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Nin Novoa: “pagamos US$ 660 millones de aranceles”

El canciller Rodolfo Nin Novoa entiende necesario concretar acuerdos comerciales para no quedar relegados en el mundo a pesar de tener actualmente 170 mercados abiertos. Dijo estar preocupado porque Australia pasará de exportar US$ 800 millones en carne a US$ 11.000 millones mediante el acuerdo comercial con China.

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Foto: Carlos Mancebo

 

Soriano, Daniel Rojas.

Además, el jerarca se mostró optimista con la marcha de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) para alcanzar, finalmente, un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos bloques.

Al disertar en la Asociación Rural de Soriano, en encuentro organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) advirtió sobre la necesidad de avanzar en acuerdos de libre comercio con otras regiones y hacerlo “sin estereotipos”. Precisó que Uruguay paga US$ 660 millones por año en aranceles, algo que debería cambiar. Al finalizar, Nin Novoa fue entrevistado por El País.

—¿Con qué planteo va Uruguay al próximo encuentro del Mercosur?

— La próxima reunión es más bien técnica y vamos a hablar de las trabas que tenemos entre nosotros con las listas no arancelarias y vamos a empezar a trabajar sobre las listas que le vamos a presentar a la UE para ese Tratado de Libre Comercio que estamos buscando.

—¿Cómo califica este momento de las negociaciones?

—Van bien. Todos los países queremos hacer ese acuerdo y tengo expectativas de que salga. Quiero ver también, porque no voy de ojos cerrados, cuál es la oferta que nos hace la UE. El TLC tiene que integrarse con el 90% de los bienes que se comercian. Si el 10% que queda afuera son los productos agrícolas europeos, a nosotros no nos sirve. Insisto, si van a proteger lo agrícola no le vamos a abrir un mercado para que ellos nos cierren lo que a nosotros nos interesa.

—¿Continúa con la idea de negociar a dos velocidades?

—Es una alternativa que hay, aunque ahora queremos ir juntos todos los países, bueno, vamos juntos. Si hay dificultades, plantearemos otra vez lo de las dos velocidades.

—Las cifras evidencian que el Mercosur tiene una ínfima cuota del comercio mundial.

—La verdad es que es ínfimo. En materia de TLC a nivel mundial, del 50% el Mercosur sólo participa con el 1%. Además tenemos tratados con países muy respetables pero que no son los grandes demandantes de alimentos. Hay otros países que son muchos más demandantes a los cuales les vendemos por afuera pero para entrar hay que pagar aranceles. En definitiva de lo que se trata es de mejorar el acceso a todos los mercados que hemos conseguido en base al esfuerzo de productores, de industriales y la sociedad toda. Tratamos de que no se paguen tantos aranceles porque es dinero que al final se distribuye.

—Sostuvo que para un TLC con Estados Unidos el tren ya pasó.

—Hoy Estados Unidos está muy metido en el (acuerdo estratégico) Transpacífico y en el Atlántico con Europa. No está haciendo por ahora tratados bilaterales de libre comercio.

—¿Cómo se posiciona Uruguay en el futuro inmediato, en un contexto de desaceleración de la economía china y con la región con Brasil y Argentina complicados económica y políticamente?

—Lo veo bien porque Uruguay es un país que no entró en recesión, no está decreciendo y aunque un poco más lento, sigue creciendo por lo tanto no estamos en crisis. Hay un poco menos de circulante porque los precios de nuestros productos han bajado en el mercado internacional y a eso hay que sumarle un poco la sequía. No es para dramatizar, es para preocuparnos obviamente y tratar de tomar las medidas precautorias correspondientes, pero lo veo con optimismo.

—Intercambió con productores de Soriano y Río Negro sobre inserción internacional. ¿Hacia dónde va el país?

—Les conté que el desafío que tenemos es ver cómo nos insertamos en los grandes flujos comerciales. El mundo se mueve a través de grandes bloques y el 50% del comercio se realiza a través de tratados de libre comercio. El Uruguay está con un tratado que no funciona aquí en el Mercosur, entonces tenemos que mejorar nuestro acceso a una zona de libre comercio en la región primero y después salir a hacer acuerdos ventajosos que permita ahorrarnos parte de los US$ 660 millones que pagamos todos los años por concepto de aranceles. Para esto precisamos creatividad, innovación, cierta audacia con sensatez para salir al mundo porque nadie va a venir a buscarnos y discutir las cosas que hay que concretar. Hay que hacerlo sin estereotipos.

—Encendió una luz de advertencia por el tratado entre Australia y China para el mercado cárnico.

—Exactamente. Hizo un tratado con China y ahora y en algunos años cuando ese tratado esté en pleno vigor, pasarán de exportar US$ 800 millones a US$ 11.000 millones de carnes. Y atrás vienen los lácteos y atrás viene la lana. Son competidores nuestros, porque son las mismas cosas que producimos nosotros. Además, si se le agrega la circunstancia de que pagan menos flete por estar más cerca, imagínese la desventaja. ¿A quién prefieren comprarle la carne los chinos? Tenemos que ponernos a rueda de esas cosas, tratar de achicar esa diferencia y bajar costos para poder competir.

Una misión de la cancillería.

El canciller sostuvo que el Mercosur, a pesar de su mal funcionamiento, ha avanzado hacia acuerdos con Japón, por ejemplo. “Ya tenemos el acuerdo del Mercosur que funciona mal pero esperemos que funcione mejor. Estamos avanzando aunque no a la velocidad que deberíamos hacerlo porque los otros lo hacen más rápidos que nosotros. Esa es la misión que tiene la Cancillería”, dijo.

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