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Un citricultor cuenta por qué tiró 220.000 kilos de fruta en Argentina

Ricardo Rigoni, productor del NEA sintetizó: “Producir me cuesta 1,50 pesos por kilo. Y me pagan 50 centavos. Perdimos todo”.

Una vista en el establecimiento del productor citrícola Ricardo Rigoni con la fruta tirada en el campo. Fuente: Clarín.

Una vista en el establecimiento del productor citrícola Ricardo Rigoni con la fruta tirada en el campo. Fuente: Clarín.

La producción citrícola del NEA se “precipita en el vacío”. Más de 2 mil productores y 40 mil trabajadores en empleos directos e indirectos se desploman con ella, según revelaron ayer en conferencia de prensa las cámaras sectoriales. En Concordia seis entidades que nuclean a los productores de citrus de Entre Ríos y sur de Corrientes dijeron: “No podemos siquiera esperar al próximo gobierno. Si no hay una solución ya, la citricultura del noreste argentino está muerta”.

Así lo refleja Ricardo Rigoni, un productor que apenas pasa los 50 años. “Perdimos todo. Tuve que tirar 220 mil kilos de fruta al suelo. Era fruta de primera calidad, con todos los estándares de riego y de Senasa cumplidos. Pero no puedo cosecharla y venderla porque pierdo dos veces más que lo que gano”.

La cruda respuesta tiene números que la respaldan: “producir me cuesta 1,50 pesos por kilo. Y me pagan 50 centavos. Pierdo más del doble, explica. Todo en el campo se mueve con gasoil. El riego, la cosecha, salir a fertilizar, cuenta Rigobi.

Y añade: “Cada litro de combustible me sale 13 pesos. O sea, 30 kilos de fruta al precio que me la pagan. Necesito 200 litros de gasoil por semana. No puedo”. Ex combatiente de Malvinas, Rigoni trabaja el campo igual que hizo su padre y antes su abuelo. “Todos fueron citricultores en mi familia. Es lo que sabemos hacer”, dice.

Con el campo ha mantenido siempre a sus cuatro hijos que hoy tienen 26, 24, 22 y 18 años. Junto a su esposa, que trabaja a su vez en Salud Pública, llevan adelante una quinta de 400 hectáreas. Producen citrus de exportación: mandarina Murcott y Nova, y naranja Delta. Emplea (o empleaba) a 50 recolectores en tiempos de cosecha y 5 en tiempos de poda. Siendo la suya, fruta para el mercado externo, Rigoni la vendía a Citrícola Ayuí, una empresa con quintas propias que además compraba a terceros. Pero Ayuí quebró hace unos meses, con la fruta de Rigoni y muchos otros adentro.

“No nos pagó. No sé qué va a pasar. No sé si podré seguir produciendo. Y no soy el único. A Concordia, la Capital del Citrus, le quedan apenas unas 7 mil hectáreas productivas de frutas. Es menos del 10% de lo que había hace 20 años. La gente abandona las quintas. Han caído montañas de productores”, relató evitando victimizarse.

www.clarin.com

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