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Economía basada en commodities fracasó, afirma ministro brasileño

El ministro de Asuntos Estratégicos del Brasil, Roberto Mangabeira Unger, aseveró ayer que la economía basada en la producción y exportación de materias primas ha fracasado en la creación de riqueza y desarrollo. El secretario de Estado realiza una gira por Sudamérica para compartir la nueva visión económica estratégica que desea llevar adelante su gobierno.

–¿Qué le trajo a nuestro país ministro?

–Mi tarea en el Gobierno del Brasil es ayudar a concebir una nueva estrategia de desarrollo. La anterior, basada en el consumo, en el aumento de la renta popular y en la producción y exportación de commodities se inviabilizó y reveló un defecto que tuvo desde el inicio, que es haber convivido con una estagnación (crecimiento incapaz de generar desarrollo) en la economía del Brasil. El gran atributo de nuestro país es su dinamismo, su vitalidad, y nuestra tragedia histórica ha sido negar instrumentos y oportunidades a la mayoría (de la población) para transformar esa vitalidad en acciones fecundas.

–¿La economía brasileña está de nuevo en crisis?

–Esta crisis nos ofrece una oportunidad para cambiar el rumbo y la nueva estrategia nacional tiene que basarse en capacitaciones y oportunidades dentro de un “productivismo” incluyente y capacitador, que afirme la primacía de los intereses de la producción y del trabajo sobre los intereses del “rentismo” financiero. Esa es la tarea y estoy trabajando en Brasil en tres grandes ejes. Uno de ellos es un gran proyecto nacional para calificar la instrucción pública básica, la escuela primaria y media, una nueva educación analítica y capacitadora. El otro es un conjunto de medidas destinadas a calificar la producción en Brasil y levantar las trabas que inhiben el impulso productivo.

–¿Cuáles son las trabas que inhiben la producción en Brasil?

–Entre ellas está el régimen tributario, que genera una confusión económica desproporcionada al ingreso, el sistema de control de los tribunales de cuentas, que amenaza con transformarse en una camisa de fuerza que impide el trabajo de los funcionarios públicos serios, so pretexto de castigar a los deshonestos; y la confusión de las reglas ambientales. La raíz del problema es que nuestro derecho ambiental es casi enteramente procesal, no define reglas sustantivas y delega poderes discrecionales a las autoridades administrativas que ante la falta de reglas, “torturan” a los productores.

–¿En qué consiste el productivismo incluyente?

–Hay iniciativas para fomentar el emprendedurismo de vanguardia, sobre todo la empresa mediana; iniciativas para calificar el modelo agropecuario para que no se reduzca en ganadería degradadora de la tierra y monocultivo de cereales, que es lo que predomina en el país. Además, acerca de las nuevas relaciones entre capital y trabajo para revertir la dinámica de la precarización de la economía formal, con trabajadores tercerizados o temporarios sustituyendo empleos estables. Por otro lado, buscamos encarnar la nueva estrategia nacional en una nueva política regional, porque en Brasil, con su tamaño y variedad, la estrategia nacional solo será efectiva si es traducida en una iniciativa regional. En este sentido, estamos intentando construir un nuevo paradigma, que tenga por objetivo identificar las vanguardias emergentes en cada región del propio país y darles instrumentos para que puedan construir nuevas ventajas comparativas, no solamente desde el Gobierno central. Es una revolución en el entendimiento de la política regional.

–¿A qué se refiere exactamente cuando se habla de “incluyente”?

–En este periodo de la primacía del consumo y de los commodities hubo una desindustrialización relativa en Brasil, claramente expresada en el perfil de nuestro comercio con China, donde exportamos soja y mineral de hierro poco transformados y recibimos todas las manufacturas de vuelta, pero en este sector industrial encogido hubo una modernización radical. Muchas cadenas productivas están hoy en la vanguardia mundial, pero la gran mayoría del pueblo está excluida, y es lo que ha ocurrido en todo el mundo. La tarea es organizar un modelo económico que permita diseminar las prácticas avanzadas en grandes sectores de la economía, lo cual exige inventar nuevas instituciones, incluso económicas; una forma de asociación entre los gobiernos y las empresas, que sea pluralista, descentralizada, participativa y experimental. Además, fomentar entre las pequeñas y medianas empresas, lo que llamamos la “competencia cooperativa”. Es decir, las empresas compiten, pero al mismo tiempo comparten algunos recursos comerciales, financieros y tecnológicos para ganar economía de escala.

La gira

El alto funcionario del Gobierno brasileño comentó que su gira continental comenzó en Santiago de Chile, de allí paso a nuestro país y que luego visitará Ecuador con el fin de plantear este nuevo paradigma económico que, según él, beneficiará a toda la región.

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