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Argentina: se faenaron otros 400 animales para la Cuota 481

Fue un frigorífico bonaerense que junto a un engorde a corral de Baradero, enviaron por primera vez este tipo de carne a la Unión Europea.

La exportación de carne de feedlot a la Unión Europea ya es una realidad en la ganadería argentina y representa una gran oportunidad para la actividad porque el arancel en 17 cortes premium es cero, y el valor por tonelada asciende a US$ 9.500. Por eso, el trabajo mancomunado entre frigoríficos y feedlots resulta fundamental.

Esto se reflejó esta semana que pasó, en la cual luego de un trabajo arduo entre el feedlot Maeti Pecuaria, que preside Tomás Villar y el frigorífico ArreBeef, de Hugo Borrell, faenaron 400 animales de su propia producción que serán enviados a la UE.

El frigorífico no cuenta con un engorde a corral propio, sino que utilizó las instalaciones del feedlot que está ubicado en Baradero, Buenos Aires, que hizo de “hotelería”.

“Es un negocio en el que toda la industria frigorífica y feedlotera apuesta a crear un nicho comercial con gran futuro para la ganadería argentina”, destacó Villar a Clarín Rural, quien realizó el minucioso manejo de la hacienda para que se cumplan todos los requisitos que exige la cuota.

En este caso, en el feedlot, que comenzó a funcionar en 1994, se utilizó un ganado mestizo, que fue encerrada con pesos bastante limitados: en total fueron 250 novillos con un peso de 248 kilos y 150 vaquillonas, de 212 kilos.

“La hacienda era toda diente de leche para cumplir con los requisitos de edad de la resolución 481”, explicó Villar, quien agregó que su feedlot cuenta con una capacidad para 5.000 cabezas y actualmente el nivel de ocupación es del 78% (hay encerrados 3.900 animales).

Así, después de 115 días de ración de alta energía (más 12 días de adaptación) los novillos salieron con un kilaje de 423 kilos, lo que significa una ganancia diaria de peso de 1.521 kilos por animal mientras que las vaquillonas salieron con 351 kilos lo que da un engorde de 1.208 kilos por día por animal.

“Es muy importante aumentar el peso durante el encierre, que según nuestro criterio, debería no ser menor a 280 a 290 kilos los machos y no menor de 250 kilos las hembras”, reflexionó.

En este sentido, la planificación del ritmo de engorde, especificó el titular de Maeti Pecuaria, fue hecha teniendo en cuenta para no pasar de grasa los cortes, tanto los que eran destinados a la exportación como los que van al consumo interno.

Por eso, de común acuerdo entre el propietario de la hacienda, el frigorífico ArreBeef, y el nutricionista de Maeti Pecuaria Ricardo Villar, padre de Tomás, siguieron este camino.

Asimismo, una de las fortalezas del establecimiento es que se provee del alimento de su propia producción ya que siembra para transformar esos granos en carne: trabajan 150 hectáreas propias y alquilan otras 300 hectáreas para obtener sobre todo de maíz y fibras. Luego, las proteínas son compradas a un tercero.

Así, viendo esta oportunidad, Villar aseguró que “el trabajo codo a codo entre la cadena lleva estos resultados exitosos, por eso estamos convencidos de seguir por ese camino”.

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