Carnes

Pollos brasileños estarán entrando en dos semanas

Carniceros compraron el primer contenedor y van por más

Chicken. Photographer: Guido Krzikowski/Bloomberg News

Pablo Antúnez

En aproximadamente dos semanas estará entrando a Uruguay el primer contenedor con pollos enteros brasileños, con carcasas de dos kilos, importado por la Unión de Vendedores de Carne (UVC) para paliar el incremento de 53% que lleva el precio del producto en Uruguay (desde el pasado mes de mayo hasta la fecha).

El pasado viernes las empresas avícolas locales marcaron el quinto aumento en los últimos dos meses, esta vez de $ 5 por kilo, acentuando una diferencia grande de valores frente al pollo brasileño; los carniceros ya habían presentado una solicitud de importación ante el Ministerio de Ganadería y fue autorizada ayer.

La gremial de carniceros ya compró el primer contenedor con 22.000 kilos de pollos enteros —el acuerdo sanitario entre Uruguay y Brasil establece que sólo se autoriza pollo entero, sin menudos, y por un cupo de hasta 120 toneladas— y planea ingresar más contenedores en las próximas semanas si el valor del producto lo amerita, buscando abaratar el precio al público.

Los pollos brasileños ingresarán desde empresas exportadoras de Santa Catarina. Brasil es el segundo mayor productor mundial de carne aviar y solo en 2016 produjo 12,9 millones de toneladas de las que exportó 4,38 millones de toneladas. El valor de la producción fue de 53.000 millones de reales, pero apenas exporta el 30%, el restante 70% va para el mercado interno. Brasil nunca tuvo un caso de gripe aviar y eso lo pone a la vanguardia en la exportación de carne aviar y genética avícola.

La UVC ya importó pollos enteros desde Brasil en años anteriores, cuando el precio del mercado interno se disparó y encareció el producto.

En todo 2016, Uruguay importó 3.040 toneladas de pollo brasileño (en un año la importación subió 13%)  y en el primer semestre de 2017, comparado con igual fecha del año anterior, apenas ingresaron 1.108 toneladas, según datos de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA).

El presidente de la gremial, Hebert Falero, adelantó a El País que las carnicerías agrupadas trasladarán al público el menor precio del pollo brasileño, buscando que no se resienta el consumo frente al incremento del valor local. El consumo per capita está en 22 kilos al año y tiende a crecer, según las cifras estadísticas del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Falero explicó que “no es nuestra política trabajar con productos importados, pero la circunstancia lo amerita y nos parece correcto buscar un equilibrio en los precios respecto a la región”. Consideró que hoy se disparó el precio del pollo entero, pero a futuro “puede pasar con la carne vacuna y hay muchos abastecedores que están importando semanalmente carne vacuna desosada y envasada al vacío de Brasil y Paraguay” para el abasto interno.

La industria avícola asegura que viene perdiendo dinero desde hace bastante tiempo y que tiene necesidad de subir los precios en el abasto para parar esa sangría.

A su vez, desde el sector de los fazoneros se critica a la industria avícola porque las empresas bajaron los niveles de crianza —les dan menos pollos para criar y engordar—, tienen que hacer frente a sus inversiones (galpones, amortización de tecnología y costos operativos), pero también dicen que están cobrando tarde el pollo entregado para faena.

Los carniceros estiman que si los precios siguen subiendo, no sólo ellos continuarán importando pollos enteros desde Brasil, sino que surgirá algún distribuidor que también haga una importación directa para no perder clientes.

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