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Técnicos japoneses elaboran otro informe para readmitir la carne vacuna uruguaya

El trámite está próximo a finalizar.

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Carne vacuna en frigorífico. Foto: archivo El País.

Pablo Antúnez.

Japón está muy próximo a abrirle las puertas a la carne vacuna desosada y madurada de Uruguay; y tiene al país bajo la lupa. Dos expertos de la agencia sanitaria dependiente del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) participaron en el 21 Congreso Mundial de Carnes 2016, organizado por la Oficina Internacional de la Carne (OPIC) y el Instituto Nacional de Carnes (INAC), con el cometido de aportar más datos al gobierno nipón sobre la producción de carnes de Uruguay y sus sistemas productivos, tanto en lo vinculado con la inocuidad de alimentos, como en lo concerniente al bienestar animal y certificaciones.

Así lo confirmaron a El País los dos expertos que siguieron muy de cerca cada panel del 21° Congreso Mundial de Carnes 2016, que reunió en Punta del Este a más de 800 participantes de 40 países, organizado por la Oficina Permanente de la Carne (OPIC) y el Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Según explicaron los técnicos nipones, la información que aportarán será un insumo básico que ayudará al gobierno japonés a tomar una decisión más fundada respecto a la apertura del mercado, más allá que el trámite de reapertura esté avanzado. Uruguay va cumpliendo las instancias finales de un análisis de riesgo que lleva 9 pasos y muchos documentos.

Se hicieron negocios con carne vacuna entre ambos países hasta el 2.000, cuando apareció el primer foco de fiebre aftosa en Artigas. En aquel entonces se entraba con carne vacuna con hueso y ahora se ingresará con desosada, por lo que la industria, una vez habilitado el mercado, deberán sondear qué producto exportar. El arancel es alto, pero hay nichos de alto valor a los que apostar y desde el punto de vista del marketing, sería la frutilla de la torta para un país exportador.

Consumidores. Ayer en el Congreso, se escuchó la visión de los consumidores. “El mayor riesgo para la industria de la carne sería no ver la confianza del consumidor como una plataforma”, dijo Ted Bilyea, consultor agroalimentario y Presidente de Canadian Agri-food Policy Institute, durante su presentación.

La salud, el cuidado del medio ambiente y el bienestar animal, pasaron a ser preocupaciones frecuentes en los consumidores y hay que atenderlas.

El experto canadiense reconoció a la trazabilidad como una herramienta para ofrecer respuestas a los consumidores y una especie de rendición de cuenta en todos los eslabones de la cadena cárnica.

Explicó que las redes sociales generan un espacio para la transparencia y la refuerzan, pero también pesan mucho cuando se registran episodios que agreden la confianza de los consumidores.

A su vez, Jack MacIntyre, integrante de Food Service de Canadean, en el panel “Fidelidad del consumidor” manifestó que hace falta trabajar más sobre la confianza. MacIntyre explicó que en la cabeza del consumidor suele agruparse toda la cadena, por lo que cualquier problema que suceda es atribuido a todos los eslabones. Por este motivo, el reto es transmitir información relevante y que encaje en la vida diaria del consumidor, entendiendo que éste no va a hacer un esfuerzo por encontrarla de otra forma.

El experto puso como ejemplo el código de barra que los consumidores pueden leer desde su teléfono móvil, permitiendo conocer el origen y procesos del producto. “Es algo que encaja con su pensamiento, el hecho de que tenga acceso a esa información fácilmente satisface las inquietudes que está teniendo en ese momento”, destacó. Por otro lado debe ser fácilmente comprensible y esa es la clave para su éxito.

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