Expo Prado

Reilly: “ideología primó sobre sensatez en materia tributaria”

Con un mensaje de neto corte político, que incluyó un análisis sectorial y críticas al gobierno, el Ing. Agr. Ricardo Reilly Arrarte pronunció ayer su último discurso como presidente de la Asociación Rural del Uruguay.

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Foto: Ariel Colmegna.

Innovación, Sanidad, acceso a mercados, competitividad, lechería, agricultura, ganadería, impuestos, tarifas públicas, cadena de la carne, granja, endeudamiento, infraestructura, déficit fiscal, tipo de cambio, inserción internacional, seguridad y educación fueron los tópicos tocados por el dirigente rural en su oratoria durante 35 minutos que, si bien tenía escrita, la dijo sin leer.

Comenzó hablando que en Expo Prado el campo y la ciudad se dan la mano, se retroalimentan y potencian. “Y eso no es otra cosa que lo que sucede todos los días del año, cada vez que sale el sol, aunque a algunos les cueste verlo y otros, directamente no quieran verlo.

Recordó que 80% de las exportaciones de bienes, son de origen agropecuario, y el 65% de las industrias son agroindustrias. “Cada dólar que genera el campo se multiplica por 6 en la economía nacional, generando más de 200.000 puestos de trabajo”. Por lo cual dijo que a todos compete contribuir a generar consciencia agropecuaria en la sociedad.

Tras elogiar los avances por la innovación generada en el país y destacar el rol del compartimento que posibilitará el acceso de la carne ovina con hueso a EEUU, el Ing. Reilly destacó la fortaleza de Uruguay en cuanto a inocuidad y seguridad alimentaria. “Mantener este status es responsabilidad de todos, de privados y de públicos. Apoyamos las campañas informativas impulsadas por el MGAP para concientizar a productores y técnicos sobre el adecuado uso de específicos en planes de saneamiento en el combate a la garrapata, de manera de evitar que la aplicación indebida de determinados principios activos pueda convertirse en una barrera comercial”, aseguró, considerando que es fundamental el rol de las gremiales de productores de todo el país.

Porque ante los desafíos frente a nuevas exigencias de los países compradores de alimentos, que pueden convertirse en trabas comerciales, “es nuestra oportunidad de demostrar al mundo que producimos alimentos seguros bajo sistemas sustentables, desde el punto de vista económico, social y medioambiental”.

Competitividad.

El Ing. Reilly Arrarte analizó que el país viene de varios años de crecimiento productivo, ligado a la innovación que transforma conocimiento en rentabilidad. “Pero todo aquello que afecte negativamente las expectativas de un negocio, reduce la inversión, la productividad y por lo tanto los ingresos de un país”. Por eso dijo ver con preocupación “que varios indicadores de producción, que habían evolucionado de forma positiva en los últimos años, se encuentran estancados o en retroceso”.

Y citó: “caída de precios internacionales, altos costos de producción que se tornan cada día más estructurales, así como un atraso cambiario creciente, son solo algunas de las variables que están afectando negativamente la rentabilidad de diferentes sectores y la competitividad del Uruguay Productivo en su conjunto”.

Lechería.

Catalogó como dramática la realidad del sector lechero, con tambos produciendo a pérdida, lo que provoca que haya menos tambos, menos vacas lecheras y menos litros de leche producida, provocando menores ingresos y menor liquidez. “Ha crecido significativamente el número de vacas lecheras que van a faena, el nivel de endeudamiento, el número de trabajadores enviados a seguro de paro, así como productores que abandonaron el rubro”.

Y aun cuando mostró su deseo que el precio internacional de los lácteos mantenga señales de recuperación, consideró que para salvar a este sector “estratégico”, además de medidas transitorias, “se necesitan soluciones de fondo y largo plazo que apunten a preservar la máquina productiva, y el arraigo de los productores en el campo”. Porque dijo que “es mucho lo que hay en juego detrás del entramado social que envuelve a la lechería nacional”.

Agricultura.

El presidente de ARU mencionó que el área de soja a sembrarse será la más baja de los últimos 8 años, sumado a que en la última cosecha se redujo la producción en un 30% frente a la zafra anterior, en un escenario de bajos precios, problemas de calidad por complicaciones climáticas, así como un aumento en los costos adicionales.

Respecto al arroz analizó que también atraviesa serios problemas. “Un sector innovador por naturaleza, que ha alcanzado una productividad récord a nivel mundial, y un producto reconocido internacionalmente por su calidad superior”, pero sin embrago, “condicionado año tras año en su viabilidad económica”.

Y ante ello, mencionó que la incidencia del elevado precio del gasoil, insumo esencial para la siembra, cosecha y fletes, es factor determinante en la caída de la rentabilidad del negocio agrícola. “El precio del gas oil utilizado por la producción, supera en más de un 30% al de paridad de importación”.

Reilly sostuvo que “cada vez que cargamos combustible, todos los uruguayos estamos cubriendo las tremendas pérdidas registradas por ANCAP en los últimos años, que terminaron en una capitalización millonaria de la principal empresa estatal de carácter monopólico”.

Ganadería.

Sobre el rubro, el presidente de ARU aseguró que los márgenes se han acotado de manera significativa, lo cual ha reducido sustancialmente la capacidad para reinvertir en el negocio. “Cada vez son más la hectárea que se necesitan para cubrir una canasta familiar, y por lo tanto para vivir, mantener una familia, y permanecer en el rubro”.

Tributos y Tarifas.

En la visión del Ing. Reilly Arrarte, el incremento exponencial de gravámenes a la tierra es determinante en esta coyuntura adversa para la producción. “El concepto central de la Reforma Tributaria del año 2007 no fue respetado, y así es que actualmente, la acumulación de impuestos ciegos que no responden a la renta del negocio, representan más de la mitad de los gravámenes que paga el sector, desestimulando la inversión productiva y por lo tanto afectando la generación de puestos de trabajo en todo el país”, mencionó enfáticamente en medio de aplausos.

Dijo que “la ideología primó sobre la sensatez y el pragmatismo”, al recordar que “en su momento advertimos, que aquel invento del ICIR, que luego desembocó en la reimplantación del Impuesto al Patrimonio, recaería sobre el lomo de más de la mitad de las vacas de cría del Uruguay, yendo diametralmente en contra de la producción de terneros, atentando contra toda la cadena productiva de la carne”.

También recordó las palabras del Ministro Aguerre en Expo Prado pasada “cuando se nos dijo a toda la población que no se crearían nuevos impuestos”, pero, agregó con énfasis, “en la Ley de Presupuesto, la Contribución Inmobiliaria Rural se vio incrementada en más de un 30%”. Y sostuvo que “nuestros análisis no fueron contemplados”, ante lo cual sentenció: “no nos asombremos cuando los resultados negativos están a la vista”.

Esto, dijo en el momento de mayor tensión de su oratoria, “se suma a los incrementos fiscales que nos afectan a todos los ciudadanos, que derivan de las modificaciones en la liquidación del IRAE, aumentos del IRPF, así como a la suba generalizada de tarifas públicas”, lo que fue nuevamente interrumpido por aplausos.

Y cerró el tema pronunciando con énfasis en la voz: “reiteramos una vez más que las tarifas públicas no pueden ni deben ser utilizadas como medio de recaudación fiscal, y menos cuando se trata de un insumo clave para el trabajo, y el desarrollo de los sectores productivos”.

Cadena de la carne.

El dirigente consideró que es necesario encontrar caminos para construir la confianza en la cadena, apostando a la integración de la misma. Mostró su deseo que el Decreto del MGAP limitando el dressing máximo sean un aporte para ello”.

Y a la vez volvió a insistir con el pedido de una “libre e irrestricta exportación de ganado en pie, que brinde certeza al productor que esforzarse en producir más, no necesariamente implicará recibir menores precios por su hacienda en las diferentes categorías”.

Endeudamiento.

Sobre el punto Reilly dijo que si bien los índices de morosidad a nivel del sistema bancario no se han incrementado de forma significativa, los niveles actuales de endeudamiento, son los más altos registrados en los últimos años, con una relación entre la deuda del sector y su producción bruta de casi 80%.

Y dijo que esto se da “en un contexto de disminución del Producto Bruto Agropecuario tanto en dólares como en volumen, lo cual agrava la situación, pensando en la capacidad de repago hacia el futuro”.

Por ello exhortó a los productores, “a ser cautos a la hora de seguir contrayendo deudas”, y a las autoridades de gobierno, “a prestar especial atención a este peligroso proceso de pérdida de rentabilidad, endeudamiento creciente, y deterioro en la capacidad de pago, de forma de no tener que lamentar episodios que en el pasado no tan lejano dejaron a varios actores por el camino, con cadenas de pago cortadas, y productores que se vieron obligados a abandonar el rubro”.

Infraestructura.

El presidente de ARU mencionó que luego de varios años de crecimiento productivo, “la falta de inversión del Estado en infraestructura vial hace que hoy nos encontremos con rutas en estado calamitoso, caminos vecinales intransitables, puentes deteriorados, zonas del país al borde del colapso logístico, que además de encarecer la producción, en varios casos ponen en riesgo la integridad física de quienes transitan las rutas nacionales”

Al respecto mencionó la exigencia de la empresa que planea la instalación de una nueva planta de celulosa, en cuanto a solucionar las enormes carencias de infraestructura y logística del país, por parte del gobierno de la República. “Así es que esperemos, que estas obras en infraestructura se concreten de una vez, lo que lamentablemente hasta ahora no se ha hecho frente a los insistentes reclamos de la producción, y de lo cual pueden estar seguros, que no ha sido precisamente por falta de dinero”, sostuvo en medio de aplausos.

Déficit Fiscal.

También Reilly mencionó que tras varios años de crecimiento económico sostenido, “culminamos este ciclo con las cuentas públicas en rojo, reflejadas en un déficit fiscal cercano a los 1.800 millones de dólares, en el entorno del 3,4% del PBI”.

Dijo tener claro que el Estado debe estar presente en aquellos temas esenciales que hacen a la vida del país y al bienestar de sus habitantes. “Pero un aparato estatal excesivo, y lo que es peor, administrado de forma ineficiente y muchas veces irresponsable, termina transformándose en un peso estructural para la sociedad”.

Y cuantificó el grave deterioro de las cuentas públicas afirmando que “el déficit fiscal actual equivale a prácticamente una vez y un tercio las exportaciones anuales de carne bovina, nuestro principal rubro de exportación, o a las exportaciones de cinco zafras y media de producción de arroz, dos años de las exportaciones de soja, o cuatro años de exportaciones totales de lácteos”.

Así es que después de una década de recaudación fiscal sin precedentes, agregó, “el exceso gastado anualmente por el Estado, equivaldría a varios años de esfuerzo y trabajo de las principales cadenas agroalimentarias del país para cubrirlo”.

Por ello el presidente de ARU sostuvo que “será urgente abordar una reforma del Estado para dotar al Uruguay de una mayor eficiencia y posibilidades de desarrollo, optimizando recursos, eliminando gastos improductivos, y fundamentalmente, designando funcionarios con las capacidades técnicas y talla profesional acorde con los cargos que ejercen”.

Y terminó el tema enfatizando que “frente a una población cuya capacidad contributiva está al límite, sobre todo si lo comparamos con los servicios recibidos a cambio, la solución no puede limitarse al facilismo de recurrir al bolsillo de la gente de forma indiscriminada, en un ajuste fiscal constante, sin corregir de forma urgente las causas de fondo que nos llevaron a esta situación”.

Tipo de cambio.

Y si el costo país afecta la competitividad, el dirigente dijo que también lo hace el tipo de cambio, “dejando en claro una vez más, que no es la única variable que hace a la competitividad, pero en un país netamente exportador como el nuestro, es vital el hecho de no quedar desalineado de la evolución de las monedas de nuestros competidores y socios comerciales”.

Agregó que las presiones inflacionarias, no pueden ser controladas a través del tipo de cambio, “pues eso no hace otra cosa que seguir generando transferencias desde los sectores transables hacia resto de la economía, en un impuesto encubierto que paga la producción nacional, sobre todo pensando que los precios internacionales no serán un sostén, y en que la estructura de costos a nivel interno difícilmente cambie en el corto plazo, por lo cual el tipo de cambio es determinante a la hora de diluir costos y ganar competitividad por parte  del sector productivo”.

Inserción internacional.

Reilly sostuvo que “estamos presos de un Mercosur en crisis, de la cual Uruguay es gran responsable, por haberle dado al bloque, un enfoque totalmente diferente a los fines para lo cual fue creado”. Dijo que desde ARU “apoyamos todo tipo de negociaciones que apunten a potenciar acuerdos comerciales estables con otros países o bloques, como forma de adaptación al nuevo escenario internacional”.

Y confió que los proyectos de esta cancillería, no se queden únicamente en buenas intenciones. “Hay quienes confunden el comercio exterior del país, con el ejercicio de la ideología”, mencionó, para agregar que el país “no puede correr el riesgo de ser gobernado por grupos que no representan la visión de la mayoría del sistema político, de la mayoría de los representantes elegidos por el pueblo, y por lo tanto de los intereses de la mayoría de la población”.

Y sentenció que “aquellos que se han empeñado de forma permanente, en frenar toda posibilidad de integrarse al mundo, basados en argumentos meramente ideológicos, no están haciendo otra cosa que condenarnos al subdesarrollo, atentando de forma directa contra la producción nacional y el trabajo de las familias uruguayas”.

Seguridad Rural.

En un punto el titular de ARU reconoció lo hecho por el MGAP, cuando habló sobre el abigeato. Dijo que el año pasado “escuchábamos al Ministro de Ganadería comprometerse a encontrar soluciones a esta realidad. Hoy, debemos reconocer la iniciativa llevada adelante por el MGAP, así como la posterior aprobación con varios cambios, que mejoran sustancialmente la Ley de Abigeato”.

Y en ese sentido afirmó que “hoy más que nunca ciframos nuestras expectativas en que se aplique la Ley de Abigeato a rajatabla que incluye un endurecimiento de penas. Y que se haga justicia, tanto en el campo como en la ciudad, valorando el sacrificio de quienes con su trabajo honesto apuestan al progreso del país, terminando de una vez por todas con la impunidad de los delincuentes”.

Educación.

En este rubro Reilly consideró que “vamos de mal en peor, quedando rezagados frente a la región y el mundo”. Por ello pidió que “en algún momento debemos de tomar conciencia, sobre las escasas herramientas que el sistema educacional le está entregando a sus alumnos para que se desenvuelvan en la vida”.

Y dijo que “no hay peor inequidad social que la que genera hoy el sistema educativo en su conjunto, transformado en un campo de batalla político, dónde nuestros jóvenes son víctimas de la confrontación ideológica”.

Y pidió que “debemos ser conscientes de que el sistema educativo necesita de una reforma con cambios estructurales, y los necesita ahora”. Porque de lo contrario, “seguiremos truncando toda esperanza de desarrollo, acumulando frustraciones, y condicionando al fracaso a las actuales y futuras generaciones de uruguayos”.

Emoción.

El Ing. Ricardo Reilly Arrarte se despidió, muy emocionado, de la tribuna del Prado. “Soy un agradecido por esta oportunidad que me dio la vida de presidir una institución con tanta historia. En el acierto o en el error siempre me he esforzado en representar la voz y pensamiento de todos los productores rurales del país. Solo Uds. sabrán si he cumplido”.

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