Ganadería

Compartimento: una norma para usarlo en brucelosis

Permitirá brindar garantías y vender la genética de un predio afectado.

GANADO VACUNO

Vacunos. Trazabilidad y sangrados serán la base para garantizar sanidad de un determinado rodeo.

Pablo Antúnez.
La Dirección General de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca está trabajando en la normativa para que los privados puedan utilizar la figura del compartimento de alta bioseguridad cuando el predio se vea afectado por casos de brucelosis, para aislar una cierta población animal y ofreciendo las máximas garantías científicas, pueda comercializar su genética o exportarla.
Así lo confirmó a El País el director de los Servicios Ganaderos, Francisco Muzio, quien defendió esta figura creada en el código zoosanitario de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y consideró que hay grandes avances en la campaña contra la brucelosis bovina que permite apoyar esta iniciativa.
Muzio explicó que el principio de la compartimentación que tiene plasmado la OIE en su código, “es precisamente garantizar que una sub población que tenga determinadas características, puede ser aislada -u ofrecer garantías desde el punto de vista de la bioseguridad- para demostrar que tiene una condición sanitaria diferente a la que puede tener un departamento, un establecimiento o una zona de un país”.
Basándose en ese concepto, el director de los Servicios Ganaderos recordó que la figura del compartimento -como concepto- “puede aplicarse en el caso de la brucelosis bovina y en el caso de otra enfermedad, dependiendo a veces del tipo de enfermedad, pero se puede usar en varios casos”.
El sector privado pondría en marcha el compartimento que requiere una inversión bastante importante para garantizar la bioseguridad y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca sería el encargado de auditar sus condiciones y hacer las certificaciones.
“El privado podrá presentar el compartimento como un plan de saneamiento y el MGAP fijará las condiciones requeridas”, confirmó Muzio a El País.
El trabajo interno en la Secretaría de Estado buscando confeccionar la normativa está en marcha y el jerarca consideró que “no va a demorar mucho”, aunque prefirió no adelantar plazos.

EN PROCESO.

Hasta ahora la experiencia de Uruguay se focalizó en el compartimento ovino, herramienta fundamental que posibilitará el ingreso de carne ovina con hueso en Estados Unidos, Unión Europea y otros destinos de alto valor, pero puede aplicarse a otras especies y de hecho hay experiencias internacionales en aves y suínos.
El delegado de Uruguay por el sector privado ante la OIE, Jorge Bonino Morlán explicó a El País semanas atrás que se van abriendo otros caminos para usar el compartimento, que en el futuro, pueden ser tan o más importantes que conquistarle mercados a las carnes.
“Hay alguna experiencia realizada o en vías de realizarse en el Uruguay donde el compartimento resulta muy atractivo y muy interesante aplicarlo para la exportación de genética. Cuando hablamos de genética habrá que darle las seguridades y el entorno para que se pueda exportar o animales en pie, con ciertas condiciones que exigirán los países compradores o pueda exportarse material genético, tipo semen y embriones”, destacó Bonino.
El experto, que es médico veterinario y lleva más de 20 años como delegado ante la OIE puso como ejemplo que un toro de buenas características “puede ingresar a un compartimento durante cierto tiempo, por ejemplo, no ser vacunado (contra fiebre aftosa), cumplir con una serie de análisis que el servicio veterinario oficial certificará posteriormente -al igual que las garantías del compartimento de bioseguridad donde estuvo el animal-, para poder entrar con esa genética en países que hoy no permiten su ingreso”.
Bonino que también es asesor en sanidad del SUL y catedrático de Facultad de Veterinaria, explicó que la figura del compartimento, “desde el punto de vista técnico, brinda margen o la posibilidad de aplicarse en las campañas sanitarias que se realizan en el país”.
Adelantó que ya hay algunos trabajos en marcha “para salvar genética en establecimientos que están afectados -por ejemplo- por brucelosis bovina. En esos predios, cumpliendo toda una serie de requisitos y teniendo una zona diferenciada del resto del establecimiento, con una determinada subpoblación animal -donde se aprovecha toda la trazabilidad individual existente y bajo los controles y certificaciones del MGAP- se pueda considerar a dicha subpoblación como de mínimo riesgo de transmitir la enfermedad que puede estar afectando al predio”.
El compartimento es un emprendimiento público-privado, un ejemplo de integración. No es fácil de instrumentar, porque requiere inversiones altas para garantizar la bioseguridad, pero las experiencias en marcha demuestran que es posible y que puede convertirse en una innovación que brinde las mayores garantías científicas a los compradores. Desde el sector privado se demuestra cada vez mayor interés en su uso y el gran desafío para la profesión veterinaria será poder sacarle el mayor provecho a esta herramienta que hace vanguardia.

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