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Aseguran que la semilla es la base para el crecimiento

Referentes del Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay cuentan qué impacto tuvo en la expansión agrícola.

Para seguir aumentando la producción granaria, el uso de la tecnología es fundamental. Y todo comienza desde el primer eslabón: la semilla. “El desafío de la Argentina pasa por dejar de ser el granero del mundo para convertirse en el semillero del mundo”.

Con este objetivo, Cesar Belloso, productor y presidente honorario de Aapresid, recordó que el país fue pionero en la región en la incoporación de tecnología, teniendo como ícono a la siembra directa. “Este sistema aceleró la incorporación de mayor genética y biotecnología con grandes beneficios para el medio ambiente”, dijo en el Simposio de Biotecnología que se realizó en el reciente congreso de Aapresid.

Pero para seguir creciendo en investigación y desarrollo para aumentar la producción de granos, para Belloso es crucial contar con un marco regulatorio que proteja la propiedad intelectual. En soja, indicó, solo el 30% del mercado está dentro de la legalidad, ya sea con semilla fiscalizada o regalía extendida, por lo que consideró necesario hacer más sencilla la aplicación de la Ley de Semillas vigente.

“Curiosamente, teniendo un sistema de control como la Conabia y la Conase, todavía no nos ponemos de acuerdo sobre cómo es el uso propio. Institucionalmente somos los más atrasados de la región”.

La situación actual de Argentina se comparó con lo que está pasando en los países de la región. Desde Uruguay, el productor Daniel Bayce destacó que en los últimos 10 años en ese país se duplicó la superficie agrícola. Como ejemplo, el área de soja pasó de 7.000 hectáreas en el 2000 a 1,3 millones de hectáreas en 2015.

Una de las patas fundamentales para este crecimiento fue la creación del Instituto Nacional de la Semilla para proteger la propiedad intelectual, para que las empresas sigan invirtiendo en tecnología.

“La legalidad del mercado de semillas en soja es del 95%. Y el 40% de este total es de productores argentinos”, relató.

Asimismo, el ingeniero Paulo Campante, por Brasil, habló del desarrollo de la agricultura en su país. Y precisó que “la última zafra 2014-2015 cerró con 206 millones de toneladas de soja”.

En este sentido, uno de los puntapies fue la mayor productividad por hectárea por la mayor inversión de las empresas. “Hay dos instrumentos diferentes, como son la Ley de Semillas y la Ley de Patentes, pero funcionan armónicamente y hacen que más del 90% de la semilla sea fiscalizada”, aclaró.

Por último, Alfredo Molinas, de Paraguay, señaló que la producción de granos en su país se incrementó de 2,5 millones de toneladas en el año 2000 a 15 millones en 2015.

Esto se debe a una mayor productividad. En concreto, la soja pasó de 2.000 kg/ha a 3.500 kg/ha. “Los productores arrancan reconociendo la biotecnología y pagan vía acuerdos ya establecidos. Hay un comité que trabaja para luchar contra las semillas caseras”, dijo.

Y concluyó: “Si logramos tener entre toda la región las mismas normas, tendremos mejores chances a nivel mundial”.

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