Forestación

Leve caída de exportación forestal

Se colocó más volumen en varios rubros, pero en dólares la facturación bajó un 5%

Forestación. Hay nuevos jugadores en un mercado dinámico.

Pablo Antúnez.
Las exportaciones forestales de Uruguay correspondientes al primer semestre del año cayeron 5% en dólares al compararlas con igual período de 2016. Esa caída en el monto vendido al exterior, se dio pese al incremento del volumen exportado en varios rubros. La baja de 6% que tuvieron las exportaciones de celulosa fueron clave.
El monto total exportado en el primer semestre de 2017 fue US$ 721.660.403 frente a US$ 757.916.227 de igual período del año anterior, según los datos del Instituto Uruguay XXI divulgados por la Sociedad de Productores Forestales (SPFU).
En estos primeros seis meses, se exportó más celulosa, pero los precios bajaron 6% y opacaron el crecimiento en volumen. Se embarcaron 1.293.228 toneladas por US$ 586.593.986; en 2016 fueron 1.217.053 toneladas por US$ 626.401.011.
En rolos de eucalipto hubo un aumento de 13% en este primer semestre, abarcando 4.010.178 toneladas por US$ 330.282.708; en chips de la misma especie se bajó 39% (fueron 276.502 toneladas por US$ 28.584.973) y el mayor crecimiento fue en chips de pino. En volumen el aumento fue de 102%, llegándose a 60.683 toneladas y en la facturación se registró un crecimiento de 114%, llegándose a US$ 4.311.001.
A nivel de madera aserrada el volumen exportado de coníferas trepó 131% y se facturó 87% más: fueron 45.417 toneladas por US$ 21.311.465. En no coníferas se creció 32% en volumen (41.461 toneladas) y en facturación el aumento fue de 29% (US$ 23.156.104).
Se embarcó un 5% menos de tableros contrachapados y la facturación subió apenas 1% y en papel y cartón hay una fuerte baja de 79% y 76%, respectivamente.

Genuino. El presidente de la Sociedad de Productores Forestales, Carlos Faroppa, aseguró a El País que el sector “se mantiene bien. Es un sector sano y genuino en su economía, por eso hay jugadores que pueden vender (en referencia a Weyerhaeuser que vendió sus activos en el país) y otros que entran al sector (como el consorcio liderado por Timberland Investment Group, que compró Weyerhaeuser)”.
Agregó que “eso habla de que lo invertido se capitaliza y se mantiene”.
Faroppa reconoció también que las fluctuaciones de precios son moneda corriente en todos los sectores exportadores y “son previsibles”.
Estimó que muy probablemente, en el segundo semestre de 2017 se note un pequeño fortalecimiento, “no tanto de precios, sino de mayor volumen exportado”.
La baja a nivel de la exportación de celulosa se debió a que hubo plantas paradas durante varias semanas y eso peso sobre el resultado final.

Mojones. El presidente de la SPFU afirmó que el sector va creciendo, pero siempre en función de algunos mojones importantes, “como alguna nueva planta de celulosa, algún nuevo aserradero o una nueva exportación. Ahí se ven los picos de crecimiento”.
Cuando se iban instalando los primeros aserraderos empezaron a crecer las exportaciones, luego se comenzó a exportar madera chipiada y hubo otro crecimiento, posteriormente se instalaron las primeras plantas de celulosa y se volvió a crecer.
“Ahora, en el peso de las exportaciones totales forestales vamos a tener más presencia de madera de pino en tabla y rollizos vendidos y por otro, vamos a sentir la ausencia de Fanapel; la planta de papel producía entre US$ 35.000.000 y US$ 40.000.000 al año. Eso se va a notar”, advirtió Faroppa.
El sector forestal uruguayo se prepara para contar con nuevos jugadores y Faroppa anticipó también “más tablas de aserrado de pinos, porque habrá nuevas empresas y por otro lado, una exportación importante en rollizos de pino”.

Desafíos. Entre los grandes desafíos, al igual que otros sectores exportadores, está bajar el peso de los costos: mano de obra, energía, combustibles, transporte y también la infraestructura se volvieron una limitante para crecer.
“Esas son limitantes para Uruguay y su capacidad de exportación”, advirtió Faroppa.
Es que Uruguay “se preparó para producir, generó leyes de promoción de inversiones y el sector productivo también se preparó. La respuesta del sector privado está. Se produce mucho más que hace 12 años atrás, pero la infraestructura es la misma, salvo pequeños cambios en el sistema portuario y seguimos con costos altos”, agregó el empresario.
Los costos le pegan más a la pequeña empresa que son las que pelean la exportación día a día. “Las empresas más consolidadas tienen sus cadenas de distribución en varios países, mientras que el pequeño exportador, le cuesta mucho más salir y no tiene los canales de comercialización que tienen las grandes empresas”, reconoció Faroppa. La suba de los costos también complica a las empresas al momento de agregar valor a los productos. “Estamos viendo que cada vez que uno agrega valor en la cadena, pierde precio o pierde de ganar. Materias primas que se pueden exportar con menos valor quedan más interesantes”, remarcó Faroppa.
De todos modos, hoy el sector forestal está consolidado, “va a seguir creciendo, tiene desafíos enormes en cuanto a su costeo, pero Uruguay continúa siendo atractivo para invertir”.
En materia de mercados, Faroppa consideró que se debe pensar en fortalecer más la presencia de madera uruguaya en Europa y hay una fuerte presencia en el sudeste asiático.

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