Carnes

Bienestar animal pesará más fuerte

Panel de expertos mostró que los consumidores se apoyarán más en las certificaciones.

AUDITORIO

Auditorio. Más de 800 participantes colmaron el auditorio del 21° Congreso Mundial de Carnes que se desarrolló en Punta del Este.

Pablo Antúnez.
Bienestar animal y salud, conformó uno de los paneles centrales del 21° Congreso Mundial de Carnes, organizado por OPIC e INAC, con la participación de Lesley Mitchell, directora internacional de política para la protección del mundo animal, Andrea Gavinelli, responsable de Política de la Comisión Europea, la investigadora uruguaya Marcia Del Campo (INIA) y el Dr. Luis Barcos, representante regional para las Américas de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
El disertante de la Unión Europea y la representante de la institución protectora de animales, plantearon la presión que existe en el mercado en torno a este tema y consideraron que la presión de los consumidores será cada vez mayor. El bienestar animal ya se convirtió en una barrera para arancelaria. Lo positivo fue que en el panel hubo una coincidencia entre los panelistas en la forma de enfocar el tema.
“Eso hace 15 años atrás no pasaba”, admitió el representante regional de la OIE para las Américas, Dr. Luis Barcos.
“Lo que decía la OIE, los investigadores y las organizaciones gubernamentales, estaba totalmente desconectado. Hoy hay un entendimiento en el tema, porque se sabe que el bienestar animal es una medida necesaria e imprescindible para que estén sanos y para que produzcan adecuadamente”, afirmó Barcos.
El especialista de la OIE consideró que “hay mucho por hacer todavía en cuanto a implementación de las normas en algunos países”. Barcos fue más a fondo y reconoció que cuando se comenzó a discutir el tema, “el productor pensó que iba a empezar como una barrera al comercio, que lo iba a afectar y que le iba a costar mucho dinero implementar un buen manejo de los animales”. Desde el principio se aplicó el conocimiento científico y la práctica, para ver de qué forma se manejaban mejor los animales para que produzcan mejor.

TODAVÍA FALTA.

Barcos dice que a nivel de muchos productores, “todavía no se tomó conciencia, porque hacen manejos inadecuados a diario. Si usaran la lógica, se darían cuenta que a diario están perdiendo dinero por esos malos manejos”, dijo.

ESTÁNDARES.

A su vez, la investigadora uruguaya Marcia Del Campo brindó su visión desde el punto de vista científico. “Pensamos que en lo que es el camino a la excelencia en bienestar animal, tendríamos que partir de respetar los estándares mínimos, que en este caso son determinados por la OIE, para hacer marcos regulatorios basados en esos estándares y de ahí seguir agregando eficiencia e ir a los protocolos de certificación. Luego se puede ir agregando más valor con códigos de buenas prácticas”, explicó Del Campo.
La investigadora piensa que Uruguay “debería tener un marco regulatorio mínimo a nivel de sistemas de producción. Tenerlos nos permitiría hacer un cumplimiento de algunas cosas a nivel de campo”.

CUIDADOS.

En su disertación, Del campo recordó que Uruguay “es un país exportador, estamos produciendo alimentos y no nos podemos dar el lujo de tener algunas cosas descuidadas”. Una de las mayores preocupaciones de los consumidores están vinculadas con las mutilaciones (castraciones, descoles, etc.) y pretenden que sean procedimientos sin dolor, lo que confronta con algunas tradiciones de países ganaderos de Sudamérica, donde se realizan otras prácticas amparadas en las tradiciones. Esos procedimientos tienen un peso cultural enorme.
“Como primer consejo se deben hacer cuanto antes en la vida del animal y eso no implica, ni siquiera, un mayor costo. Incluso da menos trabajo castrar un animal de corta edad que hacerlo a los 6 o 7 meses de vida. Esa es una forma de irnos adaptando a lo que nos empiezan a pedir los mercados y los consumidores”, agregó Del Campo, destacando que hay experiencias locales que demuestran que se puede hacer perfectamente.
En la Unión Europea y Estados Unidos se utilizan paliativos del dolor cuando se hacen procedimientos mutilantes. “Tenemos que empezar a convencernos que hay cosas que las tenemos que cambiar. Es un camino sin retorno si queremos seguir apostando a la exportación y a mercados de alta calidad”, aseguró la investigadora uruguaya.

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