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Unión Europea rebajó licencias para el glifosato

Existe un interés en eliminar “gradualmente” el glifosato antes del 15 de diciembre de 2022.

Foto: www.aimdigital.com.ar

AFP – Francia | La Comisión Europea rebajó este martes su propuesta para renovar la licencia del glifosato, ante la imposibilidad de sacar adelante una autorización de 10 años, y la presión tanto de la opinión pública como de la Eurocámara contra este controvertido herbicida.

El ejecutivo comunitario instó a su representante a “esforzarse en alcanzar una renovación de entre cinco y siete años”, explicó su vocero Margaritis Schinas en Estrasburgo (noreste de Francia), un día antes de un voto crucial sobre la renovación.

A instancias de la Comisión, los expertos de los 28 países del bloque debían pronunciarse el miércoles sobre una renovación durante 10 años de dicha licencia, propuesta que, en un principio, no reúne la mayoría de 16 países representando como mínimo el 65% de la población total del bloque.

Francia, Austria e Italia ya anunciaron su voto contra una década de prolongación, pero París había dejado la puerta abierta a un voto favorable si el periodo propuesto es menor. El ministro galo de Transición Ecológica, Nicolas Hulot, propuso la víspera “tres años”.

Ante el bloqueo persistente, Bruselas, que decidió en 2016 prolongar la autorización actual hasta fines de diciembre de 2017 tras no lograr convencer a los 28, rebaja así sus expectativas para intentar lograr “una mayoría (…) lo más grande posible”, según Schinas.

La Eurocámara había instado horas antes a la Comisión y a los países a eliminar “gradualmente” el glifosato antes del 15 de diciembre de 2022, criticando a su vez la propuesta de Bruselas que no garantiza “un nivel elevado de protección de la salud humana y animal”.

En su resolución no vinculante aprobada por 355 votos a favor, 204 en contra y 111 abstenciones, los eurodiputados urgen además a garantizar que “no se autorizará el uso de glifosato” después esa fecha, “lo cual incluye cualquier posible periodo de prórroga”.

“Enviamos una señal fuerte a los gobiernos nacionales”, subrayaron tras la votación los eurodiputados socialdemócratas Eric Andrieu y Marc Tarabella, mientras que, para su par liberal Frédérique Ries, “la pelota está claramente en el campo” de los países del bloque.

Los eurodiputados se hacen eco además de la presión de la opinión pública en Europa, donde más de 1,3 millones de personas piden su prohibición en una petición presentada el lunes a responsables de una Comisión que, a juicio de Greenpeace, antepone “los intereses a corto plazo de las empresas químicas”.

Aunque la Eurocámara insta también a prohibir su uso no profesional desde finales de 2017 y estudiar alternativas a este pesticida, uno de los más utilizados en el mundo, la asociación europea de productores de pesticidas ECPA ve el vaso medio lleno.

Graeme Taylor, de la ECPA, celebró que el Parlamento Europeo votara de nuevo “por reautorizarlo”, “vistos los llamados a prohibir el glifosato”, y criticó a los eurodiputados que se dejan “influenciar por las oenegés que dicen representar a la opinión pública”.

Los detractores de este herbicida se apoyan en un estudio del Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo considera “probable cancerígeno”, y critican la independencia de las autoridades europeas de seguridad alimentaria y productos químicos.

Ambas fallaron a favor de catalogar el glifosato como no cancerígeno, en la línea de las autoridades de otros países como Canadá, Japón o Nueva Zelanda y un comité conjunto de la OMS y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), recuerda el ejecutivo comunitario.

Los eurodiputados recuerdan en cambio la situación en Estados Unidos, donde cientos de enfermos de cáncer o sus allegados denunciaron a Monsanto. En el marco del proceso, correos internos de este gigante arrojan “dudas” sobre la “credibilidad” de sus informes, apuntan.

La parlamentaria del PPE (derecha), Angélique Delahaye, advirtió no obstante contra un riesgo de “sumir a los usuarios de esta substancia en un punto muerto técnico”, máxime cuando el glifosato es uno de los herbicidas más utilizados en el mundo.

Los intereses económicos en el sector agroquímico, en plena concentración con la compra de Monsanto por el alemán Bayer, del suizo Syngenta por el chino ChemChina y la fusión de los gigantes estadounidenses Dow y Dupont, tampoco son baladíes.

El uso de herbicidas que contienen glifosato se generalizó rápidamente en el mercado desde la década de 1970. Con el desarrollo de cultivos transgénicos resistentes a esta sustancia, como la soja RR (Roundup Ready) de Monsanto, su uso aumentó aún más.

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