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Cítricos ganan espacio en Estados Unidos

Empresas desarrollan nuevas variedades para ampliar mercados; invirtieron US$ 4 millones.

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cítricos. La meta es exportar unas 15.000 toneladas este año con una facturación de US$ 17 millones.

 

Pablo Antúnez.
Estados Unidos está acaparando el 20% de las exportaciones de cítricos uruguayos y representa ya el 27% de las exportaciones FOB, convirtiéndose en el oxígeno para que la citricultura uruguaya pueda continuar avanzando y reinvirtiendo, pese a los problemas coyunturales que hay en otros destinos.
La meta del sector citrícola local era exportar en el entorno de las 15.000 toneladas, un volumen más que interesante para ser el segundo año de ventas a ese destino. En 2014 se exportó mandarinas por US$ 7 millones y este año se llegará a facturar US$ 17 millones, según confirmó a El País Federico Montes, asesor del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en citricultura.
Las empresas uruguayas, aún en tiempos difíciles, están apostando a una reconversión varietal; se llevan invertidos US$ 4 millones entre plantas y viveros. Esa inversión está implicando que en los próximos cuatro o cinco años, Uruguay pueda contar con 2.500 hectáreas de cítricos que tienen un potencial de 100.000 toneladas de fruta, aunque la plena producción de esos montes recién se verá dentro de 8 o 10 años.
“Las empresas del sector se están reconvirtiendo, hacen una buena lectura de la realidad. Esa reconversión varietal le permite tener variedades adecuadas al mundo y aumento de las toneladas a exportar por hectárea”, explicó Montes.

DESAFÍOS.

Mirando hacia adelante, los principales desafíos del sector citrícola son “continuar afirmándose en Estados Unidos y desarrollar nuevas variedades”, dijo Montes. La meta de Uruguay es darle valor agregado a la fruta remarcando atributos como el cuidado a la salud en la etapa productiva atacando a las plagas con métodos biológicos o bajando las cargas de pesticidas, así como remarcando la seguridad alimentaria, porque las frutas tienen trazabilidad.
En el marco de la inserción internacional, el asesor del MGAP destacó la necesidad de volver a entrar con cítricos en Indonesia y Filipinas; hoy no se puede ingresar porque cambiaron los protocolos sanitarios. Esos mercados comienzan a aplicar nuevos protocolos para la mosca de la fruta y una nueva ley de inocuidad.
“Estamos con una ofensiva importante en los mercados”, agregó Montes. A la vez se continúa negociando con mercados de alto potencial como México, Costa Rica y Panamá.
Otro de los desafíos del sector es mantener el estatus de país libre de Huanglongbing (HLB) o enfermedad del brote amarillo, problema que viene afectando a parte de la citricultura argentina.
Para mantener el estatus, Montes remarcó que se hace un esfuerzo conjunto entre el sector privado y el gobierno, involucrando también al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria. “Para exportar se precisan modelos asociativos y este es un mundo de alianzas entre exportadores con productores, con viveros y de empresas con clientes en el exterior”, dijo el experto del MGAP.

LA ZAFRA.

En cuanto a la zafra, todavía está quedando el último tercio que representa alrededor del 30% de la cosecha. El sector cosechó todo lo que fueron las mandarinas tempranas, las variedades de estación, ahora está con las últimas variedades tardías y con las naranja Valencia.
Según explicó a El País el asesor del MGAP, hay dudas sobre el fin de la zafra.
“Uruguay lleva exportadas en el eje de las 78.000 toneladas de cítricos, de las cuales el 54% fueron a la Unión Europea, el 19% a Estados Unidos, el 11% a Rusia, 7% a Brasil, 4% a países árabes y 5% de otros mercados”, destacó el entrevistado.
Esto muestra un gran cambio desde el punto de vista comercial. En 2010 el sector tenía un 75% de concentración en la Unión Europea y hoy tiene 52% con la aparición de Estados Unidos como sector citrícola.
El año pasado la zafra terminó con dificultades de colocación, principalmente de naranja Valencia, producto que tenía por destino a Rusia. “Ese mercado comenzó con su inestabilidad económica y con devaluaciones. Rusia para Uruguay es un destino que es muy fuerte en naranja Valencia, es casi el 50% de la producción citrícola”, explicó Montes.
Esa situación provocó que quedaran unas 20 toneladas de fruta en los árboles y este año Rusia se desempeñó con muchas variantes. En algunos casos se pudo colocar algunas mandarinas, pero la gran zafra de Valencia plantea dudas en cuanto a su colocación en Rusia, principalmente debido a la devaluación en este país y a la competencia de Sudáfrica.
“Sudáfrica marca muchísima presencia, logra precios que Uruguay no consigue, tienen precios de flete más baratos, costos más bajos y eso deja a Uruguay fuera de mercado. Es un tema que se irá repitiendo a lo largo de los años”, consideró Montes, quien también ve dificultades en Brasil debido a la devaluación del real.

Zafra con fruta de menor calidad

La presente zafra citrícola tiene otra particularidad. “Es un año que se desarrolló con una calidad de fruta inferior a la de años anteriores debido al clima. A Uruguay las primaveras lluviosas le afectan mucho la calidad de la fruta. En ese sentido se sintió mucho, mermó la calidad y bajan los rendimientos exportables”, dijo a El País Federico Montes, asesor del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en citricultura.
El volumen de fruta producido fue similar al de 2014, en el eje de las 300.000 toneladas. Todavía restan unas 100.000 toneladas para exportar y todo dependerá del comportamiento de algunos mercados y qué final deja la merma en calidad que hubo este año para saber cómo terminará 2015 en materia de ventas hacia el exterior.

Rurales EL PAIS