Agricultura / Empresas

Mercado absorbió campos agrícolas que dejaron los argentinos

CULTIVOS DE SOJA

Pablo Antúnez

El espacio vacío generado por el retiro de los grandes grupos agrícolas argentinos, rápidamente fue ocupado por empresas uruguayas y no generó caídas drásticas en el área de soja en los últimos ejercicios agrícolas, además de causar un cambio fuerte en los precios de las tierras con aptitud agrícola.

Previo al gobierno de Mauricio Macri en Argentina, con la caída de precios de la soja y trigo, los grupos argentinos habían dejado de plantar en las tierras de menor aptitud agrícola y en aquellos campos que estaban lejos de la logística y por consiguiente, causaban costos mayores. Finalmente o se fueron o vendieron.

En agosto de 2015, el empresario uruguayo Marcos Guigou, compró parte de Agronegocios Del Plata al empresario argentino Gustavo Grobocopatel, conocido en el mundo como “el rey de la soja”. El empresario argentino mantiene inversiones en otros países e incluso apunta repicar su modelo de producción de soja en China, el principal importador mundial de la oleaginosa.”Los Grobo” tenían algo más del 50% del paquete accionario de ADP (el resto era de Marcos Guigou) y la sociedad fue creada por ambos en el año 2003.

A su vez, en febrero de 2014, el grupo Union Agriculture Group (UAG), empresa agropecuaria líder en Uruguay y uno de los fuertes productores agrícolas, concretó la adquisición de las 33.000 hectáreas que tenía el grupo agrícola argentino El Tejar que decidió dejar el país.

Ahora, UAG vendió parte de los campos que había adquirido al comprar El Tejar, principalmente aquellos lejos de la logística y de menor producción y decidió achicarse, aunque confirma que seguirá haciendo agricultura. En este caso vendió casi la mitad de los campos que había adquirido con el negocio de El Tejar.

El grupo UAG había pasado a ocupar 170.000 hectáreas desde las 105.000 hectáreas que venía trabajando con granos y ganadería, en el marco de un negocio por US$ 200 millones considerando sólo el valor de la tierra. El Tejar trabajaba en Uruguay 67.000 hectáreas y de esa superficie, alrededor de 32.000 hectáreas habían pasado a manos de UAG, mientras que también este último mantuvo bajo contrato de arrendamiento otras 35.000 hectáreas.

Los grandes grupos argentinos habían llegado a Uruguay para zafar de las retenciones aplicadas por el gobierno de Cristina Kirchner.

REALIDAD. “En Colonia y otras zonas (de alto potencial), los campos que fueron quedando libres, en general los fueron tomando productores uruguayos medianos y grandes que comenzaron a plantar en ellos”, aseguró a El País el asesor agrícola privado Carlos Dalmás.

También se están viendo algunos grupos inversores que no se muestran tanto, los que también están apostando a crecer. “Lo que veo de positivo es que hay muchos productores uruguayos que se profesionalizaron y han hecho crecer el negocio. Esta baja de área de las grandes empresas, a algunos productores los agarró bastante bien posicionados y pudieron crecer un poco”, explicó el técnico. Ese cambio en el escenario, para Dalmás, “está marcando un escenario positivo para los próximos años”.

En los últimos meses la soja tuvo un fuerte repunte de precios, pero posteriormente los valores de la oleaginosa en el mercado mundial se desplomaron; de todos modos, es el cultivo que sigue pagando las cuentas de las empresas agrícolas.

El operador salteño Francisco Cánepa, con fuerte arraigo en el negocio de campos agrícolas y ganaderos en el litoral, aseguró a El País que “lo único diferente hoy es que son escasos los negocios nuevos para agricultura y muchos de los que se habían concretado, se renegociaron a menos precios”.

Cánepa sostuvo que en el litoral, la ganadería -de cierta manera- “absorbió parte de esos campos que tenían menos aptitud agrícola. Los campos que tenían aptitud agrícola pero no en un 100%, sino partes dentro del predio, fueron copados por la ganadería”.

Por otro lado, “los campos que eran en su totalidad agrícola, siguen dentro del rubro, pero a valores muy inferiores a los contratos que se hacían antes”, explicó el operador en diálogo con El País.

Los últimos negocios de renta para soja y trigo en el norte se manejaron rentas de entre US$ 70 a US$ 150 por hectárea. Hoy el campo agrícola se maneja entre US$ 120 y US$ 130 por hectárea. A su vez, los campos con rentas ganaderas van de US$ 70 a algo más de US$ 80.

“Las grandes empresas hacían agricultura en el norte del país en ciertas áreas dentro de ciertos predios. Hoy no se hace más agricultura pero las absorbieron los propios predios haciendo praderas o verdeos para ganadería”, explicó el operador salteño.

Por su parte, el operador Sebastián Da Silva, de la empresa Da Silva Inmuebles Rurales, aseguró que el mercado de tierras muestra una baja general de valores. “Hoy el mercado tiene un descuento de 30% respecto a los valores manejados el año pasado”, Da Silva.

También coincidió en que las tierras que dejaron los argentinos “fueron absorbidas rápidamente por otros agricultores”.

Rurales EL PAIS