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En lo que va del año, cerraron cerca de 500 tambos en Santa Fe

El clima y la baja del precio internacional explican la crisis del sector.

Lechería. Foto: archivo

Lechería. Foto: archivo

La Nación – GDA | La crisis de la lechería sigue. No hay indicios de cambios, a pesar de los reclamos de la producción; el presente comienza a ser inquietante, especialmente en el oeste santafecino, otrora integrante de la cuenca lechera más importante de América latina. Según un estudio del Departamento de Producción Animal, de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), entre mayo y julio de este año ya cerraron unos 500 tambos en la provincia. La cifra adquiere dimensión si se la compara con lo que pasó entre 2007 y 2011. Ese período arrancó con 2455 tambos y terminó con 300 menos.

“La situación de la lechería hoy es crítica en general en la Argentina. En el caso de los tambos en la cuenca lechera central de la provincia de Santa Fe, a esa crisis se le agregan algunos condimentos regionales propios, que fueron fundamentalmente de tipo climático y que le pegaron aún más”, sostuvo Eduardo Baravalle, del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNL.

Agregó que se trata de una crisis que se produce mínimamente desde hace dos años: “Por un lado, es una crisis económico-financiera, pero por otro, productiva, y responde a factores externos e internos”, aseguró. En este sentido, destacó que a nivel internacional el precio de los productos lácteos sufrió una caída muy importante, muy por debajo de los valores históricos, fundamentalmente la leche en polvo, que hoy se ubica en US$ 2200 por tonelada. “Hubo momentos muy buenos en los precios internacionales, pero la verdad es que no supimos aprovecharlos”, se lamentó Baravalle.

En cuanto a la situación interna, Baravalle manifestó que es muy grave debido a los problemas de los precios que comenzaron en 2014 y que perduran hasta hoy. “Los sistemas nacionales y provinciales han entrado en una crisis económico-financiera, con un desfase entre el costo de producción y el precio que se la paga al productor. En Santa Fe, a eso hay que sumarle la situación dramática que devino del clima desde abril, cuando cayeron en el centro de la provincia entre 500 y 700 milímetros, es decir, entre 80 y 90% de lo que llueve en todo un año.”

Baravalle afirmó que la crisis también fue social, ya que los productores y el personal del campo tuvieron serios problemas para relacionarse con los sectores urbanos, lo cual trajo aparejado el cierre de entre 400 y 500 establecimientos en la provincia entre mayo y julio. Hay que tener en cuenta que en el país quedaron en producción unos 10.500 establecimientos, mientras que en Santa Fe se sostuvieron apenas 3500. “Es un 30% de participación, pero seguramente decaerá hasta el 20 por ciento. La pérdida significa entre 4 y 5 millones de pesos diarios menos para la provincia”, acotó.

Baravalle también habló del precio que se les paga a los productores. Entre 2014 y fines del 2015 el litro pasó de 2,10 a tres pesos, mientras que de diciembre a la fecha se pagan unos cuatro pesos. “El consumidor paga entre 18 y 22 pesos, lo que significa que la participación del productor en el precio primario está en el orden de 20%, mientras que en otros momentos llegó al 30 por ciento”, dijo.

El especialista no dudó en sostener: “El precio del litro de leche debería estar en 16 pesos, que sería lo ideal, mientras que el productor debería cobrar cerca de 6,50 pesos, pero estamos hablando de una cadena estabilizada y razonable en cuanto al esquema de participación de los distintos sectores: el productor, la industria y el comercio”, resaltó.

Por su parte, José Bértoli, que trabaja junto con Baravalle, resaltó que el precio de la leche es la variable que más preocupa en los tambos: “Cuando comenzó el nuevo gobierno, se aplicó una baja de las retenciones al maíz y a la soja que provocó un aumento considerable de sus precios. Afectó directamente la alimentación en los tambos, que es el costo más alto de los establecimientos”, expresó.

El referente añadió que un tambo de unas 300 vacas en ordeñe producen unos 26.000 litros cada una, es decir, unos 250.000 litros por mes: “Significan cerca de un millón de pesos de ingreso bruto, de los cuales el 50 o 60% se lo lleva la alimentación, y otro porcentaje considerable, la mano de obra. A fin de cuentas, por los precios de los insumos y de la leche cruda en tranquera, prácticamente el productor no puede cubrir los costos”, alertó.

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