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El “lucro cesante” que los criadores podrían evitar

Con medidas simples se puede mejorar calidad de preñez.


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Todos los criadores trabajan para que las vacas se preñen durante el servicio. Esto implica administrar el pasto, manejar el rodeo de cría y muchas veces aplicar técnicas artificiales costosas para mejorar los resultados. Sin embargo, a veces ese esfuerzo que se aplica sobre la hembra no se ve correspondido con medidas sobre el macho. Es común encontrar rodeos con un 10 a 30% de toros de menor fertilidad que tiran por la borda todo el esfuerzo realizado. A los ojos del productor, resulta difícil detectar esos animales ya que no hay un daño visible y tangible.

El perjuicio enmascarado.
Hay tres cosas que impiden visualizar el daño que ocasiona el uso de toros de baja fertilidad. Por un lado, el hecho de que existen grados de fertilidad en los toros, por otra parte que en general se trabaja con servicios colectivos (varios toros a la vez) y por último que los servicios duran varios meses.

La fertilidad es una cuestión de grados: los veterinarios recomendamos el uso o descarte de toros en función de su fertilidad potencial. Si bien ese veredicto necesariamente debe ser tajante, el productor debe comprender que ese toro catalogado como “no apto”, no necesariamente es completamente infértil (muy pocos toros lo son), sino que presenta una fertilidad disminuida en relación a sus compañeros. Dicho toro podría montar vacas, completar servicios, pero seguramente su eficacia para preñar sea reducida y por lo tanto estorba a los toros más fértiles, bajando su performance. El problema es que a los ojos del productor o trabajador rural es un toro que “trabaja normalmente”.
De forma anecdótica, algún productor ha dejado algún toro de esos para “las lecheras” y al constatar de que algunas quedan preñadas luego de varios meses, el “reclamo” al veterinario no se hace esperar, aludiendo un error de la técnica de evaluación. Cuando esto ocurre comprobamos que el concepto de grados de fertilidad no se ha comprendido.

Servicios colectivos: en general se usan varios toros en un mismo rodeo y se los ve trabajar activamente en conjunto, pero hay toros que están preñando vacas y otros que están obstruyendo de manera constante y preñan una vaca cada tanto. Esto también es muy difícil de percibirlo en las recorridas normales, salvo que se trate de fallas muy severas y evidentes.

Servicios prolongados: durante el entore, que habitualmente dura tres meses, las vacas presentan hasta 4 celos si están en buen estado y ciclando. Los toros se alternan en el servicio hasta que logran preñarlas. Los que son sub-fértiles montan a las vacas sin preñarlas, desperdiciando celos hasta que son compensados por un toro apto. Para el hombre de campo, es muy difícil saber que esa vaca repitió y requirió de varios servicios para quedar preñada.

El lucro cesante.
El perjuicio es el retraso en la preñez, lo que llamamos una pérdida de calidad de preñez. Concepciones más tardías, que generan partos dilatados en el tiempo, terneros más livianos al destete que repercuten en menores pesos de venta. A eso se le suma una menor preñez en los siguientes servicios a causa de un menor tiempo de recuperación para las vacas. Con las actuales relaciones de precios en la cría (donde el kilo de ternero vale mucho más que el kilo de vaca de descarte) esto representa un perjuicio muy significativo para la empresa criadora.

La solución.
Las medidas a adoptar son simples y convenientes desde un punto de vista económico: consisten en la evaluación completa de los toros por un veterinario y la reposición con toros fértiles. Pero no confundamos medidas económicas con medidas “baratas”. ¿Qué es barato? ¿Omitir la revisación y dejar un toro que reduce el peso de nuestro producto de venta? ¿Es caro reponerlo con uno fértil y probado? Si circunstancialmente no podemos reponer este año, al menos saquemos a los toros “paseadores” y dejemos solo a los que trabajan. Menos es más en este caso. Ya llegará el momento de reponer y quedar con un adecuado número de reproductores fértiles y sanos. Sus vacas y especialmente su bolsillo se lo agradecerán.

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