Economía / Empresas

Los clientes agropecuarios están con “problemas para pagar”

Lo detecta el BROU; la deuda del sector es casi el 90% de lo que produce.

Ganado vacuno
Los productores agropecuarios están yendo a los mostradores de los bancos a pedir más plazo para pagar los créditos y en algunos casos están perdiendo el crédito que tenían con proveedores.

La situación se ha visto en varias instituciones y particularmente en el Banco República que gestiona casi la mitad de la cartera de préstamos al sector.

El agropecuario, es lejos, el sector más endeudado respecto a su Producto Interno Bruto (PIB). Según datos del Banco Central (BCU) a fin de junio, el endeudamiento del agro llegaba a casi el 90% de su PIB. Los sectores que le siguen, comercio e industria no llegan a 40% de su PIB de endeudamiento.

La morosidad del sector ha crecido, pero ni por asomo se acerca a la de la crisis de 2002.
“Lo que sí vemos, sin duda, es que los clientes vienen a los mostradores a hacer solicitudes, tienen problemas para pagar. Es más: están perdiendo crédito de proveedores afuera. Esto es nuevo”, dijo el gerente ejecutivo de la División Corporativa (exDivisión Agropecuaria) del Banco República, Carlos Maiorano.

“El banco tiene una vigilancia estricta en todos los sectores y tiene toda la información; si hay que empezar a tomar medidas, lo va a hacer, como lo ha venido haciendo”, agregó en una comparecencia ante la comisión de Ganadería de Diputados.

A fin de agosto, el stock de créditos en los bancos al sector agropecuario alcanzaba a unos US$ 2.350 millones. De ese monto, US$ 1.076 millones eran con el Banco República (BROU). Este banco tiene 6.451 clientes agropecuarios, indicó Maiorano.

“En el corto plazo (un año) tenemos un 44,3% (de los créditos al sector), o sea que (casi) el 56% de los destinos de los créditos están en inversiones de mediano y largo plazo”, afirmó el ejecutivo.

La morosidad (créditos que llevan vencidos más de 120 días y no se propuso ninguna fórmula de pago alternativa) en créditos agropecuarios del BROU está en 5,6% del total de préstamos al sector. Aunque Maiorano aclaró que “una planta de silos en Ombúes de Lavalle y un proyecto importante de arándanos en el litoral del país”, explican buena parte de ella. Al sacar esas dos firmas, la morosidad está en 4,2%.

“La morosidad histórica más alta que tuvo el banco, sacando el 2002, todavía no se alcanzó”, enfatizó el ejecutivo. “En los peores momentos puede haber llegado al 10% o 12%, pero todavía estamos lejos de eso”, agregó.

El empeoramiento de la situación del sector tiene dos factores claros según Maiorano. “Está claro que la caída de los precios de los commodities es el aspecto más relevante que causa los problemas que tenemos hoy. Además, tuvimos dos efectos climáticos muy adversos, que fueron el otoño invierno del año pasado y el exceso de lluvia de abril pasado. También está el tema de los lácteos, que no se termina de resolver”, afirmó.

En tanto, el gerente general adjunto de Scotiabank, Horacio Correge había dicho a El País en agosto que “en el caso del agro, que es una parte importante de nuestro portafolio, es un sector que ha sido afectado por la combinación de factores como la baja de los precios de los commodities, sumado a factores climáticos”.

El Scotiabank procura “siempre tomar en cuenta la capacidad de pago de los clientes a fin de poder adecuar los vencimientos a sus ingresos. Hemos incluso considerado extender plazos en la medida en que los clientes estén dispuestos a ofrecer garantías adicionales”, había señalado Correge.

En tanto, el BROU, “en mayo de 2016, a la luz de las emergencias climáticas registradas durante el mes de abril, se tomaron medidas para todos los sectores. En el agrícola, se habilitó una partida para hacer frente a los gastos de secado y otros gastos complementarios al verano del año anterior”, detalló Maiorano. “Hemos recibido muchas solicitudes para recomponer el capital de trabajo de las empresas. Lo que pasó fue que las ganancias quedaron en la empresa, ésta las terminó de gastar en estos años y, ahora, pide recomposición del capital de trabajo”, explicó.

Los planes del BROU para el sector. El gerente ejecutivo de la División Corporativa del BROU, Carlos Maiorano señaló en la comisión de Ganadería de Diputados que “en julio, en los mostradores del banco comenzamos a notar que había dificultades para atender las amortizaciones de los proyectos que vencían el 30 de junio. Además, el Ministerio (de Ganadería) nos pidió que acompañáramos a los productores que tenían endeudamiento de mediano y largo plazo que no podían hacer frente a las amortizaciones de marzo y de junio. Por lo tanto, corrimos los vencimientos del 31 de marzo y del 30 de junio de 2016, al 31 de marzo de 2017. Al único que le pedimos algo fue al sector ganadero, ya que estaba menos complicado: le pedimos una amortización del 30% al 31 de diciembre. A los otros, les corrimos el vencimiento a junio de 2017”.

Por otro lado, “en agosto, nos plantearon que los productores lecheros estaban malvendiendo terneras y vaquillonas porque no podían tenerlas y, después, si se arreglaba la situación, iban a tener que comprarlas a otro precio.

Entonces, hicimos una línea de retención de vientres. El convenio entre el Ministerio (de Ganadería) y el Banco República está para firmarse. Les vamos a dar un tope de US$ 30.000 para que retengan esos vientres y no tengan que salir a comprar cuando la situación mejore o deban reponer las vacas que hoy están en producción”, dijo Maiorano.

A eso se suma, “la implantación del nuevo fondo arrocero, que va a ser de US$ 60 millones, con un flujo de repago de siete años”, añadió.

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