Frigorífico San Jacinto, una de las empresas que conforma el operativo Cordero Pesado e integra, en representación de la industria frigorífica, el Plan Estratégico Nacional para el Rubro Ovino (Penro). Es optimista en cuanto a la pronta apertura de Estados Unidos para la carne ovina uruguaya con hueso y asegura que será la carta de presentación para destrabar el ingreso del producto en México, Israel y la Unión Europea. Le preocupa la falta de mercado para cueros ovinos y que Dinama no da una solución para tirarlos.

Foto: Francisco Flores

Pablo Antúnez
-¿Qué se espera en cuanto a producción de corderos para esta zafra?
-Todavía no hay datos sobre el volumen de corderos a producir, pero las ecografías están mostrando que hay buenos porcentajes de mellizos, por lo que se espera el mismo volumen de corderos que el año pasado o incluso algunos más. El clima no fue malo para el ovino y esperamos siga ayudando.
-¿Cómo están los mercados para la carne ovina uruguaya?
-Seguimos dependiente de los mismos tres mercados: Brasil, Unión Europea (UE) y China. Brasil estuvo inestable por el clima político -el escándalo de corrupción del gobierno de Michel Temer- y la devaluación del real afectó bastante. De todas maneras, el ovino uruguayo tiene su lugar bien ganado en el mercado brasileño. China acostumbra a poner los precios y depende, a veces, de la disponibilidad de la oferta de carne ovina de Australia y Nueva Zelanda, así como de su propia producción interna, especialmente la proveniente de Mongolia. Los importadores chinos siempre están presentes y la carne ovina uruguaya, a veces puede empujar un poco más los precios y en otros casos no. Por ahora, lo que venimos recogiendo es el trabajo bien hecho por Uruguay, durante muchos años, en el mercado brasileño y más allá de esas oscilaciones de precios, es nuestro gran mercado. A su vez, a nivel de la Unión Europea sigue la inestabilidad de precios.
-¿Es optimista en cuanto a lograr la apertura de Estados Unidos para la carne ovina uruguaya con hueso en el próximo semestre?
-Estamos esperando esa apertura y se sabe que el presidente Donald Trump no tiene nada en contra de esa apertura, pero su gobierno tiene otras prioridades. Por otro lado, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca no la descarta. A su vez, estamos conversando más con México para ver si admite la carne ovina uruguaya con hueso antes que Estados Unidos. Se conversa en el marco del acuerdo de libre comercio.
-Semanas atrás hubo un aumento interesante de la carne ovina en Estados Unidos, principalmente a nivel de lomos y perniles. En ese mercado hoy Uruguay está habilitado para entrar con cortes desosados. ¿Ese incremento lo pudo captar la carne ovina uruguaya desosada?
-No se reflejó en los cortes sin hueso, sólo abarcó a la carne con hueso, donde Australia, principalmente, es el gran abastecedor de ese destino.
-¿Qué le aportaría al rubro ovino la apertura de Estados Unidos para cortes con hueso?
-Lo más significativo es la carta de presentación frente a otros mercados, por las altas exigencias sanitarias y de calidad que tiene ese país y la validación importantísima del compartimento ovino de alta bioseguridad. Esa validación es fundamental para negociar inmediatamente la apertura de Israel y México para carne con hueso. Luego habrá que comenzar, inmediatamente, a negociar precios y a trabajar el mercado (en cuanto a productos a vender adaptándose a la demanda de cada cliente).
-Ya se comenzó a replicar la experiencia del compartimento ovino de alta bioseguridad a nivel de pequeños productores. ¿Qué importancia tiene ese paso?
-Es muy positivo que se haya comenzado a generar la herramienta del compartimento ovino de alta bioseguridad a nivel del sector privado, partiendo de pequeños grupos de productores, como el que se instaló en el predio del Instituto de Colonización, en San Gabriel (N. de la R.: es el segundo compartimento ovino del Uruguay). Es importante, porque más allá de esa herramienta en sí, resulta interesante que pequeños criadores de corderos se agrupen para invernar juntos sus animales y profesionalizar ese trabajo partiendo del engorde con pasturas. Es un modelo que nosotros, desde Frigorífico San Jacinto, creemos que más allá del compartimento en sí mismo, el concepto del agrupamiento es un modelo a repetir. Es un ejemplo que nos gustaría promover y estimular.
-Y hablando de acuerdos ¿confía en que se logre un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE?
-Por la industria, por el rubro vacuno y por el ovino, esperamos que avance el acuerdo con la Unión Europea. Por los contactos que tuvimos en alguna misión oficial con los europeos hemos visto que hay una buena disposición a avanzar en el tratado de libre comercio este año.
-¿En qué beneficiaría a la carne ovina ese acuerdo?
-Quizás se pueden conseguir cosas que hasta ahora no hemos logrado, como cuotas que no utiliza un país que las pueda utilizar otro. En este caso la enorme cuota ovina que tiene Argentina que nunca nos permitió utilizarla. Lamentablemente, a nivel de mercados, no tenemos motivos externos concretos como para decir estamos mejor. Lo bueno es que la gente que está comprometida con el rubro ovino está unida, está trabajando firme y somos muy porfiados.
-En lo interno ¿cuáles son las preocupaciones previas a la zafra?
-Son los costos que enfrentan las industrias lanera y frigorífica, porque no paran de crecer y no existe el apoyo que en otras ocasiones tuvimos. Complica la pérdida de competitividad y eso también afecta a otros sectores exportadores. El otro gran tema y bastante más crítico, es la falta de mercado para los cueros ovinos lo que tiene en jaque a las curtiembres y barracas que no tienen a China como comprador. El costo de conservar los cueros es mayor que su posible precio de venta y al mismo tiempo la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) no brinda soluciones al momento de tirar esos cueros. Esto puede complicar la zafra si las curtiembres no colocan los cueros o no pueden tirarlos. Es un riesgo no menor y los privados en estos aspectos estamos absolutamente solos. Si no se puede ubicar los cueros, la faena se complica; ni hablar que antes era un recupero importante.
-¿Cómo está hoy el Operativo Cordero Pesado que se hace junto con Central Lanera Uruguaya?
-Está en pleno funcionamiento (N. de la R.: el año pasado el precio promedio por kilo fue US$ 3,30). Se faena poco pero esperamos que en agosto y septiembre comience a aparecer volumen. Tenemos unos cuantos corderos inscriptos para faenar antes de septiembre y luego esperamos que de octubre a diciembre no se amontone mucho la salida de los corderos hacia frigorífico, así podemos dar ingreso ordenado a los productores. El productor quiere que cuando los corderos estén prontos salgan del campo rápido hacia la planta de faena.
-¿Qué destacaría hoy del trabajo que se viene haciendo a nivel del Plan Estratégico Nacional para el Rubro Ovino (Penro)?
-Se está trabajando firme y el grupo recobró una linda dinámica. En el Penro está la industria lanera, la frigorífica, el Instituto Nacional de Carnes (INAC), Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP, además de la coordinación del Secretariado Uruguayo de la Lana. Este grupo de trabajo pasó de unos cuantos años medio débiles a tener una dinámica mayor. Lo importante es que la cadena funcione como debe y estamos trabajando para solucionar los problemas. Hay logros como la Ley de Abigeato.

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