Ganadería

Conversión de pasto en carne reflejada en Prueba Hereford

Prueba superada… Una vez más los criadores de Hereford comprobaron la eficiencia de conversión de la raza. Los resultados de la 39ª Prueba de comportamiento en la Central de Kiyú arrojaron que los 39 toros, de igual número de cabañas, tuvieron una ganancia diaria de 0,972 kg, en condiciones exclusivamente de pastoreo, sin ningún tipo de suplementación.

 

Pablo D. Mestre – Kiyú 
Los toros ingresaron con 12 a 14 meses de edad y un peso promedio de 389 kg y finalizaron la prueba con una edad de entre 18 y 20 meses, pesando en promedio 583 kg.
La máxima ganancia diaria fue para el toro caravana 11 del grupo 1, perteneciente a Jorge Barbosa S.G., con 1.256 kg/día.
Ayer se realizó la jura de conformación, que junto con los EPDs y el índice final de Prueba (75% por ganancia diaria y 25% del peso a los 18 meses), serán los que darán el orden de venta para el remate del sábado 3 de octubre, a cargo de Escritorio Dutra, en el inicio de la zafra.

Parejo.

Los jurados Luis Ignacio Bordaberry Fontana, Gonzalo Rodríguez Mendaro y Héctor Bonomi Danza (que realizaron su tarea en forma independiente), destacaron la uniformidad del conjunto de toros.
“Estas pruebas de alta calidad, en cuanto a carcasa y biotipo, son cada vez más parejas, me fue grato no ver excesos, vi una torada más pareja, animales muy productivos y de muy buenas conformaciones carniceras”, dijo Bordaberry para quien la presión de selección previa a la Prueba “ha dado sus frutos y a Kiyú vienen los animales superiores”.
Por su parte Bonomi consideró que “puede que este año la torada esté un poco más liviana en kilos, pero más homogénea en tipo”. Vio un grupo de toros “con mejor expresión muscular que otros años, animales más moderados, en general sin defectos importantes, bien encuadrados en un toro funcional y típico de un toro Hereford”.
Por su parte Rodríguez Mendaro la definió como “una torada que me conformó mucho, que se ha venido moderando y adaptando, de fácil terminación, de fácil engrasamiento, bien de aplomos, carnudos, con diferencias lógicas que se pueden apreciar”. Resaltó que quedó “muy contento con la fila y con varios toros punteros tanto en mochos, como en astados”.

Proyección.

Consultados sobre lo que puede pasar en la zafra de primavera, Bordaberry Fontana pidió “una primavera de buenas lluvias que le da más ánimo al productor”. Aseguró que “el futuro empieza en el entore. La máquina no se puede parar y para que empiece a funcionar la máquina empezamos por el entore y a esperar preñeces para que vengan terneros”. En ese sentido dijo que “el mercado debe dar el marco para estimular a la cría y si no está así no funciona. Estos años se dio y los entores fueron buenos”.
Por su parte Bonomi Danza dijo que para la zafra “hay cierto temor por estas últimas bajas del ganado, pero soy optimista que el ganado suba, y que el espíritu de la gente mejore”. Proyectó una zafra “aceptable”; no habría que preocuparse por eso. “La gente tiene que seleccionar bien su ganado, es parte del trabajo: hay que entorar, producir, seguir adelante. Será un invierno corto y una primavera lluviosa, por lo cual la gente va a estar buscando los toros”, afirmó
Rodríguez Mendaro prefirió ir “partido a partido como en el fútbol”. Porque entendió que en Kiyú se ve verde, “pero en las zonas criadoras vemos cómo hacemos para generar calidad para los terneros y las recrías”. Dijo que está muy complicado, por la falta de verde, darle de comer a las recrías “y vamos a estar contentos en la medida que lleguemos con animales con potencial de producir en la primavera”. Eso sí, puso énfasis en que “serán muy importantes las señales del mercado en cuanto a los entores”, en el sentido que “es importante las expectativas que tengamos los criadores de qué hacemos con las vacas preñadas, si vale la pena engordar esas vacas y destinarlas para veranerarla lo más barato posible para faena, o retenerla que es un costo importante en el que hemos incurrido”. Porque, agregó, “los criadores hemos creído en las señales que nos han venido diciendo y hoy tenemos una disyuntiva importante, con una coyuntura que nos dice que hay precios malos y que habría que volver al 70% de preñez para tener vacas falladas para poder engordar, el viejo axioma”.
Rodríguez Mendaro reflexionó que “ojalá las señales fueran otras. La expectativa, primero, es productivamente tratar de pasar con la mayor cantidad de rodeo posible que no lleguen molidos a la salida del invierno, y después prepararnos para el verano atentos a las señales para ver si los productores vuelven a creer”. Y agregó: “los productores rurales somos optimistas en general porque nos gusta creer, somos enamorados de nuestras vacas, enamorados de lo que hacemos y estamos esperando una señal que nos dé un estímulo para creer y producir”.

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