Caballos / genética

Usan tecnología de elite en equinos

Uruguay exporta semen congelado a varios países y trabaja para abrir más mercados.

 

Pablo Antúnez.

En los últimos 10 años, Uruguay ha tenido la posibilidad de exportar semen equino congelado a Europa, Argentina, Sudáfrica, Paraguay, Estados Unidos e incluso Cuba, gracias a su óptima sanidad y al avance genético en las distintas razas.

Menos conocidas y mucho menos usadas que en el bovino, las técnicas de reproducción asistida en equinos siguen apuntando a los animales de alto valor. No son técnicas accesibles para todos pero tampoco imposibles de pagar y tienen grandes ventajas, tanto sanitarias como económicas.

Esas tecnologías in vitro, por ejemplo, le abren el camino a pequeñas cabañas para poder usar la genética que es referencia en el mundo -en Criollos se puede acceder a los padrillos que están ganando el Freno de Oro o los mejores en morfología- en lugar de llevar a preñar la yegua a Brasil, que tiene otros costos. En otros casos, posibilitan congelar en un termo con nitrógeno líquido (a -192°C) el semen o los embriones de un reproductor que, además de un valor emocional, tienen un fuerte peso económico para el propietario.

Charles Coubrough, fundador del Centro “La Magdalena”, en Paso Hondo (Canelones), es uno de los veterinarios especializados en técnicas de reproducción asistida en equinos y precursor en la exportación de semen bovino congelado de la raza Criolla a Europa en la historia de Uruguay (fueron 90 dosis) y hoy está gestionando la habilitación de Kenia. El centro fue habilitado para la exportación de semen equino congelado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca el 29 de agosto de 2008, fue el primero. Uruguay tiene tres centros de este tipo, ubicados en Florida, Canelones y Maldonado.

Coubrough se capacitó en reproducción animal en la Universidad de Colorado, en Texas, pero también tuvo pasajes por la Universidad Nacional de Río Cuarto o la Universidad Católica de Córdoba, entre otros centros de excelencia. Hoy es uno de los referentes de Uruguay para Estados Unidos y otros países en razas como Cuarto de Milla, Criollos y Árabes, pero por su centro también pasan yeguas de salto y equitación, que son la flor y nata de los equinos deportivos y que van a preñarse con las mejores sangres deportivas de Suiza, Francia o Alemania, como es el caso de la Holsteiner.

Mercado.

“El mercado del semen equino congelado es muy pequeño y está casi inexplorado. Debería tener más potencial pero en este momento refleja las dificultades económicas del campo”, reconoció Coubrough en diálogo con El País.

El costo de la inseminación depende del semen del padrillo que se vaya a usar, hay preñeces que van desde los US$ 2.500 que puede valer un padrillo Criollo que se destaca en el Freno de Oro, pero también hay padres emblemáticos dentro de la raza que cotizan más alto. En Cuarto de Milla, dependiendo del padre, se puede partir de US$ 2.500 y en caso de caballos de salto que están liderando en el mundo (caballos de la raza Holsteiner) hay preñeces que valen 4.000 euros.

En el mercado del equino, a diferencia de lo que pasa en el vacuno, no se comercializa la dosis de semen, sino la preñez (en este caso se usa más de una pajuela para inseminar a la yegua).
La congelación de semen o embriones -algunas de las técnicas de reproducción asistida- funcionan “como un seguro para quien compra o tiene padres de alto valor”, explicó Coubrough.

El mercado de los embriones, en Uruguay, a diferencia de otras partes del mundo, “es casi inexistente y se focaliza sólo para yeguas madres de elite que vienen como donantes”, agregó el referente del Centro “Santa Magdalena”. Es un mercado totalmente distinto al que se puede ver en el mundo con los caballos de polo, cuyas yeguas de alto handicap viven congelando embriones y sus hijos se pagan entre US$ 60.000 y US$ 100.000.

Destacó que “la congelación de embriones permite a los propietarios que el animal deje descendencia sin que la yegua se pierda la mitad de su vida reproductiva útil al entrar al servicio a los 10 o 12 años”.
En “La Magdalena” hay una yegua Criolla que fue bocal de plata y freno de bronce que llega todos los años para que le colecten embriones, por más que ya tenga varios hijos. También pasa por el centro la Campeona Nacional de Salto para dejar sus embriones, volver al entrenamiento y seguir compitiendo. Así ha logrado tener varios hijos sin dejar de competir.

Más allá de congelar semen, inseminar con semen importado, transferir embriones o congelar los aportados por las donantes, el centro también se especializa en exámenes de fertilidad tanto de padrillos como de yeguas con problemas, se atienden partos controlados y neonatología. Además importa y exporta material genético y animales vivos.

En el mundo, la primera transferencia de embriones exitosa fue comunicada por Allen y Rowson en 1972, pero no fue usada hasta entrada la década del 80, pues tenía ciertas limitaciones al momento de transportar los embriones de las yeguas donantes desde el campo a los laboratorios donde se guardaban.

A su vez, la inseminación artificial, preservación del semen y las dosis a usar en equinos fue descripta por primera vez en un libro publicado en el Siglo XIV, cuando según establece la bibliografía, se logró colectar el semen de un caballo árabe de la vagina de una yegua recientemente servida. Ese material genético se transportó en leche de camella y se depositó en otra yegua. Ya a principios del siglo XIX el uso de la técnica creció fuerte en Gran Bretaña, país con un gran desarrollo de los deportes ecuestres. China y Rusia la usaron masivamente en 1930 y 1960 en más de 600.000 yeguas.

Cuarto de Milla.

Dejando de lado las referencias históricas, en Uruguay Coubrough trabaja fuerte con la raza Cuarto de Milla y el centro fue el que apuntaló el proyecto de la American Quarther Horse Asociation cuando hace 10 años donó un importante monto de dinero en semen de los mejores padres de la raza en Estados Unidos para que Uruguay renovara sangres.

Se precisaba un centro para hacer las inseminaciones y concentrar las yeguas de los criadores y así “La Magdalena” se fue haciendo camino mostrando el potencial genético uruguayo.

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