Agricultura / investigación

La avispa que puede hacer la diferencia en la soja uruguaya

Apuestan a control biológico y la certificación ambiental.

ND 20170922, foto Marcelo Bonjour – Archivo El Pais

Pablo Antúnez.

A futuro Uruguay puede producir soja no transgénica y diferenciarla por no tener impacto ambiental al apostar al control de biológico de plagas como la lagarta (Anticarsia gemmatalis), utilizando una avispa que parasita sus huevos logrando bajar la población de insectos y por consiguiente, los daños económicos sobre los cultivos.

El proyecto “Tecnología Innovadora de Control de Plagas en el Cultivo de Soja”, financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), en el que participan Barraca Erro, la empresa francesa Bioline y el Departamento de Entomología de la Facultad de Agronomía, abre un camino soñado por la agricultura uruguaya a través de la diferenciación.

Ayer, en la Facultad de Agronomía se presentaron los primeros resultados tras un año de trabajo de campo, con la participación del decano Jorge Urioste; el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech; el vicepresidente de la ANII, Santiago Dogiotti; el Embajador de Francia en Uruguay, Philippe Bastelica; la encargada del Área de Agentes Biológicos de la Dirección de Sanidad Agrícola, Karina Punschke; el encargado de innovación de Bioline, Pascal Maignet y el titular de Barraca Erro, Jorge Erro.

El profesor titular de Entomología de Facultad de Agronomía, César Basso destacó que el proyecto tiene como objetivo generar un producto innovador que facilite la colocación en los mercados más exigentes, porque las buenas prácticas agrícolas serán garantizadas por trazabilidad.

La iniciativa sustituye la aplicación de insecticidas químicos por control biológico de plagas usando la avispa Trichogramma, originaria de Uruguay pero multiplicada en Francia. La avispa parasita los huevos de la lagarta, se alimenta de ellos y luego emerge otra avispa que continuará el ciclo. Al caer la población de lagarta en los cultivos hay mayor producción por planta.

Jorge Erro, uno de los titulares de la empresa Barraca Erro (Dolores) destacó la importancia del proyecto y afirmó que “hay futuro para la producción diferenciada y de bajo impacto ambiental”. La meta de esa soja diferenciada y con trazabilidad que garantice el bajo impacto ambiental en su producción, es llegar al consumo humano directo. Hoy toda la soja que exporta Uruguay, con China como el principal comprador, tiene por destino el consumo animal.

Por su parte, el encargado de innovación de la empresa francesa Bioline, Pascal Maignet, afirmó que se está en la última fase del proyecto que comenzó en 2005 y se mostró optimista en cuanto a poder producir las avispas —ahora vienen de un laboratorio francés y se liberan en el campo— en Uruguay.

Para el Embajador de Francia en Uruguay, Philippe Bastelica, el proyecto de referencia “es lo mejor que se puede esperar a nivel de cooperación entre Francia y Uruguay”, por lo que reafirmó el apoyo de la sede diplomática.

Tanto el vicepresidente de la ANII, Santiago Dogiotti como el titular interino de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, destacaron lo innovador del proyecto que está en curso y reafirmaron el camino de Uruguay de apostar a la diferenciación de producto para atender los más selectos mercados. Uruguay apuesta a transitar el camino de producir alimentos con alta calidad y sanidad para las 50 millones de personas que tendrá el mundo en los próximos años.

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