Lechería

Cae producción de leche por ola de calor y mueren vacas

Algunos predios estiman pérdidas de 20% y afinan manejo.

GANADO VACUNO TOMANDO AGUA EN BATEA, GANADO HOLANDO, VACAS LECHERAS, TAMBO EN SAN JOSE, RECORRIDA POR SEQUIA EN CAMPOS DEL DEPARTAMENTO DE SAN JOSE, ESCASEZ DE LLUVIAS, ND 20090102 – INES GUIMARAENS

Pablo Antúnez.

El estrés calórico está afectando fuerte a la lechería. En algunas zonas se estiman pérdidas de entre 15% y 20% en la producción de leche y en Colonia, incluso,  hay casos de vacas muertas, sumando estrés calórico y problemas de manejo, como la rotura de piletas que las deja sin agua.

“El ganado se resintió mucho en estos últimos días. Limitó el consumo de alimentos durante el día y no quieren más que estar a la sombra y tomar agua. Eso hizo bajar fuerte la producción”, afirmó Fernando Valverde, presidente de la Intergremial de Productores de Leche (IPL).

Valverde recordó que si bien a nivel general las pasturas están bien, en algunas zonas también están siendo afectadas por el calor, pero “no es nada alarmante. Lo más complicado hoy el estrés calórico porque llevamos muchos días con temperaturas muy elevadas”, explicó. En su caso la producción de leche cayó entre 15% y 20%.

“Si bien estamos en una época donde están comenzando los partos, no estamos con buenas producciones de por sí,  el calor está afectando fuerte”, agregó. La necesidad de “secar las vacas” para prepararlas para los partos de otoño siempre hacen bajar la producción de leche en los predios, porque hay menor volumen de animales en lactancia.

Por su parte, Dario Jorcín, productor de Colonia y asesor lechero que ordeña más de 2.500 vacas día, también aseguró a El País que hay pérdidas productivas de 20% y en algunos casos algo más. “Hay tambos con 500 o 1000 litros menos”, destacó Jorcín.

También reconoció que se está secando mucha vaca para los partos de otoño, destacando que que “vacas de 18 o 19 litros diarios bajaron a 14 litros. Los animales no quieren comer y cortan la ingesta de alimento temprano en la mañana”, aseguró Jorcín. La ventaja es que las noches todavía están frescas y eso ayuda a los animales a bajar un poco la temperatura corporal y alimentarse durante las horas de frescor.

Jorcín aseguró a El País que “se ven animales de lengua afuera y sufriendo mucho durante el día”, producto de la ola de calor.

A su vez, el asesor reconoció que se debe estar muy alerta  sobre el ganado y exhortó a cuidar mucho el manejo de los animales. “Han muerto vacas en Colonia por el calor, pero principalmente porque quedaron sin agua al romperse alguna pileta o problemas así y los animales se desesperan”, agregó.

El estrés calórico no es un problema nuevo en Uruguay y ha sido muy estudiado por el Instituto Plan Agropecuario. Cuando el calor supera el rango de confort del animal, pone en marcha mecanismos que afectan su consumo energético -como el aumento de la respiración- y bajan la producción.

Rurales EL PAIS