Ganadería / tributos

Ricardo Reilly: “apoyamos los reclamos, pero seguimos apostando al diálogo”

El presidente de la Asociación Rural del Uruguay aseguró que la gremial “siempre estará al lado de los productores apoyando reclamos que sean legítimos, como lo ha hecho a lo largo de sus 145 años de historia”. Reiteró que “seguimos con una pérdida de competitividad constante” y aseguró que “lo que más descontento genera, es que venimos de 10 años de fuerte crecimiento económico y por lo tanto de recaudación fiscal récord por parte del Estado”. Y en cuanto a la crisis lechera mencionó que Nueva Zelanda y Australia “acaban de subirse al TPP que les reducirá barreras arancelarias y firmaron tratados comerciales con China. ¿Y nosotros qué estamos haciendo?”.

Nota a Ricardo Reilly Arrarte, presidente de la ARU, Mvdeo., ND 20160218, foto Ariel Colmegna

Ricardo Reilly Arrarte, presidente de la ARU. Foto Ariel Colmegna

Pablo D. Mestre.
-¿Qué posición tiene ARU respecto a las movilizaciones previstas?
-La ARU siempre estará al lado de los productores apoyando reclamos que sean legítimos, como lo ha hecho a lo largo de sus 145 años de historia. Los productores, al igual que cualquier otro actor social, están en todo su derecho de movilizarse, siempre que lo hagan de forma pacífica y respetando el derecho de los demás. Durante la manifestación pasada, se elevaron reclamos válidos, que en su mayoría son planteos que ARU ha venido realizando de forma recurrente a través del diálogo con el gobierno. Por eso compartimos el fondo del problema.
-¿Esto no se contrapone con lo de apostar al diálogo?
-Evidentemente existe un importante grupo de productores que entienden que a través de los canales de diálogo de las gremiales con el gobierno no se están obteniendo los resultados esperados, y pienso que de ahí surgen estos movimientos paralelos, convocados a través de redes sociales, que no tienen vinculación gremial directa. Independientemente de ello, creo que hoy más que nunca será vital mantener las formas a la hora de elevar planteos, y en ese sentido ARU siempre seguirá apostando a la herramienta del diálogo con el gobierno, mantener los puentes tendidos es parte de nuestra responsabilidad y deber como gremialistas.
-El tema de fondo sigue siendo la competitividad…
-Seguimos con una pérdida de competitividad constante. Si hacemos memoria, ese fue el eje central del discurso del Prado el año pasado. Con la caída de los precios internacionales de las materias primas, y el aumento desmedido del costo país, hoy existen serios problemas a nivel productivo en todos los sectores, que se han ido complicando, y comprometiendo la permanencia de varios productores y sus familias en el campo.
-¿Por dónde pasa el descontento de los productores?
-El aumento de tarifas a comienzo de año se suma a otra suba de impuestos como es el caso del incremento de la Contribución Inmobiliaria Rural en más de un 30%. Antes de fin de año también se ajustaron coeficientes que hicieron subir el IRAE. Estamos pasando de ser un país de carga fiscal elevada a excesiva, y eso es preocupante. Sobre todo porque el Estado nos devuelve muy poco a los ciudadanos por nuestros aportes.
-¿Cómo ve la situación a nivel productivo?
-La rotación agrícola a estos valores de la soja, y con estos costos de siembra, cosecha y fletes se hace cuesta arriba. La situación del sector arrocero también es preocupante a pesar de sus altos niveles de productividad. A estos precios de la leche, los tambos están pasando momentos críticos, trabajando a pérdida. Los ingresos netos de la ganadería han caído hasta un 60% según los datos del IPA. OPYPA demostró que la recaudación por concepto de IRAE agropecuario cayó un 22,5%, y esto quiere decir que a las empresas del agro les está yendo peor, y en muchos casos trabajan a pérdida como los tambos.
Por poner un ejemplo, solo en los tambos, hay 3.800 productores de los cuales el 75% son familiares. Y a esto hay que sumarle los trabajadores de los tambos e industrias lácteas, sus familias, y nos vamos a unas 50 mil personas. Por lo cual esto pega en todos los pueblos del interior, en el almacén de la esquina, debido a los efectos de multiplicación que genera el campo en la economía. Pero esto no es lo peor.
-¿Por qué lo dice?
-Lo que más descontento genera, es que venimos de 10 años de fuerte crecimiento económico y por lo tanto de recaudación fiscal récord por parte del Estado. Nunca en la historia el Estado recaudó tanto dinero de forma ininterrumpida, sin embargo nos encontramos con un déficit fiscal enorme, e imposibilitados de hacer una economía contracíclica porque no hay plata. Las tarifas públicas están siendo utilizadas como brazo recaudador del Estado para tapar agujeros generados por la ineficiencia a la hora de gestionar y administrar el dinero de la gente.
Entonces, luego de 10 años de bonanza, nos encontramos con Ancap quebrada, carreteras en estado calamitoso porque no se invirtió en mantenerlas, nos autoexcluimos del mundo por no avanzar en tratados comerciales auspiciosos, quedando presos de un Mercosur con serios problemas de funcionamiento. Algo tiene que cambiar urgente.
-¿Cómo analiza el tema de Ancap?
-No tiene lógica. El barril de petróleo está en los niveles más bajos de la historia y acá nos vemos imposibilitados de obtener esos beneficios por la situación crítica de Ancap, que se dio el lujo de financiar proyectos ineficientes que trabajaron durante años a pérdida. El gas oil debería costar entre un 30% y un 40% menos si tomamos precios de paridad de importación. ¿No habrá llegado la hora de importar combustibles? ¿No será hora de derogar el monopolio de importación y refinación de petróleo y derivados, que es administrado por Ancap según la Ley Nº 8.764? Si queremos cambiar algo, hay que tomar decisiones drásticas.
-¿Qué opina del caso Venezuela con la lechería?
-Las medidas propuestas por el gobierno para paliar este lío con Venezuela, entiendo que deben ser analizadas cuidadosamente, sobre todo a nivel de la industria láctea. A priori, significa seguir aumentando el endeudamiento del sector lechero. De todas formas, en algún momento hay que pensar en el día después. En atacar los problemas de fondo que hacen a la competitividad del país. Por citar un ejemplo, el productor de Nueva Zelanda también está atravesando esta crisis, cuya explicación se centra en la caída del precio internacional de la leche, y eso no lo puede arreglar ningún gobierno en el mundo. Pero NZ y Australia acaban de subirse al TPP lo cual les reducirá barreras arancelarias hacia el futuro. También firmaron tratados comerciales con China. ¿Y nosotros qué estamos haciendo?
-¿Cómo ve la evolución del tipo de cambio?
-Uruguay devaluó un 25% en el último año, pero los datos de la realidad muestran que seguimos rezagados de las principales monedas de los países con los que competimos o negociamos. Tomando un plazo de tres años, Uruguay devaluó un 65%, pero por ejemplo Argentina, lo hizo en casi un 200%, Brasil un 100% y Rusia más del 150%. El tipo de cambio es una variable determinante en la competitividad de un país netamente exportador como el nuestro.
-¿Cree que falta entonces?
-Mire. A esta altura, la forma más rápida de brindar competitividad al Uruguay productivo y diluir parte del elevado costo país, es acelerar el ritmo devaluatorio. Según el Departamento de Estudios Agroeconómicos de ARU, el dólar debería cotizar hoy a 38 Pesos, un valor 16% superior al actual. En la medida que se siga utilizando el tipo de cambio como herramienta antiinflacionaria, seguiremos cediendo competitividad frente a nuestros pares, y generando transferencias desde los sectores transables hacia el resto de la economía.
-¿Cómo ve el negocio ganadero?
-La ganadería también está sufriendo el incremento excesivo de costos así como de la carga impositiva, sobre todo el de impuestos ciegos a la tierra que ahora pesan de forma determinante. Así lo demostraron los datos de IPA y Fucrea, con fuertes caídas en el margen del negocio.
-¿Qué opina del precio del ganado gordo?
-Aquí volvemos a una vieja discusión interna. Vemos que los precios que está pagando la industria a los productores por su hacienda gorda, están totalmente desalineados con el precio de la tonelada de carne que Uruguay exporta. Los mismos tampoco condicen con las proyecciones que maneja INAC. Estas señales no contribuyen para nada y agravan aún más la situación porque pegan directamente en el margen del negocio ganadero. Estos mensajes van en contra de la inversión, de apuntar a producir más terneros y por lo tanto futuros novillos. Toda la cadena se perjudica en el mediano plazo.
-¿Cómo puede incidir la nueva política Argentina?
-Con Argentina, ingresa un jugador a la cancha que estaba ausente debido a las pésimas políticas agropecuarias y económicas aplicadas por el gobierno anterior contra el campo, como las retenciones a los granos, prohibición de exportaciones de carne, o hasta la solicitud de permisos previos a la exportación que operan como traba. La ganadería argentina deberá pasar por un proceso de retención para recomponer su stock vacuno, luego de haber liquidado más de 10 millones de cabezas, pero luego comenzarán a cubrir espacios que habían abandonado en el mundo de la carne. Hay que destacar que nosotros no estuvimos estáticos y fuimos proactivos en la última década. Hoy tenemos la fortaleza suficiente, sobre todo para competir en nichos de calidad reconocida que es hacia donde debemos apuntar.
-¿Y sobre la exportación en pie hacia ese mercado?
-En las actuales circunstancias, con precios de la hacienda gorda en baja, y con Argentina como posible demandante de vientres, será vital contar con una exportación en pie libre e irrestricta, y eso el Ministro Aguerre lo tiene claro según nos lo manifestó en la pasada reunión que mantuvimos.

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