Carnes

Ingreso de carne brasileña para el abasto sigue fluido

Entran 66.000 kilos de cortes del delantero cada semana.

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Cortes. La carne brasileña que está entrando es de alta calidad.

 

Pablo Antúnez
La importación de carne bovina desde Brasil destinada al abasto interno continúa mostrando mucha fluidez aunque los precios del ganado en ambos países comienzan a ajustarse.
Según algunas fuentes consultadas por El País están entrando por semana tres camiones de 22.000 kilos cada uno y el mayor inconveniente es que Río Grande do Sul prácticamente no tiene ganado debido a los problemas climáticos que sacudieron a la ganadería.
Los cortes vacunos, en su gran mayoría del delantero, son de alta calidad, pertenecen a razas británicas iguales a las que se crían en la ganadería uruguaya y vienen de un frigorífico habilitado para la exportación ubicado en Santa María.
El público los aceptó muy bien, porque prácticamente no hay diferencia entre la carne uruguaya y la producida en Río Grande do Sul, sostienen los carniceros que fueron consultados por El País.
Ya es tradicional que cuando el faltante de ganado gordo en Uruguay se acentúa en los meses de invierno -época de post zafra- y mucho más con una sequía de otoño, algunos abastecedores e incluso plantas frigoríficas importen carne desde Brasil para volcarla al abasto interno. Años atrás, incluso la importaron los carniceros nucleados en la Unión de Vendedores de Carne (UVC) que ahora ya están nuevamente sondeando precios en Brasil.
Mientras tanto, en el mercado local, sigue cayendo la oferta de ganado gordo y los precios suben. Medio Uruguay está viviendo una emergencia agropecuaria al sur del Río Negro, hace rato que no hay forraje en los campos y por más que llueva, ya no se arreglan los problemas. Contrariamente, en el litoral norte hay más oferta y los ganados están mejor, porque los verdeos y avenas brotaron con las lluvias y permitieron volver a ser pastoreados. Ahí es donde está la mayor oferta de ganado preparado.
“Se están logrando US$ 3,55 por kilo de carne para los novillos de avena, bien terminados y con poco flete, pero son contados con los dedos. El resto de los novillos están pagándose US$ 3,50 por kilo de carne”, aseguró Sebastián Blanco, presidente de la Asociación Consignatarios de Ganado (ACG).
Mientras tanto, la vaca gorda cotiza entre US$ 3,15 y US$ 3,20 por kilo de carne. Más allá de los precios, es la falta de oferta la que está entonando el mercado. “Cuando aparece un ganado bien terminado la industria lo busca y no lo deja escapar”, aseguró Blanco a El País.
Esa postura es visible tanto para ganados que únicamente se pueden destinar al abasto -novillos más livianos- como para animales bien terminados que dan todos los cortes exigidos por la exportación.
En la medida que pasen las semanas, por más que llueva, es de prever que el precio continúe subiendo y la oferta se achique más. “Es posible que los valores del ganado gordo puedan subir más”, admitió Blanco, aunque descartó aumentos abruptos porque “no hay ganado gordo por más que lo quieran pagar”.

FAENA.

Según los datos estadísticos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), la faena de vacunos subió 4% hasta el pasado 4 de julio, al ser comparada con igual fecha de 2014.
Se llevan industrializados 1,147 millones de cabezas contra 1,130 millones de bovinos que pasaron por los frigoríficos al 4 de julio de 2014. La industrialización de vacas gordas durante los primeros seis meses del año en curso creció 8,22%, abarcando un total de 562.749 cabezas frente a las 519.358 del primer semestre de 2014. La faena de novillos cayó 4% entre las fechas de la comparación. Se llevan faenados 561.168 contra 584.897 cabezas.

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