Lechería

Tambos gastan menos en genética frente a la crisis

Asesores estiman que la reducción fue de entre 20% y 30%

GANADO VACUNO - NIÑOS

Terneros. Las hembras serán las vacas en ordeñe en dos años.

 

La crisis climática, de precios locales e internacionales y en muchos casos el endeudamiento, provocaron que los tamberos estén gastando menos en genética en esta zafra de servicios de otoño.
Si las vacas no se preñan no producirán leche y por consiguiente, la empresa no tendrá ingreso de dinero -su negocio está focalizado en la remisión a la industria o la producción artesanal de quesos- en los próximos meses, complicándose más su financiamiento.
Si bien la lechería es un rubro que siempre se ve como un negocio a largo plazo, ahora las vacas están siendo alimentadas a base de suplementos proteicos y raciones, porque no hay pasto en el campo, especialmente en los tambos del sur del país. Los precios de la leche cayeron en el mercado local y en muchos predios se está produciendo a pérdida.
Con un endeudamiento que crece, los productores apostaron más a los toros o se inclinaron hacia el semen nacional, cuando años atrás optaban por el importado.
Resulta difícil cuantificar cuánto menos se gastó en genética en este servicio de otoño, pero algunos asesores estiman que la reducción puede haber sido de entre 20% y 30%.
“Creo que se usó un poco más de genética nacional y en muchos casos se apostó a toros más baratos”, estimó el productor y asesor lechero Darío Jorcín al ser consultado por El País.
“El productor uruguayo sabe que el potencial de producir leche ya lo tiene, entonces, en definitiva, en un año en que la leche vale poco, que abarate en genética no le va a perjudicar en nada”, sostuvo Jorcín.
Es que según su visión, “hoy una genética nacional, para el medio ambiente que le damos a la vaca, está prácticamente al mismo nivel que una importada. Por eso muchos tamberos, en lugar de usar dosis de semen bovino congelado de US$ 15, apostaron a una nacional de US$ 5”, destacó el asesor.
A su vez, Jorcín explicó que “casi todas las empresas que venden semen bovino congelado de toros estadounidenses y canadienses, están usando mucho toro genómico y las cabañas locales están haciendo la misma prueba genómica en Estados Unidos”. A lo largo de los años, muchos tamberos apostaron a la genética de Canadá y Estados Unidos, ya no sólo para mejorar ubres o producir más leche, también para agrandar el tamaño de los animales, buscando vientres que tuvieran una mayor capacidad lechera. El avance genético fue tan notorio que fue elogiado más de una vez por los jurados canadienses y estadounidenses que llegaron a Uruguay juzgar las razas lecheras en diversas muestras.

OTRAS VISIONES.

En las compras tempranas de semen para los servicios de otoño, la crisis “no se notó tanto”, dijo a El País Pablo Barreto, principal de la filial Uruguay de la empresa Selecta SRL. “Hasta enero y febrero el productor sabía que estaba difícil pero siempre mantuvo la expectativa de que lloviera y que los mercados se movieran”, explicó Barreto, para quien será más notorio el retaceo de gastos en genéticas en la próxima zafra de primavera.
El empresario informó que “en general hubo mucha mesura en las decisiones de los productores, pero nada tan drástico como bajar a la mitad las compras de genética. Todavía no se vio nada de eso”.
A su vez, Martín Artucio, uno de los integrantes de la empresa uruguaya Gensur, también aseguró a El País que fue menor el nivel de inversión de los tamberos en genética.
“Siempre pasa eso, las vacas hay que preñarlas igual, pero el productor usa menor nivel de calidad en la genética, baja un poco la mira, porque la meta es lograr las preñeces”, destacó el especialista.

Rurales EL PAIS