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Agro en Puerto Rico entra en fase crítica por El Niño y la sequía

El agro comienza una etapa crítica de cuatro meses pues enfrenta la fase alta del fenómeno El Niño y las fuertes temperaturas que afectarán la producción agrícola y ganadera.

Foto: La Nación | GDA

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Las dos situaciones se combinarán entre enero y abril, según los pronósticos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) y del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El Niño seguirá en su etapa fuerte en enero y febrero y quizá las primeras semanas de marzo, dijo Luis Fernando Alvarado, meteorólogo del Departamento de Climatología del IMN.

A eso se une que, para el trimestre más crítico de la temporada seca (febrero a abril), se augura un aumento en las temperaturas. En el caso del Pacífico norte alcanzarían entre 40 y 43 grados Celsius, lo que rompería el récord histórico en la zona, que es de 42 grados Celsius (Santa Cruz de Guanacaste), dijo Alvarado.

En la capital y el Valle Central la temperatura puede llegar a niveles que superarían los 32 grados Celsius, según estimaciones.

Impacto. El Pacífico seco (Guanacaste en especial) es la zona más golpeada por El Niño, lo que se traduce en muy pocas lluvias.

Se afectará ahí la producción de leche, carne, granos (arroz, maíz y frijoles), frutas (mango, aguacate, sandía, melón) y cultivos como caña de azúcar, así como la apicultura (miel de abeja).

Óscar Vásquez, director del MAG en la Región Chorotega, detalló que el ganado de carne pierde peso ante los problemas de alimentación y caen los rendimientos en producción de leche.

También se espera un impacto fuerte, a la baja, en los rendimientos de caña y es posible que muchos productores no concreten cultivos previstos de melón.

Las autoridades no cuentan con proyecciones del efecto económico que los fenómenos climáticos producirían. Esta fase crítica se une a un 2015 que tuvo déficit de lluvias respecto al promedio histórico en Guanacaste, entre enero y octubre: marzo, con un déficit del 76%, y mayo, con un faltante arriba del 80%, fueron los meses más críticos.

Además, en noviembre pasado se dio un fenómeno inesperado en la zona, pues el volumen de lluvias superó en 83% al promedio, según el IMN. La cara positiva del pronóstico es que la intensidad de El Niño comenzaría a descender a partir de abril y mayo, para llegar a su fase neutra quizás en junio, de acuerdo con el Instituto.

Otro elemento favorable es que los productores ya están más preparados para afrontar la sequía por la capacitación recibida durante años, añadió Vásquez.

Por otro lado, advirtió de que el mejor nivel de lluvias en octubre (el déficit fue del 15%) y la alta precipitación en noviembre (con respecto al promedio histórico en diferentes zonas del país), no pueden aquietar a los productores.

Por eso se desarrollaron talleres de adaptación al cambio climático y de planificación del sector agropecuario para la atención de El Niño, entre noviembre y diciembre pasados. Se espera tener un documento final este mes de enero para ser aplicado en instituciones y sector privado.

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