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Argentina: en carne y leche, la alfalfa vuelve por sus fueros

Junto con el sorgo, apuntan a recuperar terreno entre las opciones para intensificar los planteos de producción de ambas actividades. En una jornada en Ameghino, Buenos Aires, expertos del INTA y privados dieron consejos de manejo clave para ganar en productividad.

La alfalfa tiene argumentos para ocupar un lugar cada vez más importante en los planteos de producción de carne y leche. Con buen conocimiento de sus posibilidades y un correcto manejo, más un complemento apropiado de la maquinaria necesaria, están dadas las condiciones para dar un salto de productividad.

Así quedó en claro hace pocos días en la jornada Experiencia Forrajera que se llevó a cabo en Ameghinto, en el oeste bonaerense, donde especialistas del INTA y del sector privado dieron consejos estratégicos.

¿Cómo obtener producciones de alfalfa que el primer año alcanzan las 18 toneladas de materia seca por héctarea y el segundo de entre 20 y 24 toneladas?. Federico Ciarretta, de Forratec, dio sus recomendaciones: primero, llegar con el lote libre de malezas y poco rastrojo para hacer una siembra a poca profundidad. “Si quiero aumentar kilos porque el lote tiene buen potencial, lo ideal es cruzar la siembra. Para lograr arriba de 300 plantas en alfalfa es fundamental hacer una buena fertilización, apuntando a 35 ppm de fósforo”, precisó.

Y agregó que en muchos campos ven que en los aprovechamientos de la alfalfa se están dejando pasar los lotes. “En estas latitudes tenemos que estar hablando de 6 o 7 aprovechamientos al año, como corte directo o pastoreo, sobre todo en la época primaveral y entrado el verano. Lo ideal es no dejar el lote más de 20 a 30 días libre“, aconsejó.

Cecilia Sardiña, del área de Producción Animal de INTA Villegas, dijo que una de las claves es medir el potencial de la forrajera.“Sabemos que es una especie que puede productir por encima de las 20 toneladas de MS por hectárea. Si en nuestro período productivo llueven unos 1000 mm de septiembre a abril y producimos 10 o 7 toneladas de MS, tenemos algún problema”, reflexionó. Medir sirve para calcular cuánto forraje se le puede ofrecer a los animales y cuántos se pueden meter en una pastura sin afectar la perennidad.

Pero otro cultivo de alto potencial en carne y leche es el sorgo. La técnica de INTA Villegas Marianela Diez destacó sus virtudes del sorgo para un amplio rango de ambientes, por su rusticidad y buena respuesta ante situaciones de sequía y salinidad. Diez recomendó elegir el material de acuerdo al uso que se le vaya a dar y a qué categoría se le va a asignar. Sugirió que un silaje de sorgo se podría asignar a la recría y un silaje de sorgo forrajero a una categoría de cría con algún tipo de suplementación, ya que no presenta alto contenido de grano.

“Es importante procesar el sorgo, utilizar el cracker al momento del picado. Uno de los beneficios es romper toda esa estructura del grano que se denomina pericarpio, que permite disponer del almidón para que se digiera tanto en rumen como en intestino. Cuanto más procesado, mejores van a ser las ganancias diarias de peso”, dijo Diez.

Para todo esto, en la dinámica de picado de sorgo la protagonista fue una Jaguar 980, la picadora más grande del mercado, con cabezal Orbis 900, que permite cortar en cualquier dirección y distancia de siembra. Además, tiene detector de metales y un sistema de mantenimiento automático para, por ejemplo, el engrase, el monitoreo de problemas y el afilado de cuchillas. Además, dispone de un cracker y un sistema para inocular forrajes que trabaja automáticamente de acuerdo a la regulación del operario. La misma máquina, pero con cabezal de recolección Pick Up 300, se lució en la dinámica de pasturas.

Extraído de www.clarin.com

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