Lechería

La cadena lechera recobró el optimismo y espera un mejor año

La industria precisa leche, ajustará el precio y tambos preparan el otoño.

Los números de la lechería.

Los números de la lechería.

Pablo Antúnez

La inestabilidad de precios dominó la lechería mundial a lo largo de todo 2016 y este año comienza con algunas incertidumbres, entre ellas, ¿cómo puede afectar la política comercial del gobierno de Donald Trump a fuertes compradores de lácteos como China?

Pero, las vacas siguen produciendo leche y hay que ordeñarlas dos veces al día (hay países que hacen tres ordeñes) y el tambero sabe mucho de sacrificios. En Uruguay, más allá del endeudamiento de toda la cadena láctea, que se estima supera los US$ 300 millones, el sector muestra otro ánimo este año y poco a poco, comienzan a verse algunas luces en un horizonte que se oscureció bastante el año pasado.

La industria láctea o por lo menos algunas industrias, están dando señales de que falta leche en Uruguay y los tamberos están esperanzados en que los precios suban más, por lo menos, para comenzar a recuperar parte de lo que perdieron en 2016. Uruguay produce anualmente alrededor de 2.300 millones de litros; son 3.200 tamberos que remiten leche a la industria y 950 que elaboran queso artesanal.

“Me da la impresión que para que el tambero haga una diferencia, el precio por litro tendría que pasar los $ 10, por lo menos para que se note en el bolsillo. Al menos hoy no estamos perdiendo plata pero tampoco estamos recuperando nada de lo que perdimos”, aseguró a El País el asesor lechero y secretario de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche, Dario Jorcin. Entre sus tambos y los que asesora, ordeña encima de las 2.500 vacas diarias.

El productor tenía dos opciones el año pasado, perder dinero o endeudarse. En la mayoría de los tambos sucedieron las dos cosas en las empresas.

Jorcín dijo tener la convicción de que está faltando leche en Uruguay. “En este momento, por lo menos hasta antes de la última lluvia, había muchas fábricas chicas buscando leche y pagando $ 9,50 o $ 9,60 por litro, nadie llegó a $ 10 por litro todavía”, reconoce. Algunos tamberos especulan con que Conaprole, la mayor empresa láctea del Uruguay, comience a pagar $ 10 en febrero, pero lo cierto es que en 2016 la industria también las pasó mal, con precios internacionales deprimidos, inversiones en curso y menor volumen exportado.

“Se fueron de Uruguay dos importantes industrias lácteas —como Ecolat y Schreiber Foods— el año pasado y que demandaban mucha leche. Quedaron muchas fábricas chicas que por ahí pelean por 3.000 litros”, explicó Jorcín.

Desde el punto de vista de este asesor privado y productor, “Indulacsa (Lactalis Uruguay) está precisando leche, pero tampoco se animan a pagar mucho más”;  la buena noticia es que han seguido haciendo inversiones. “Granja Pocha está haciendo una quesería nueva en Juan Lacaze para 200.000 litros y en la primavera pasada estuvo captando casi 100.000 litros”, recordó Jorcin, mostrando algunos ejemplos de que se precisa más leche.

Ahora, más allá de que en lo interno el tambero uruguayo necesite cobrar $ 10 por litro (a eso hay que descontar aportes y pago del Fondo Lechero y otros), siempre se seguirá dependiendo de los precios internacionales. A su vez, por más que hay una excelente temporada turística y las fábricas queseras de Nueva Helvecia están vendiendo bien, eso dura  hasta febrero, y después ¿qué?

En cuanto a la cadena lechera uruguaya, Jorcín, algunos asesores agrícolas e incluso autoridades de gobierno, sostienen que se le ve “más optimista que el año pasado”, pero “sigue caída” porque el año pasado sufrió golpes importantes.

MESURA. “El empuje que se traía hace tres o cuatro años, que todo el mundo tenía campo nuevo, se agrandaba o transformaba el tambo, ahora creo que se paró”, reconoció Jorcín. Hoy no hay capacidad de ahorro y si bien no se pierde dinero, se está gastando todo el dinero que se genera.

“Me da la impresión que el 2017, si bien va a ser un año de más leche que 2016, que fue muy bajo, difícilmente se llegue a los niveles de 2014 o 2015”, afirmó el secretario de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche.

A su vez, el presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, aseguró a El País que la lechería uruguaya “tiene necesidad de animales. La mayoría de los predios tienen capacidad para alimentar a más vacas y por otro lado hay una capacidad de hacer reservas muy fuertes”. Para el jerarca, el futuro pasa por dos aspectos, “poder acceder a más animales que los hay (se llevan dos años sin exportación de vaquillonas lecheras a China) y estamos dialogando con los escritorios y bancos buscando alguna forma que nos permita financiar las compras”. Por otro lado, De Izaguirre remarcó que “está la necesidad de aprovechar todo el forraje que hay. Lo otro es que la calidad depende del momento en que se haga. Ahí también hay que buscar alguna forma de financiamiento con el Banco República, para acceder al aporte financiero para que se puedan hacer buenas pasturas de otoño”.

En la lechería, el otoño es un momento clave, porque se concentran los partos, así como   la siembra de las pasturas y mejoramientos forrajeros para todo el año, también es el momento de más gastos.

El presidente del Inale explicó a El País que no existe un relevamiento certero de los tambos que cerraron en 2016 por la crisis del sector.

“Sucede que normalmente los productores no vendieron el año pasado y venden el ganado cuando los precios repuntan. Vender el año pasado era catastrófico y capaz que ahora se da la situación de mejores precios. El año pasado vender el ganado era regalar el negocio”, afirmó. Hoy el tambero siente la necesidad de recuperar la leche que no pudo producir el año pasado para mejorar sus ingresos.

REALIDAD. A su vez, el rematador y exportador de ganado en pie Ruben Urchitano, titular del escritorio del mismo nombre, también coincidió en que hoy ve a la lechería uruguaya mejor posicionada que el año pasado.

“Estoy viendo a los productores con un poco más de ánimo y a la industria con necesidad de leche. Por lo tanto creo que puede ser un año de repunte del sector, pero evidentemente también hay un problema que es el endeudamiento de los productores y no va ser fácil, ni rápido salir de ese endeudamiento”, afirmó el operador.

Con un endeudamiento que pasó de US$ 80 millones a más de US$ 300 millones, “si no hay flexibilidad bancaria para pagar las deudas, los tambos van a seguir con dificultades”, añadió.

Urchitano dijo no tener dudas de que la industria ajustará al alza el precio de la leche, porque la precisa.  Tampoco dejó de admitir que “la recuperación  económica de las empresas lecheras será lenta”.

El sector se renueva. El operador aseguró a El País que “en 40 años de trabajo en el sector lechero, nunca había tenido una zafra de remates de otoño y liquidaciones de tambos importantes como este año. Eso da la pauta de que hay gente que está cansada, en algunos casos va a dejar el negocio, mientras que en otros, el tambo pasará a otras manos”.

A su vez, aseguró que hay productores nuevos: “ya hemos hecho tres o cuatro negocios particulares donde han cambiado de dueño los tambos”.

La señal de que el sector lechero y los tambos que están en pie, así como las inversiones extranjeras en la lechería uruguaya precisan ganado, es que los precios de las vacas vienen repuntando.

“Hay  gente que se apuró a comprar y lo hizo a US$ 1.000 pero ahora se está hablando de US$ 1.200 y US$ 1.300 la vaquillona para el otoño. Eso es normal en este momento”, explicó el operador.

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