Agricultura / arroz

TLC entre Australia y Perú complica futuro arrocero

La suba de tarifas eleva los costos y baja la competitividad.

Arroz en Uruguay.

Pablo Antúnez

La firma este año de un Tratado Libre Comercio entre Perú y Australia que implicaría la eliminación de aranceles para el arroz —además de lácteos y otros rubros— amenaza el futuro de un endeudado sector arrocero uruguayo. Perú está representando el 60% de las exportaciones de arroz y tiene un peso importante en la variedad Tacuarí, porque es el mercado que mejor la paga cada año.

“El único país que puede ofrecer esa variedad —por la Tacuarí— es Uruguay y si Perú tiene más arroz puede bajar los precios”, reconoció Alfredo Lago, presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), al ser consultado por El País. “Estos acuerdos de libre comercio significan una amenaza importante, más allá de que existe un acuerdo Mercosur con Perú”, explicó Lago.

Incluso en estos días, Perú subió el arancel —que es móvil— para el arroz importado, tras presiones de los arroceros peruanos sobre el gobierno, complicando más las ventas.

Tarifas. Mientras tanto, en lo estrictamente interno, los arroceros dicen estar “desalentados” ante la nueva suba de tarifas que pega fuerte en la competitividad de un sector con alto endeudamiento.

“Estamos en el período de mayor consumo de electricidad porque está el riego en plena marcha del cultivo. A nivel de gasoil, todavía falta el de la cosecha que es el 35% del total de gastos. Obviamente que eso repercutirá en los costos y de los US$ 1.830 por hectárea que manejamos el año pasado, es posible que ya estemos en US$ 1.900 por hectárea, que dividido en US$ 10 por bolsa — hoy la bolsa de 50 kilos cáscara no vale eso—, da 190 bolsas por hectárea de costo.

Según Lago, hubo zonas “donde el 30% del área debió ser regada para que el arroz naciera, los costos derivados de eso aumentaron y el productor está muy desanimado porque no ve mejoras en el horizonte” de cara al 30 de junio que es cuando se cierra el ejercicio.

“Hoy estamos todos los arroceros metidos en las chacra buscando un buen desarrollo del cultivo en base al manejo que le podamos hacer, en un año donde la siembre fue complicada” y debido al clima sufrió el atraso más grande en la historia del cultivo en Uruguay.

El presidente de la ACA recordó que la suba de las tarifas eléctricas, el agua y el precio del gasoil tiene un efecto adverso sobre la competitividad y los costos del cultivo, que “ya son altísimos”.

Lago recordó que la ACA estuvo un año trabajando con el gobierno para bajarlas, pero “el resultado final fue subir las tarifas porque el gobierno precisa hacer caja”. Es más, dijo que en septiembre de 2017, el presidente Tabaré Vázquez “decía que bajaría las tarifas y las terminó subiendo. Más allá de que diga que las tarifas suben por debajo de la inflación, a los arroceros, en dólares, le aumentan porque el dólar está planchado o a la baja, pero en megavatios hora y en litros de gasoil, vamos a pagar más en un rubro donde el 90% se exporta”. Lago advirtió que “la suba de costos va a repercutir más en la pérdida de competitividad y en una ecuación económica que ya es negativa”.

Este año se plantaron 162.000 hectáreas de arroz, área que marca una caída de más de 10% respecto al año agrícola anterior y el sector viene arrastrando un endeudamiento muy alto producto de la baja competitividad y debido a las dificultades que hay para vender el cereal. La industria molinera también enfrenta pérdida de competitividad y costos altos, que a su vez, se los traslada al precio de la bolsa de arroz que le compra al productor. El área se achica y eso repercute directamente sobre el empleo.

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