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Argentina: cenizas del volcán Calbuco sigue golpeando al campo en Neuquén

Este último fenómeno se sumó a una sequía e invasión de langostas que complicaron la actividad ganadera en los últimos años en esta zona.

La producción ganadera en la provincia de Neuquén sigue muy golpeada luego de la caída de las cenizas producto de la erupción del volcán Calbuco en abril pasado afectando a más de 30.000 cabezas, en la cual varios productores se vieron obligados a sacar a sus animales de los campos y trasladarlos a otros lugares con mejores condiciones para la producción general.

Para Carlos Caivano, integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural del Neuquén, e Inspector y Delegado Hereford para la región, los establecimientos afectados han sufrido un detrimento en su producción basado en la pérdida de cabezas totales y en la productividad individual de dichas cabezas, ocasionada por la merma en la calidad y cantidad del pastizal .

Pero no solo las cenizas del volcán Calbuco perjudicaron a los productores neuquinos durante estos últimos años, también hubo caída de cenizas tras la erupción del Cordón Caulle, producida en junio del 2011, y hay que agregar una sequía prolongada e invasión de langostas (Tucura) que comen el pasto.

“Las pérdidas acumuladas en estos últimos años han sido más que importantes y a ello se le suma un costo mayor en la producción, dado por la suplementación a la que se recurre en las categorías más atrasadas”, expresa Caivano.

En concreto, desde el 2011 en adelante se observaron pérdidas de la condición corporal (1 a 5) de casi 2 puntos en todos los animales evaluados y se registraron pérdidas de más del 20% en todas las variables productivas (preñez, parición, marcación y kilos venta).

En muchos casos se debió recurrir a la suplementación y aporte de sales proteicas durante los tres meses invernales, además de la eliminación de al menos un 20% del stock, por ejemplo realizando ventas de vacas secas jóvenes, que en una situación normal se retenían en condición de ser preñadas. Mientras tanto continuó el déficit hídrico y comenzaron las invasiones de langosta.

“La condición del pasto en los campos afectados es en muchos casos preocupante dado que aún con la salida de los animales no se observa un buen recupero de los mismos, por ejemplo para el caso de las sierras y mesetas, y los sectores de mallines”, explicó.

 

Fuente: www.clarin.com

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