Ovinos

Crece mortandad de ovejas y terneros por jaurías

Los productores dicen estar desprotegidos y buscan una salida.

 

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Ovejas. Las que salvan quedan mal heridas y pérdidas son altas.

 

Luis A. Pérez/Salto.

Pequeños y medianos productores ovejeros de los departamentos de Salto y Paysandú, además de tener que soportar los daños y perjuicios causados por el abigeatos, ahora suman las pérdidas en sus majadas por los efectos de la acción de jaurías de perros que no sólo matan, sino que dejan mal heridas a la mayoría de sus presas.
En Paysandú en los alrededores de Pueblo Quebracho se han incrementado las denuncias ante la Policía por los daños de los canes y en estos días también un damnificado constató en su campo la muerte de una vaca por parte de esas jaurías que nadie sabe de dónde salen. Es un período crítico para el rodeo, pues las vacas están en plena parición.
La Escuela Agraria Guaviyú no escapó a esta realidad y la pasada semana los perros dejaron mal heridas 15 lanares que se encontraban en un pequeño potrero del centro docente mas una muerta.
“No es la primera vez que las jaurías causan estos daños, pero ahora afecta a más cantidad de animales porque se ve que los grupos de perros también son mayores. Esto desanima pero no podemos dejar de criar lanares y ahora estamos abocados a cómo poder enfrentar este problema y buscando asesoramiento”, dijo el director de la Escuela Agraria Guaviyú, Marcelo Sangenis.
Lindero a los campos de la escuela, el productor Darwing Stoleting es otro de los perjudicados y dijo a El País estar preocupado por el incremento de los daños en sus majadas.
“Esto comenzó hace unos dos años, pero va en aumento y los productores no podemos andar a los tiros con los perros que generalmente actúan por las noches porque tenemos vecinos cerca y estamos sobre la calle”, dijo el productor.
A otro productor de Quebracho, Duval Morales le sorprendió la fiereza con que actúan esas jaurías porque ahora hasta le han matado un vacuno.
“Los perros se refugian durante el día en el basurero del pueblo. Son entre 20 y 30, todos saben que están ahí, pero nadie decide que hacer con ellos”, dijo unos de los damnificados.

EN SALTO.

La realidad no es diferente en Pueblo Lavalleja, localidad distante a 110 kilómetros de esta ciudad y con una población estimada en 2.000 personas. Ahí también se están dando problemas con las jaurías que atacan las majadas.
Según el vecino y pequeño productor ovejero Yamandú Leal, expresó que entre junio y julio pasado en los alrededores de su campo, los perros mataron unos 170 lanares.
“Es lamentable, pero todas las noches tenemos que encerrar las ovejas porque si no los perros hacen estragos, estamos rodeados de estas jaurías y la mayoría tienen dueños, pero nadie se hace responsable ni se aplica la ley”, dijo Leal.
El productor agregó que el esfuerzo de la familia se hace durante todo el año y que ahora que el lanar vale, con estos perjuicios la pérdida es más grande, porque a veces además de perder un animal para recuperar los mordidos demanda un gasto importante de productos veterinarios, si se salvan.

Rurales EL PAIS