Forestación

A 30 años de la Ley Forestal que nos trajo la celulosa y activó miles de empleos

Activamos camiones, ferrocarriles, barcazas y puertos, y se crearon miles de empleos.

EFE – JAPÓN-TERREMOTO – DIS – DISASTERS (GENERAL) – DAI18 OFUNATO (JAPÓN) 31/03/2011.

Aunque todo parece haber comenzado en 1967 con una ley de Definición de Suelos con Prioridad Forestal, por estos días se cumplen 30 años de la primera Ley Forestal, suscrita en diciembre de 1987, de la que nadie sospecharía que tres décadas más tarde traería un millón de hectáreas forestadas y la creación de una formidable industria celulósica, que de concretarse UPM nos colocaría entre las cinco o seis grandes del mundo. Vale la pena evocar aquellos primeros tiempos la idea que teníamos de que los arbolitos serían con el correr de los años una especie de fondo de ahorros, que acompañarían nuestra vejez o jubilación. El proyecto fue de recibo y tuvo aceptación a nivel público, pero el negocio celulósico y maderero superó este destino social y todo terminó en las pasteras.

Fue en una fría jornada de julio de 1987 cuando fuimos sorprendidos, casi impactados, por la presencia de un barco cargado hasta por encima de la cubierta con troncos de eucaliptos que nadie podía en aquel tiempo imaginar como exportación formal de madera o materia prima, que por primera vez salía del Uruguay con destino al puerto español de Huelva, decían que para las “fábricas de papel”. Fue el primer embarque pero no el último porque pocos días más tarde zarpó otro con similar carga para España, además de los que ya estaban saliendo hacia otros destinos del mundo, sin faltar Japón y EE.UU. Eran los eucaliptos plantados en aquella primera etapa. A fines de los años 70 y principios de los 80 comenzaban a salir las forestaciones efectuadas a partir de la ley de 1987.

Fue una ley más completa, bien estimulante, que trajo un aluvión de forestaciones aún de mejor calidad y también pinos genéticamente modificados: les llamaban “pinos amarillos” porque no tenían nudos y eran realmente hermosos y aptos para muebles y para la industria. Estas tablas de pinos salían a todas partes del mundo, pero el grueso de las exportaciones era para el organismo público-privado ENCE en España, que años más tarde se instaló en el Uruguay con el nombre de Eufores-Ence adquiriendo tierras al borde del río Uruguay, y MBopicuá en Río Negro donde estuvieron por años. Lo cierto es que en 1968 todo el mundo comenzó a forestar y entre los primeros que lo hicieron fueron la Caja Bancaria y la Caja Notarial; después vinieron los grandes inversionistas y casi enseguida las grandes empresas y hasta se formaron cooperativas. Hay que destacar que este emprendimiento agroindustrial en el que había opiniones encontradas por el tema agua, tuvo un gran empuje en dos gobernantes que a través de leyes, reglamentaciones y apoyos estimulantes le dieron empuje: estos fueron el Dr. Julio María Sanguinetti durante su gobierno, y el Dr. Luis Alberto Lacalle.

Años más tarde Botnia —que ya estaba instalada en Uruguay— con forestaciones compró Eufores-Ence e instaló la primera productora de celulosa, a su vez adquirida por UPM. Pocos años más tarde se instalaba una segunda pastera de mayor capacidad productiva que la anterior: sería Montes del Plata en Conchillas, Colonia (Stora Enso y los chilenos), que incluso construyó su propio puerto.

Pero no olvidamos que influenciados por aquel famoso embarque de julio de 1987 en el “Searider” nos dimos a la profundizacion del tema, hicimos cientos y cientos de entrevistas a empresas forestadoras, a expertos en economía, a inversionistas; creemos que no quedó nadie en este país vinculado a la forestación que no entrevistáramos. Desde entonces creemos haber escrito cerca de 700 artículos- reportajes.

El agua. Por aquellos años quienes se oponían a la forestación argumentaban básicamente que los eucaliptos, grandes consumidores de agua, acabarían con los manantiales, pozos y acuíferos del Uruguay, y a la vista están aquellas premoniciones de hace 40 años. Se decía que cada árbol consumía 20 litros por día, y como en una hectárea entran 1.100 eucaliptos se precisan 11 mil camiones tanques por día para solo atender 10 mil has. En una publicación el Lic. Anastasia dice que para producir 1 kilo (k) de madera se necesitan entre 300 y 350 litros de agua; para obtener 1 k de papas se necesitan 2000 litros de agua; 1 k de azúcar 500 litros de agua, y para producir un 1 k de granos de girasol la planta necesita 3.200 litros de agua. Cuenta la historia que quien trajo los eucaliptos a Montevideo fue el prestigioso empresario y arquitecto Buschental en 1853, quien los plantó por el Prado y aún subsisten muchos de ellos con 140 años de antigüedad.

Balance. En un balance sobre las ventajas que nos ha traído cultivar eucaliptos y pinos en estos 30 y pico de años, fue un exitoso acierto habernos involucrado con fuerza en el tema forestación: se han creado miles de empleos en y desde el bosque al puerto. Como los servicios portuarios son costosos —remolcador, muellaje, práctico, estiba, agencia— aquí también se han creado otra variedad de empleos a la llegada y salida de cada barco que lleva un cargamento de troncos o chips. Todo esto es producto de la inversión, sin inversión no hay arbolitos y menos aún celulosa.

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