Agricultura

Lluvias llegaron en momento justo para soja y maíces

Los cultivos de la oleaginosa continúan en buen estado y avanzando; maíces están llenando grano

Soja en Uruguay. Foto: Carlos Dalmás en twitter – @CarlosDalmas

Aunque no estaban en una situación crítica, las lluvias trajeron alivio a los cultivos de soja y maíz. No estaba faltando más agua que en otros años, pero las chacras venían sufriendo mucho.

“Los cultivos de soja están muy bien implantados y con muy buenos desarrollos”, aseguró a El País el Ing. Agr. Marcos Carrera, responsable de Asuntos Corporativos de Monsanto, para quien las lluvias fueron justo a tiempo, por más que no llegó a darse ninguna crisis desde el punto de vista de déficit hídrico.

El período crítico en la oleaginosa depende mucho de los ciclos del cultivo y de la época de siembra. “Es muy extenso a diferencia del maíz donde es más concentrado. En soja es diferente entre variedades y fechas de siembra pero promedialmente hay un período crítico de más de un mes, lo que da más aire que en el maíz para que los cultivos se acomoden”, explicó el profesional.

En caso del maíz, si los de primera no hubieran tenido las lluvias de mediados de diciembre de 2017, estarían en problemas, porque se habría comprometido el rendimiento.

Carrera dijo que hoy los maíces “están buenos y llenando grano” y la expectativa de los productores está centrada en ver qué rendimientos se concretan en esta zafra de cultivos de verano.

“Si las lluvias siguen acompañando va a ser un buen año, no como el año pasado donde las prescipitaciones oficiaron prácticamente como un riego, pero sí un buen año”, agregó el técnico.

Equilibrio. Por otro año más, como en otros cultivos, el problema es el punto de equilibrio que en maíz “está cerca de 7.000 kilos por hectárea y para Uruguay como promedio país es muy difícil”. Esa situación , según Carrera, llevó a que “se restrinjan los mejores suelos, en donde hay una menor fragilidad respecto a rendimientos”, explicó.

Técnicos y productores coinciden en señalar que la problemática continúa centrada en los altos costos, no es un problema de rendimientos, tecnología o productividad. En el negocio agrícola la guía es el punto de equilibrio y eso obliga a tener rendimientos cada vez más altos, en la medida que también sube la carga tributaria y el precio de insumos clave como el gasoil. En soja, ese punto de equilibrio hoy estaría en 2.600 kilos por hectárea que sería el promedio país.

Igual que lo que pasó en maíz, eso va dejando de lado — cada vez más— los suelos más pobres, que “es lo que pasó en los últimos años, donde se abandonó la zona noreste y este, se ajustaron las rentas en el centro y se van a comenzar a abandonar campos”. A su vez, las siembras se van concentrando en el litoral.

Carrera sostiene que “es un tema de expectativa de rindes que se acercan cada vez más a las necesidades, lo que deja muy poca flexibilidad y hace que los productores hoy estén en una situación sumamente frágil. Cualquier contratiempo o problema climático te deja afuera”, explicó. La soja hoy es el cultivo que sigue pagando las cuentas, porque a nivel de áreas de invierno el trigo siguió cayendo y viene de varios años malos, la cebada creció pero el área está limitada a la capacidad de malteo y la soja, sigue demandada, con China a la cabeza de las importaciones.

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