Agricultura

La ventana que abrió Argentina en la soja

Uruguay aprovecha baja del vecino para vender a China.


Gustavo Stok, Buenos Aires.

La soja desplazó a la carne bovina y se convirtió en el principal producto de exportación de Uruguay en lo que va del 2017. Entre enero y septiembre, las ventas externas de la oleaginosa sumaron US$ 1.169 millones, un alza del 32,1% con respecto al mismo período del año pasado, según datos de Uruguay XXI.

El ritmo de crecimiento se viene acelerando: en septiembre, las exportaciones duplicaron el registro alcanzado 12 meses atrás.
La principal causa del incremento de las ventas de soja es la expansión de la producción. “Todos los productores disfrutamos de un excepcional rinde en esta zafra. A nivel país, logramos un promedio récord de 3.000 kilos por hectárea”, dijo Valeria Sasso, gerente ejecutiva de Agronegocios del Plata (ADP). Con eso, la producción de la cosecha 2016/17 fue de unas 3,3 millones de toneladas, la mayor de la historia.
A ese contexto favorable se le agregó un factor externo: Uruguay viene ocupando parte del vacío que deja la caída de las exportaciones argentinas. El retroceso de las ventas externas de Argentina se evidencia en los envíos a China, el principal comprador global. Desde el récord alcanzado en 2015, las exportaciones de porotos de soja al mercado chino no paran de caer. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), las ventas desde Argentina pasaron de 9.723,9 millones de kilogramos en 2015 a 7.792,8 millones el año pasado. La caída continuó en 2017: en el acumulado para los primeros ocho meses, las compras chinas sumaron 5.086,3 millones de kilos, un 24% menos que un año atrás.

El descenso de las exportaciones argentinas de soja está relacionado con la recuperación de otros cultivos, como el trigo y el maíz, a partir del cambio de políticas para el campo dispuestas en diciembre de 2015. Durante la etapa kirchnerista, la soja fue, sin dudas, el cultivo estrella en Argentina. Entre 2004 y 2015, el área sembrada creció cerca del 40% y la producción se duplicó. Pero ese proceso de “sojización” creciente del campo argentino tuvo un quiebre con la eliminación de las retenciones por derecho de exportaciones al trigo, el maíz y otros cultivos dispuesta por el gobierno de Mauricio Macri. Para la soja, en cambio, las retenciones solo se redujeron del 35% al 30%.

Con ese cambio de incentivos, mientras las áreas sembradas de maíz y trigo crecieron en las últimas dos campañas, la de soja cayó de 20,1 millones de hectáreas en la zafra 2015/16 a 19,2 millones en la 2016/17. La estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires es que la superficie continuará reduciéndose a 18 millones de hectáreas en la campaña 2017/18. De concretarse la previsión, la soja cubrirá la menor superficie en una década.

“Además de tener mejores números tras la eliminación de retenciones, los productores en Argentina incorporaron más maíz y trigo para mejorar la rotación de cultivos. A eso se suma que los excesos hídricos provocados por las inundaciones afectan principalmente a la soja, que se siembra en octubre y noviembre, y no tanto al maíz tardío, que se siembra en diciembre y enero”, dijo Gonzalo Hermida, coordinador del departamento de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Oportunidad. El escenario argentino sumó un impulso adicional para un incremento de las exportaciones uruguayas a China, mercado adonde se dirigió el 96% de los envíos en septiembre. “Si Argentina deja un cupo libre, para Uruguay es una oportunidad, pero también hay que tener en cuenta que Brasil está incrementando su productividad a pasos agigantados”, señaló Sasso.

De hecho, según el último reporte de la Administración General de Aduanas de China, entre enero y agosto de este año las importaciones chinas de soja brasileña sumaron 36,9 millones de toneladas, un alza del 15,5% frente al mismo período de 2016.

En cualquier caso, la puerta abierta por Argentina podría cerrarse ya el año próximo. Pese a que, según las proyecciones de la Bolsa de Cereales, en la zafra 2017/18 la cosecha alcanzaría 54 millones de toneladas -una caída del 6% frente a la actual campaña-, las ventas externas podrían empezar a recuperarse.

“Si bien se espera una descenso de la producción, el año próximo se sumará la liquidación de todo lo que viene postergado de esta campaña. Ante la mayor producción que registraron otros granos, como el trigo y el maíz, los productores pudieron hacer caja sin tener la necesidad de vender el poroto de soja y quedaron a la espera de una mejora en los precios y del comienzo de la reducción de las retenciones a la soja”, dijo Virginia Ceccarelli, economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El gobierno de Macri dispuso que, a partir de enero próximo, las retenciones a la soja tendrán una reducción del 0,5% mensual hasta diciembre de 2019.

En ese marco, las proyecciones indican que las ventas externas de soja desde Argentina irán incrementándose a lo largo del próximo año.
“Si bien para nosotros cualquier cupo que quede libre es significativo, no va a aumentar demasiado la producción en Uruguay porque Argentina deje de producir. El desafío es más grande a la interna y pasa por seguir incrementando los niveles de productividad como lo hicimos en la zafra anterior”, dijo Sasso.

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