Lechería

Gremiales lecheras piden diferir créditos del sector

Tambos siguen arrastrando endeudamiento y no dan más

Gremiales lecheras con integrantes de INALE

Pablo Antúnez.

Las gremiales lecheras advirtieron ayer que “el sector llegó al límite de su capacidad para continuar trabajando”, debido al endeudamiento de alrededor de US$ 300 millones que viene arrastrando desde 2016, al que se suma otro de  alrededor de US$ 70 millones con los proveedores.

Si bien el sector lechero recibió dinero del Tercer Fondo de Financiamiento y Fortalecimiento de la Actividad Lechera (FFAL III) por US$ 79 millones, esa inyección económica sirvió para paliar las deudas del 2015 y el sector comenzó a repagar el fideicomiso el año pasado, en medio de la turbulencia de precios internacionales. Continúo arrastrando endeudamiento.

Esas deudas son productivas y para poder continuar trabajando sin bajar la cortina;   además del endeudamiento bancario, creció el endeudamiento con los proveedores de insumos.

El problema es que se viene el otoño, el momento del año en que más gastos se generan en los tambos, pero a la vez con menor cantidad de vacas en producción. En está época del año “se secan más vacas” (se les corta la lactancia) de cara a los partos y eso redunda en menor producción de leche en el predio. A  la vez, se siembran las pasturas y arman los silos para darle de comer al ganado en el invierno, para eso hace falta inversión.

Advertencia. Por eso, tras reunirse primero con las autoridades del Instituto Nacional de la Leche (Inale), donde según los gremialistas esperaban que se les planteara alguna solución de largo plazo, las gremiales lecheras emitieron una nueva alerta al gobierno, evitando que el sector se desmorone.

A través de un comunicado firmado por 18 gremiales de tamberos que conforman la totalidad del espectro productivo, las gremiales advierten que de no prestarle atención al endeudamiento del sector, las consecuencias serán: Pérdida de más productores; caída de puestos de trabajo; nueva baja en la producción de leche —el volumen producido en 2016 cayó 10%—; fuerte impacto a nivel de las economías locales directamente vinculadas al sector y caída de las exportaciones con menores ingresos para el país.

Frente a esta realidad y “atendiendo las afirmaciones tantas veces reiteradas por las más altas autoridades de gobierno —presidente de la República, Tabaré Vázquez y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre—, que el sector lechero “es estratégicamente importante”, las gremiales aseguran que “es el momento justo para una capitalización urgente del sector”.

Deudas. A su vez, reclamaron “diferir los vencimientos de los créditos con la banca, sin afectar la categorización crediticia del productor” y a la industria le reclaman “aumento del precio de la leche al productor”.

El encuentro de las gremiales se realizó ayer en la sede de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) y el titular de la gremial, Rodolfo Braga, explicó que el sector “no tiene un margen de ganancia”, ni la lechería representa “un negocio atractivo en el corto plazo para sostenerse” y aclaró que es por eso que se está pidiendo “diferir los créditos vigentes para invertir lo necesario para mantener activo el sistema productivo”. Las deudas llevaron a  muchas empresas lecheras a bajar la cortina.

Semanas atrás, el rematador y exportador de ganado en pie, Ruben Urchitano, dijo a El País que “en 40 años de trabajo en el sector lechero, nunca había tenido una zafra de remates de otoño y liquidaciones de tambos importantes como este año. Eso da la pauta de que hay gente que está cansada, en algunos casos va a dejar el negocio, mientras que en otros, el tambo pasará a otras manos”.

La lechería uruguaya está conformada por 3.200 productores, 950 queseros artesanales, exporta el  70% de la leche producida y apenas cerca del 30% se consume internamente. Son entre 400.000 y 450.000 vacas en ordeñe que cada vez producen más leche por animal.

Fonterra. La recuperación de los precios internacionales, que todavía es lenta, no pudo ser capitalizada ni por las industrias, ni por los productores.

Ayer en el primer remate mensual de la neocelandesa Fonterra —la que marca los precios base en el mercado mundial—, la leche en polvo entera mostró estabilidad  cotizando a US$ 3.314 por tonelada; subió 1% respecto al último remate de enero. A su vez, la leche en polvo descremada cotizó a US$ 2.608 y mostró una muy leve suba. El precio promedio para los lácteos cerró en US$ 3.537, mostrando un aumento de 1,3%.

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