Agricultura / Remates

El propietario que quiere vender tierras se debe adaptar a los nuevos valores

Para mantener el área agricola se deben compartir riesgos entre el productor y el propietario.

El director de Da Silva Agroinmuebles, Sebastián Da Silva, dijo que el mercado de campos no está con una demanda muy grande, pero sí existen intereses puntuales para hacer inversiones a nuevos valores. “Hoy el que manda es el que tiene los dólares, hace ocho años atrás mandaba propietario del campo”.

Da Silva explicó que se debe concientizar a los propietarios que pretenden vender sus campos para que se adapten a la realidad del mercado. “Para campos agrícolas premium, ubicados en Soriano o Colonia y con un índice coneat 200,  los precios rondan los US$ 9.000 por hectárea. Después campos agrícolas muy buenos, pero no premium, oscilan entre US$ 6.000 a US$ 7.000, y otra amplia gama de campos mixtos se acercan a los US$ 4.000”, detalló.

Pensando en tierras ganaderas de cría, con un índice coneat 100, los ajustes no han sido importantes y el valor se ubica entre los US$ 2.500 y US$ 3.000, señaló Da Silva. “El ajuste ha sido fuerte particularmente para las tierras agrícolas”, agregó.

Uruguay es un país excelente para inversiones extranjeras.

Sebastián Da Silva explicó que Uruguay resulta un país excelente para que los extranjeros inviertan en tierras, ya que ofrecen mucha transparencia y seriedad. “Tenemos un sistema de tipificación de suelos que permite que los trabajo sean más fácil: cada padrón tiene su escala de suelos, descripción geológica e índice de productividad, y eso al extranjero le da muchísima seguridad”.

Según Da silva, no significa lo mismo ir a un país donde no se tienen datos de los campos y no puede constatar los números que te presenta el intermediario. “En Uruguay está el respaldo de un organismo estatal que le da transparencia y brinda un diferencial”.

Rentas agrícolas.

El director de Da Silva Agroinmubles afirmó que con las bajas globales de los precios de los granos el propietario se adaptó a la realidad y hubo una renegociación a la baja en los precios con una cláusula espiral, que explica que si la soja vuelve a subir la renta ajusta para arriba.

Con el resultado de la zafra “soy bastante pesimista, sobre todo por los problemas de liquidez. Venimos arrastrando una zafra de soja mala, la de invierno fue complicada y esta no sé en qué puede terminar”, indicó Da Silva.

El empresario dijo que si se quiere mantener el área agrícola en Uruguay, principalmente en soja, se debe tomar una solución inteligente y compartir los riesgos entre el chacrero y el propietario fijando los contratos de arrendamientos debido al porcentaje producido. “Ambos deben compartir riesgos y si esto no sucede (…) hay gente que no va a poder plantar”, cerró.

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