Carnes

Subió toda la carne destinada al abasto interno

Ajuste es de entre $ 3 y $ 5 por kilo.

AFP fotos - US-74560911 - FIN - KENTFIELD, CA - MAY 08: A butcher moves a tray of beef at Woodlands Meats on May 8, 2013 in Kentfield, California. With U.S. cattle and calf herds at their lowest levels since 1952 and corn feed prices on the rise, beef prices hit an all-time high this past week when the wholesale price of USDA cuts of beef topped $201.68 per 100 pounds, the highest price since October 2003.   Justin Sullivan/Getty Images/AFP== FOR NEWSPAPERS, INTERNET, TELCOS & TELEVISION USE ONLY ==   US-74560911 - Kentfield - CA - UNITED STATES - JUSTIN SULLIVAN - js/aa

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Los principales frigoríficos exportadores que a su vez mantienen la mayor porción del abasto interno, ajustaron, en promedio un 3,5%, toda la carne que vuelcan al mercado interno, trasladando la suba de precios del ganado gordo y la falta de oferta.

El ajuste representa un incremento de entre $ 3 y $ 5 por kilo, dependiendo de los listados de las empresas y a ese aumento, los carniceros le sumarán los costos operativos. A nivel de cada comercio, el aumento será variable en función de la carne que trabaje cada carnicería, ya que hay empresas que trabajan más con media res de vaca y menos novillo y viceversa.

También en función del barrio y de los cortes que tienen mayor salida en su zona, por lo general el carnicero busca equilibrar los precios, sube más algunos cortes y mantiene otros.

Esta semana, según la planilla de valores de la Asociación de Consignatarios de Ganado, el precio del novillo gordo subió a US$ 2,80 por kilo de carne (subió 2,56%), pero hoy ya hay negocios en el mercado a mayores precios.

El precio de la vaca gorda trepó a US$ 2,46 por kilo (subió 2,07%) y la escasez de oferta está haciendo subir los precios de la hacienda.

Es normal que a la entrada del invierno y en meses posteriores, el precio de la carne vacuna que se vuelca al abasto interno suba para que luego, durante el verano, cuando la oferta ganadera crece, muchas veces ajuste a la baja.

Los carniceros sostienen que el mercado está abastecido y que no falta carne.

Por otro lado, algunos abastecedores continúan ingresando cortes bovinos desosados y envasados al vacío desde frigoríficos de Rio Grande do Sul para volcarlos al abasto interno y esas importaciones ayudan a evitar que los precios de la carne se disparen. Hoy el ingreso de carne brasileña está restringido a unos dos camiones semanales con unos 22.000 kilos cada uno, pero a eso hay que sumarle pequeñas partidas de carne vacuna procedente de frigoríficos paraguayos.

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