Lechería

Mayor descarte eleva la faena de vacas lecheras

Cerrará un año con volumen récord por crisis de la lechería.

BLOOMBERG NEWS - UK MILK PRODUCTION - F - Cows seen in the milking shed at Rowley Farm, Wexham near Slough in Buckinghamshire, Monday, August 22, 2005. The dairy industry has consolidated in the past year as supermarkets use fewer milk suppliers in order to negotiate lower prices. Photographer: Graham Barclay/Bloomberg News - WEXHAM - SLOUGH - UK - GRAHAM BARCLAY - GB.  TAMBO , ORDEÑE, PRODUCTOR RURAL ORDEÑANDO VACAS

Tambos. La sequía en el otoño le pegó duro a las empresas lecheras; la primavera viene muy bien.

Pablo Antúnez.
Seguramente 2015 cierre con un récord de vacas lecheras enviadas a frigorífico, reflejo de la sequía y de la crisis de la lechería. El mes pasado las vacas descartadas por los tambos y enviadas a frigorífico llegó a un nuevo récord, ya que creció 57% respecto a octubre de 2014; fueron 7.220 cabezas frente a 4.594, según cifras del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
En los últimos 12 meses se faenaron en los frigoríficos 65.917 cabezas, pero el presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo De Izaguirre aseguró a El País que “no se trata de una liquidación de stock”, sino de una “mayor presión de descarte” por motivos coyunturales.
De Izaguirre explicó que se venía con una fuerte venta de vacas lecheras de descarte a la industria desde el otoño-invierno, luego se detuvo un poco en octubre y ahora volvió a crecer, porque “en algunos predios se están haciendo más descartes de lo normal”.
En otoño invierno, la sequía le pegó fuerte a la lechería uruguaya y los tamberos “se quedaron con los animales más productivos”, porque prefirieron no darle de comer a vacas que producían poca leche. Es la época del año donde los ganados se solventan en base a concentrados proteicos y forraje, lo que implica costos más altos, pero a la vez, este año, la seca provocó pérdidas sustantivas a nivel de cultivos. En consecuencia, la mayoría de los tambos se comieron las reservas en otoño cuando estaban destinadas al invierno; aquellos que tuvieron que replantar sus verdeos, en muchos casos también perdieron los resembrados.
Ahora, en la primavera, el mayor envío de vacas de descarte a frigorífico responde al cierre de algunos tambos, porque en general, como es la época del año en que más leche se produce y en base a pasto, los tambos tratan de ordeñar la mayor cantidad de vientres posible. Se pueden obtener producciones de 20 litros por vaca sin la necesidad de racionar.
“Esos animales que van a frigorífico tienen menos valor que una vaca en producción y son predios que bajan el stock”, aseguró el presidente del Inale.

Escenario.

La lechería uruguaya presenta hoy dos escenarios. Por un lado, los remitentes a las cooperativas están con producciones altas -mayores a las del año pasado- a pesar de que apenas están cubriendo los costos de producción.
En la otra vereda están aquellos que envían su producción a otras industrias y reciben precios inferiores y no están cubriendo sus costos, pero no tienen otra salida que seguir produciendo.
“Pienso que los que están con mayores dificultades y achicando stock son aquellos tambos que no están remitiendo a las cooperativas”, estimó De Izaguirre.
El presidente del Inale no pasó por alto que es posible que el stock de vacas lecheras caiga este año -habitualmente Uruguay maneja entre 400.000 y 450.000 vacas lecheras- , pero “no será una caída importante”. Más allá de las circunstancias coyunturales, la lechería se mantiene de pie y apuesta al futuro. Los tambos apuestan a servir vaquillonas con semen sexado y a elevar la producción por vaca con grandes inversiones. “La mayor presión de descarte no afectará en forma importante el stock lechero”, agregó el jerarca.
De Izaguirre dijo que seguramente a partir de enero “habrá mayor competencia entre las industrias por la leche producida. Seguramente las empresas busquen asegurarse a sus remitentes”.

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