Expo Prado

Corriedale: también en el pedigree ganó Caorsi; la Gran Campeona de Payssé

Reservado de Menéndez y el Tercero de Los Tordos SenC. La Gran Campeona fue de “La Carolina” de Paysse.

Corriedale

Hito. Pablo Caorsi festejó con familia y amigos histórico hecho de presentar los 2 Grandes Campeones. Foto: Ariel Colmegna.

 

Con filas de carneros que les costó ordenar a los jurados Alberto Folle y el brasileño Sergio Muñoz, la pista Corriedale volvió a remarcar el doble propósito de la raza en la competencia de pedigree, con muy buenos vellones, incluso algunos más finos y animales con mucha carne, acompañados de aplomos muy correctos.
El Gran Campeón fue expuesto por Pablo y Mauro Caorsi (cabaña “Granja Roland”), los mismos expositores que en la jornada anterior habían expuesto el Gran Campeón P de O. “Es inolvidable. Competir y poder ganar es un gran triunfo, sacar dos Grandes Campeones es inolvidable y un gran logro”, aseguró Pablo Caorsi. También se acordó emocionado de su padre “Chumbo” Caorsi que “me está mirando desde arriba”, dijo el criador del animal.
El carnero es hijo de un reproductor importado de Bahía Blanca y tiene un padre importado de Nueva Zelanda por parte de madre; está pesando 146 kilos y tiene un vellón de 31 micras que a la vez, cuenta con una muy buena calidad.
El Reservado Gran Campeón, Mejor Vellón y Mejor Cabeza fue expuesto por Mauricio Menéndez y lleva genética de la cabaña “Santa Luisa”. Este animal es hijo de un carnero de “La Estela” que fue Gran Campeón Prado 97 con genética de “Santa Luisa” por parte de madre. Este padre de cabaña pesa 149 kilos y tiene un vellón de 31 micras, muy destacado para la raza y muy ponderado por el jurado y otros criadores que rodeaban la pista Corriedale.
“Se llama Don Ruben en honor a mi padre que fue quien lo escogió cuando era un cordero. Hoy vemos que no estaba equivocado”, dijo emocionado Mauricio Menéndez.
En la mañana el jurado trabajó con los vientres, donde eligió como Gran Campeona a una oveja de Cabaña “La Carolina” de Héctor Payssé Turena, en un año donde en la raza participaron más vientres.
El animal pesa 104 kilos, tiene un vellón de mucha calidad y está criando un cordero. “Es difícil encontrar animales así”, dijo Pablo Payssé, explicando a la vez que es una hija del Quamby Plains, un animal importado de Australia hace unos años atrás que dejó una muy buena descendencia en la majada Corriedale.
La Reservada Gran Campeona fue expuesta por “La Estela” de Jorge Rodríguez Britos. Este animal es hija del Gran Campeón del 2013 y nieta del Quamby Plains por parte de madre. La oveja pesa 104 kilos y tiene un vellón de 31 micras.
En la premiación la Cámara Mercantil de Productos del País otorgó el Premio al Mejor Vellón Industrial, donde participan vellones de 30,5 micras y menos. Es un premio que le da señales a los productores de hacia dónde debe ir la producción, siguiendo la tendencia de los mercados. Este año, al igual que en anteriores, el premio se lo adjudicó un carnero de Cabaña “San Gerardo” de Gerardo García Pintos S en C.

EXCELENCIA.

Al término de su trabajo, Alberto Folle, dijo haber calificado una muestra de excelencia, como se dan siempre en la Expo Prado, para muchos la mejor pista Corriedale del país, siempre seguida por criadores de la región y por criadores neocelandeses y australianos.
“Hay productores de la vieja escuela y gente nueva que sigue trabajando e interpretando las señales del mercado”, dijo Folle. El jurado uruguayo aseguró haberse entendido bien con el brasileño que es técnico de la Asociación Riograndense de Criadores de Ovinos (ARCO).
Folle, ex técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana, calificó al Gran Campeón PI como “un carnero muy completo y dijo que está marcando una tendencia”.
En general, a lo largo del trabajo de ambos jurados, hubo coincidencia con los fallos y se apoyaron con datos objetivos en el caso que el animal los tuviera. “Hay cabañas que no tienen datos objetivos y trabajan más apoyándose en el fenotipo del animal. En el caso de las que tuvieron datos, son un apoyo, pero no hay que olvidarse del fenotipo”. Concordamos en los fallos con Muñoz “porque un buen animal siempre sobresale en las filas”.
Folle reconoció que hubo algunos fallos que costaron bastante más que otros, porque hubo filas de carneros muy parejas, muy completas, compuestas por animales de excelentes vellones y troncos largos, cargados de carne.
Finalmente reconoció que fue muy bueno trabajar con un jurado extranjero, porque ambos buscaron los mismos fines, pensando en la producción ovina del país y el gran aporte que puede hacer Uruguay al mundo con su genética de punta en la raza Corriedale y otras.

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