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Monsanto flexibilizó su posición en pago de canon

En producción de soja en Argentina cuando se usa su semilla Intacta.

CULTIVO -  SOJA

Rurales – El País.

LA NACIÓN – GDA / En medio de la disputa abierta con parte de la dirigencia rural argentina por el pago del canon de la tecnología de su soja Intacta, resistente a insectos, la multinacional Monsanto decidió enviarles ayer un gesto a los productores: flexibilizó sus condiciones de cobro.

Hasta el miércoles, los productores que estaban cosechando la soja con esta tecnología y no la habían pagado antes no tenían otra salida que encontrarse con un valor de US$ 15 por tonelada en el puerto. La empresa, a través de un sofisticado sistema de control que analiza la soja en destino y revela si tiene o no presencia de esa tecnología, operaba ese descuento apenas arribaba un camión que no había cancelado el canon.

Sin embargo, luego de la fuerte controversia que se generó en los últimos días, con el caso del productor Marcos Rodrigué, que amenazó con presentar un recurso de amparo si sufría la retención en el puerto, más el caso del productor Gabriel Pellizzón, a quien le mandaron una factura aun cuando envió una soja sin esa tecnología, hicieron a la empresa rever su postura.

Ahora, los productores que habían sembrado soja con la tecnología de la resistencia a insectos y la están recolectando podrán tomar una posición anticipada, según informó la empresa, a un valor de US$ 9,60 por tonelada.

Es decir, una rebaja de casi 40% respecto del valor que debía afrontar el productor en el puerto hasta el momento.

“Esto es un gesto de flexibilización de las condiciones de Monsanto; va a caer bien en las entidades y entre los productores”, contó una fuente de la multinacional estadounidense.

Según expresó en Expoagro en una entrevista con La Nación Juan Farinati, presidente de la empresa, hay 4.800 productores usando Intacta en el campo y eso significa el 15% del área de soja en Argentina. Vale recordar que en el país hay 20 millones de hectáreas con soja, con lo cual el uso de esa tecnología estaría en 3 millones de hectáreas.

Para Farinati, el 55% de la soja Intacta que está en el campo ya pagó el canon de manera anticipada. En rigor, la empresa había impulsado un cobro anticipado de US$ 5,40 por tonelada. Mas de 4 millones de toneladas ya fueron pagadas con el sistema anticipado.

Luego hubo un valor de US$ 9,60 por tonelada para el pago, pero después expiró. Ahora, la compañía vuelve con la condición comercial a ese valor para descomprimir el conflicto abierto.

“Quienes deseen acceder a esta nueva alternativa podrán hacerlo acercándose a cualquier comercio habilitado de la red Intacta, disponible en nuestra página web, firmar la licencia de uso de la tecnología y hacer su pedido de toneladas”, informó la compañía.

El de Rodrigué fue un caso testigo, ya que es presidente de uno de los grupos de siembra más importantes del país con 45.000 hectáreas.

El productor comenzó a cosechar soja en Bandera, en Santiago del Estero, y la despachó vía el corredor Zeni.

La soja terminó en la cerealera Oleaginosa Moreno, que al recibirla le realizó un test para comprobar si tenía la tecnología Intacta. El resultado dio positivo y la cerealera le informó a Monsanto, que en el acto comenzó a enviarle a Rodrigué facturas con US$ 15 por cada tonelada entregada.

Según Rodrigué, en su caso pagó por la tecnología en la compra de la bolsa de semilla en las campañas 2013/2014 y 2014/2015. En cambio, en esta campaña compró la semilla, pero no abonó el canon de la tecnología. El pago —dijo— lo iba arreglar después con la empresa en reuniones, pero no ocurrió. Rodrigué amenazó con presentar un recurso de amparo si la empresa le hace la retención en el puerto. “Fui a Monsanto y les avisé que si me retienen les voy hacer un recurso de amparo”, contó a La Nación. Rodrigué aclaró que está “de acuerdo en pagar la tecnología”, pero se mostró “en desacuerdo con hacerlo arbitrariamente y compulsivamente”. También objetó que haya que firmar un acuerdo (una cláusula en los contratos de granos habilitando un test), porque “si no lo hacés, no podés vender la soja”.

El productor considera “ilegal” el acuerdo entre la empresa y los exportadores para retener. Ahora la empresa decidió flexibilizar su actitud.

Embajada atenta.

Las entidades del agro pidieron que Monsanto baje una cláusula por la cual el productor acepta que se realice el análisis en su soja. La empresa respondió que su sistema es opcional, ya que el productor puede seguir usando la anterior tecnología (sólo resistente a glifosato), que no paga este canon.

En medio del conflicto, trascendió que el embajador de los Estados Unidos en Argentina, Noah Mamet, hizo llamados a entidades para interiorizarse del conflicto. “Quiere seguir el tema”, dijo una fuente.

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