Lanas

Consorcio de productores busca certificar sus lanas

Producen lanas ultrafinas que van a nichos de alto valor y prendas a París.

esquilando oveja

Calidad. Las lanas producidas por el Crilu están en el segmento de 15, 8 micras y son muy demandas en nichos de la Unión Europea.

 

Pablo Antúnez.
Apostar a la calidad dejando de lado el volumen, certificando los procesos productivos que los consumidores del primer mundo están exigiendo, es el camino elegido por Uruguay para hacer valer más sus lanas ultrafinas.
Apoyándose en la legendaria “cultura ovina” del país, el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu) ya está produciendo lanas de 15,4 micras, cuando en este segmento la finura meta son 15,8 micras.
Hoy trabaja con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) en la certificación de los sistemas comerciales, midiendo los niveles de concentración de pesticidas en las lanas. También se desarrollan trabajos específicos en las ovejas para medir el bienestar animal en ciertos manejos como el descole o la castración de los corderos.
“Consideramos que en el futuro, no solo va a importar que las lanas sean de altísima calidad, sino que lo más importante será la manera en que las producimos”, explicó a El País el investigador y actual director nacional del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fabio Montossi.
Bienestar animal, producciones amigables con el medio ambiente por no contaminar los recursos naturales y otros aspectos vitales hoy para los consumidores, son básicos para ganar nichos de alto valor. Son aspectos que nunca se habían pensado dentro de lo que fue la investigación tradicional encarada por el consorcio. A futuro, las certificaciones serán claves para posicionarse mejor en los nichos de altísimo valor.
El Crilu también hizo una experiencia con la industria Lanas Trinidad, colocando en la Unión Europea lanas producidas en la Estación Experimental de INIA Glencoe, pero dándole valor. Ahora hay posibilidades de que las lanas uruguayas estén en “La noche blanca de París”, uno de los eventos más importantes en el mundo de la moda. “Después que se llega a producir esas lanas, que siguen valiendo más que las otras, porque estamos en un momento en que la diferencia del diámetro de fibras no es tan importante, van surgiendo nuevos desafíos”, consideró Montossi.
El consorcio cuenta hoy con 500 vientres que están produciendo lanas de 15,4 micras. Son ovejas que producen más de 4 kilos de lana vellón -están por encima de los normal- y tienen unos 55 kilos de peso.

APUESTA.

Pero el Crilu también tiene un fin social y es difundir la genética producida en la Estación INIA Glencoe entre los pequeños productores. Para esos productores importar un carnero ultrafino de Australia es imposible
“Nos propusimos entregar 10 carneros por año -se les llama carneros de responsabilidad social- para poder llegar a que todos los pequeños productores que están representados por alguna institución, buscando que tengan acceso a la genética que tenemos nosotros con un valor de los reproductores subsidiado”, explicó Francisco Donagaray, presidente del Crilu. Lo único que se les exige a esos pequeños productores es que estén representados por alguna institución y que envíen al consorcio todos los datos de lo que esos carneros aportaron a sus establecimientos. “El impacto de lograr lanas más finas con mayor valor, le llevará más ingresos al predio”, afirmó Donagaray.
El Crilu es solventado por los productores y es un perfecto ejemplo de la integración público privada, así como la de investigadores y productores, que son los destinatarios de las investigaciones.
“Uno de los grandes logros del consorcio es la forma de gobernarse. Los 42 productores que integran el consorcio pusieron plata de sus bolsillos”, remarcó Donagaray.
Cada uno aportó US$ 5.000 para ser parte del consorcio por un período de 10 años. Todos los años, cuando en diciembre se entregan los carneros a los integrantes del consorcio, los productores pagan US$ 500 para poder participar en el sorteo de los carneros.

LAS CIFRAS.

La producción ovina está concentrada en el norte del país, donde las posibilidades de diversificación son limitantes y donde incrementar la base forrajera también es una limitante importante. En el Consorcio de Producción de Lanas Ultrafinas se trabaja con los mismos recursos que tienen estos sistemas de producción, apostando a una genética de elite que puede permitir un incremento en la rentabilidad de los sistemas de producción. La salida es apostar a los mercados de alto valor que están dispuestos a pagar más por un producto diferenciado.
“La meta es investigar, producir y comercializar lanas ultrafinas a cielo abierto. Si bien tenemos nichos de mercado que están dispuestos a pagar más dinero por ellas, no han tenido esta producción un alto desarrollo ni en el país ni en la región en los años previos al actual”, aseguró Ignacio De Barbieri, técnico del Programa Carne y Lana del INIA. En 2010, un grupo de 42 productores, la Sociedad de Criadores de Merino Australiano, la Asociación Rural del Uruguay y cinco industrias topistas locales, decidieron embarcarse en esta aventura.

Innovador premio se entrega el martes en Santiago de Chile.

El martes en Santiago de Chile el Crilu será distinguido con el premio Innovagro 2015 en la categoría innovación institucional. La postulación fue presentada por el Ignacio De Barbieri, investigador del Programa Carne y Lana del INIA y la propuesta fue evaluada por un jurado presidido por Alberto Majó, secretario general del programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, estando integrado también por cuatro miembros del Comité del área de Agroalimenta-ción, de diferentes nacionalidades y gran prestigio.
El consorcio premiado está compuesto por 42 productores que manejan en total una superficie de 120.000 hectáreas, con escalas prediales que van desde 200 hectáreas hasta promediar las 3.000 hectáreas. El grupo tiene más de 180.000 ovinos Merino Australiano.
“Es un grupo de productores altamente heterogéneo que va desde productores que tienen menos de 800 cabezas, hasta productores que tienen más de 10.000 cabezas. Es representativo de más de 3.000 productores que se encuentran en esta zona de alto interés económico y social”, aseguró De Barbieri. A la vez, dentro de la Sociedad Criadores de Merino Australiano se incluyen 60 productores que son socios y a nivel de la industria topista, están asociados más de 50.000 puestos de trabajo. A nivel de la producción, 19.000 predios tienen al ovino como rubro primario.

Rurales EL PAIS