Empresas / Ganadería

Un ejemplo de la integración de toda la cadena de la carne

La integración de la cadena – criador, productos, consignatarios e industria frigorífica – me da seguridad y mucho resultado económico; la confianza es fundamental.

Ubicado en el departamento de Lavalleja, a 35 Km. de Minas, el establecimiento “Ojo del Sol” refleja lo que su propietario, Mario Chacón, denomina una tarea de “trabajo y aprendizaje”. Esos son los principales pilares para una buena producción; sumada a la confianza de toda la cadena productiva.

Este año abandonó la agricultura, pero aumentó su producción ganadera. Novillos Angus y cruzas Angus negros y colorados son el sello del establecimiento. Chacón pretende enviar unos 800 novillos a planta en este año. Entre junio y diciembre del 2015 embarcó a frigorífico 350 animales y prevé mandar a faena este semestre, si el tiempo acompaña, otras 400 cabezas.

La compra de ganados la realiza solamente a dos proveedores: a la cabaña “El Rincón” de Fillemyr S.A. de Julio Born en el departamento de Rocha (a través de escritorio Birriel Cal) y en estancia “Mariscala”, de Nascimento, a través de la gestión del Ing. Pablo Barreto, ubicada en la zona de Colón, departamento de Lavalleja. “Uno tiene ganado más definido como Angus y otro más cruzado, pero muy bueno cualquiera de los dos”, señaló el productor. “Siempre es el mismo ganado y la misma marca, de 330 kilogramos de peso a la compra y de 14 a no más de 20 meses de edad. Todos con diente de leche y se van con dos dientes”, explicó. Y ahondó en el concepto que “no me importa pagar un poco más, porque la buena genética se defiende al final del negocio”.

Chacón tiene varias hectáreas de sorgo y prevé sembrar forraje rápidamente para una buena producción; sin embargo, aseguró que “el caballo de batalla” es la ración, y “de acuerdo con lo que uno va aprendiendo, la alimentación oscila en  80% pasturas y 20% ración balanceada Rinde”.

Según contó el productor de Lavalleja, el ganado puede ganar desde 1,1 kilogramos a 1,5 kilogramos diarios, dependiendo de la cantidad de ganado y la cantidad de verdeos disponibles. El consumo de ración ronda de 3 kg a 4 kg por día y por cabeza animal. A todo esto, hay que sumarle “la sanidad y el bienestar animal” para obtener buenos rendimientos y una mejor comercialización.

La venta de ganado la realiza exclusivamente al frigorífico “San Jacinto” a través del escritorio Jaso & Jaso Negocios Rurales.  La relación con estas empresas “siempre ha sido muy buena y cada día que pasa es mejor: nos conocemos más, nos contamos más intimidades y me permite conocer más de ellos”, resaltó Mario Chacón. “Hay una cantidad de entretelones que van avanzando a medida que uno amansa la confianza y eso no tiene precio”, agregó.

Dentro del establecimiento hay una mano de obra familiar y con gran dedicación. Chacón cuenta con el apoyo de su familia, es un eslabón más para fortalecer la cadena de producción. “Defiendo la integración y quiero que todos lo hagan y cada vez más, pero depende de cada uno. De acuerdo a tu manera de ser se abren puertas”, insistió. “Me da seguridad”, agregó.

Reiteró que la genética es la base del negocio, significa el 80% y es lo que “me defiende”. A modo de ejemplo, el productor ganadero dijo que en plena crisis y dándoles agua con tanques los novillos se criaban, no hacían músculos porque no había comida pero sí hicieron tamaño. El ganado de genética que “pesan más de 510 kg en planta, ahora pesaron 535 kg y los últimos que cargamos el domingo marcaron 531 kg”, destacó.

La genética tiene un costo y no es chico, esos animales se pagan 10 a 15 centavos más del precio normal del mercado, pero después de haber pasado el primer chaparrón ya lo conozco y estoy aclimatado a esos números”, consideró Mario Chacón.

 

Por Guillermo Crampet.

Rurales EL PAIS